El gasoducto Nord Stream 1 suele suministrar gran parte de la energía de Europa, pero recientemente se redujo su flujo.
Se considera que este recorte del suministro es la respuesta de Rusia a las sanciones impuestas tras su invasión de Ucrania.
Este enorme proyecto de infraestructura lleva mucho tiempo cargado de significado geopolítico.
Zug, Suiza, es conocida por varias cosas. Las magníficas vistas de un pico alpino que describió con afectuoso detalle Mark Twain. Su fama de «paraíso fiscal con impuestos bajos». Y un centro de control que supervisa el flujo de gas de Rusia a Europa a través de un gasoducto de 12.000 millones de dólares.
O, como ha ocurrido recientemente, apenas hay flujo alguno.
Desde su puesta en servicio en 2011, el gasoducto Nord Stream 1 ha sido una especie de cordón umbilical que conecta Europa con buena parte de la energía que necesita para mantener la calefacción y la iluminación. En 2020, Rusia suministraba casi una quinta parte de las importaciones de gas natural de Francia, por ejemplo, cerca de dos tercios en Alemania y el 100 % en la República Checa.
Pero el gasoducto se ha convertido en moneda de cambio en el conflicto entre Rusia y los países aliados que demuestran su repulsa por la invasión de Ucrania. Hace poco reanudó sus operaciones tras un mantenimiento programado que este año generó más inquietud de lo habitual, aunque con una capacidad muy reducida.
Ahora, los importadores se sienten obligados a extraer todo el gas que puedan a través del conducto de 1.200 kilómetros, y almacenarlo en depósitos, ante un futuro incierto.
Una cosa sí parece segura: Europa se propone dejar de comprar gas ruso, tarde o temprano. Esto podría convertir Nord Stream 1 en otra grandiosa infraestructura que queda en desuso, como un acueducto romano o un monumento soviético.
También serviría para recordar que incluso los planes bienintencionados pueden torcerse.

La puesta en marcha de Nord Stream 1 formó parte de una ampliación más amplia de los vínculos entre Alemania y Rusia, los países situados en los extremos de su trazado submarino, que comparten una historia difícil; así lo ilustran el submarino militar hundido y las armas desechadas que salpican el lecho marino a lo largo de la ruta del gasoducto.
Un directivo de Nord Stream calificó el proyecto de «un importante símbolo de los vínculos políticos, económicos y culturales que unirán a nuestras naciones». El presidente de Rusia añadió: «Esta es nuestra contribución a la seguridad energética de Europa».
Ahora, el recrudecimiento de antiguas divisiones lleva a Alemania a exprimir cuanto puede de una relación deteriorada. El país dijo recientemente que sus reservas de gas natural importado de Rusia habían alcanzado el 67 % de su capacidad, frente al 36 % de mayo.
Acumulación de reservas de gas ante la llegada del invierno
Nord Stream 1 recibió críticas desde el principio por eludir a antiguos Estados soviéticos, como Ucrania, lo que podía colocarlos en una situación de desventaja. Los observadores también señalaron que quizá fuera solo cuestión de tiempo que Rusia utilizara su gas natural como «instrumento de coerción».
El desarrollo del proyecto prosiguió a raíz de la invasión rusa de Georgia en 2008, y el gas siguió fluyendo en 2014, cuando Rusia se anexionó Crimea y ocupó por intermediarios partes del este de Ucrania. Sin embargo, la ofensiva a gran escala contra Ucrania en febrero pasado resultó ser un punto de inflexión.
Alrededor de una semana después, la empresa con sede en Suiza que opera Nord Stream 1 publicó un comunicado en el que aclaraba que no estaba vinculada con su vecino de Zug, Nord Stream 2: un proyecto paralelo suspendido que acababa de ser objeto de sanciones y que ahora permanece inactivo en el fondo del mar Báltico.

A medida que el flujo de gas por Nord Stream 1 sigue siendo restringido, los Estados miembros de la UE han acordado reducir el consumo un 15 % este invierno.
Los efectos ya se sienten en Alemania, donde las luces atenuadas de las calles hacen que las noches de verano sean inquietantemente oscuras y silenciosas, y durante el día hay piscinas al aire libre más frías y sin calefacción.
Las consecuencias podrían ser más graves cuando las temperaturas caigan en invierno. En algunos casos, quienes toman las decisiones quizá tengan que elegir entre suministrar electricidad o calefacción.
«No sería prudente descartar la posibilidad de que Rusia decida renunciar a los ingresos que obtiene de la exportación de gas a Europa», dijo recientemente la Agencia Internacional de la Energía. Señaló que Rusia también ha acumulado algunas reservas, aprovechando la incertidumbre del mercado para duplicar los ingresos que obtiene de las exportaciones de petróleo y gas a Europa.
Sin embargo, si Nord Stream 1 queda inactivo, Rusia también pagaría un precio: se quedaría con «pocas opciones significativas para seguir intensificando la escalada» y con un gran agujero en su balance.
Esto sumaría otra víctima del embrollo a una lista cada vez más larga, que incluye a las 140 personas en Suiza que perdieron su empleo cuando Nord Stream 2 fue objeto de sanciones.
Más lecturas sobre el gas, Rusia y la planificación a largo plazo
Para más contexto, aquí hay enlaces a otras lecturas de la plataforma de Inteligencia Estratégica del Foro Económico Mundial:
«No podré tomar buenas decisiones», afirma en este reportaje el responsable del organismo regulador del gas de Alemania, al hablar de las perspectivas de escasez durante el invierno. «Espero que simplemente haya menos decisiones malas». (Der Spiegel)
¿Quiere reducir un 15 % el consumo de gas en Europa para ahorrar durante el invierno? Según este análisis, las medidas voluntarias no bastarán, pero quizá sí lo haga un aumento del 150 % en los precios. (Centro de Estudios de Política Europea)
Quizá sea solo un «sueño imposible». Turquía querría importar gas natural de Israel a través de un gasoducto que se considera poco factible, pero que podría reducir la dependencia del país de Rusia, según este informe. (Al Monitor)
No solo Israel: Argelia también podría proporcionar cantidades importantes de gas a países europeos. Pero, según este análisis, ambos lugares vincularían a Europa más estrechamente con contextos geopolíticos (de otros países) complejos y potencialmente explosivos. (RUSI)
¿Le resulta familiar el «riesgo de quedar atrapados en compromisos relacionados con la infraestructura de gas»? Este artículo sostiene que China y Corea del Sur pueden aprovechar una ventaja de costes actual y ampliar su suministro eléctrico optando por las energías renovables en lugar del gas. (Carbon Brief)
Lamentablemente, vuelve de entre los muertos: según este informe, Alemania se dispone ahora a reactivar por primera vez una central eléctrica de carbón mineral retirada, para compensar la pérdida de las importaciones de gas natural. (Clean Energy Wire)
En otras noticias sobre la «política de los gasoductos»: según este informe, un conducto que transporta al extranjero el 80 % de las exportaciones de petróleo de Kazajistán fue cerrado temporalmente por un tribunal ruso en medio de las tensiones por la invasión de Ucrania. (The Diplomat)
En la plataforma Strategic Intelligence, puede encontrar fuentes de análisis de expertos relacionadas con Energía, Geopolítica y cientos de temas adicionales. Deberá registrarse para consultarlas.


