La carrera por construir la batería de próxima generación que podría ayudar al mundo a pasarse a la energía limpia ya está en marcha. Pero, como Bill Gates explicó en su blog el año pasado: «resulta que almacenar energía es sorprendentemente difícil y caro».
Ahora, investigadores de Harvard han desarrollado una batería barata y no tóxica que dura más de 10 años y que, según afirman, podría cambiar las reglas del juego del almacenamiento de energía renovable.

Los investigadores de la Escuela de Ingeniería y Ciencias Aplicadas John A. Paulson publicaron un artículo en la revista ACS Energy Letters en el que afirman haber desarrollado una tecnología revolucionaria.
Su nuevo tipo de batería almacena energía en moléculas orgánicas disueltas en agua con pH neutro. Esto hace que la batería no sea tóxica y sea más barata. Es adecuada para el almacenamiento doméstico y dura más de una década.
«Esta es una batería de larga duración que podrías poner en el sótano de tu casa», dijo Roy Gordon, investigador principal y titular de la cátedra Thomas Dudley Cabot de Química y profesor de Ciencia de Materiales, en un artículo de noticias de Harvard.
«Si se derramara en el suelo, no corroería el hormigón y, como el medio no es corrosivo, se pueden usar materiales más baratos para fabricar los componentes de las baterías, como los depósitos y las bombas».
El problema del almacenamiento de energía renovable
Las fuentes de energía renovable tienen un gran problema: la intermitencia. En otras palabras, cómo mantener las luces encendidas cuando no brilla el sol o no sopla el viento.
En los últimos años, las universidades y el sector tecnológico han estado trabajando en baterías mejores que, esperan, podrían ayudar a resolver el problema del almacenamiento de energía renovable.
A pesar de las mejoras significativas, las baterías siguen plagadas de problemas, como el alto coste, la toxicidad y una vida útil corta.
Los clientes de energía solar suelen tener dos opciones para almacenar electricidad: baterías de iones de litio, como las que se encuentran en los aparatos electrónicos, que siguen siendo muy caras, o baterías de plomo-ácido. Estas cuestan la mitad, pero requieren mucho mantenimiento y contienen materiales tóxicos.

Una tecnología emergente y prometedora para almacenar energía renovable es la batería «v-flow», que usa vanadio en grandes depósitos externos con ácidos corrosivos. Cuanto más grandes sean los depósitos, más energía almacenan. Pero hay un inconveniente: el vanadio es un metal caro y, como todas las demás tecnologías de baterías, las baterías v-flow pierden capacidad al cabo de unos años.
La búsqueda de la batería de próxima generación
El Departamento de Energía de Estados Unidos se ha fijado el objetivo de construir una batería capaz de almacenar energía por menos de 100 dólares por kilovatio hora, lo que haría que la energía eólica y solar almacenada pudiera competir con la energía producida por las centrales eléctricas tradicionales.
Los investigadores de Harvard afirman que su avance en el almacenamiento de energía renovable los acerca a este objetivo.
«Si puedes acercarte a este objetivo de coste, cambias el mundo», dijo Michael Aziz, investigador principal y profesor de Tecnologías de Materiales y Energía en Harvard.
«Resulta rentable instalar baterías en muchos lugares. Esta investigación nos acerca un paso más a alcanzar ese objetivo».


