La industria energética está cambiando rápidamente: ¿qué está en juego para las empresas de petróleo y gas?

A worker prepares to transport oil pipelines to be laid for the Pengerang Gas Pipeline Project at an area 40km (24 miles) away from the Pengerang Integrated Petroleum Complex in Pengerang, Johor, February 4, 2015. REUTERS/Edgar Su/File Photo
The unprecedented scale of changes taking place in global energy requires a transformational responseImage: REUTERS/Edgar Su
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El mundo atraviesa una transición energética acelerada, como destaca la quinta edición delInforme anual del Índice de Desempeño de la Arquitectura Energética (EAPI, por sus siglas en inglés), elaborado en colaboración con Accenture Strategy. La forma en que se produce, consume y distribuye la energía está cambiando drásticamente. En el futuro, el consumidor ocupará aún más el centro del sistema energético, con pleno acceso a la información. Tendrá total libertad para elegir de qué fuentes obtener energía en tiempo real, de acuerdo con sus propias prioridades y el equilibrio que establezca entre costo, sostenibilidad y conveniencia. Además, las opciones de suministro procedentes tanto de fuentes de hidrocarburos como de fuentes que no los utilizan son cada vez más abundantes y competitivas; el énfasis está, y debe estar, pasando a una provisión de energía asequible y sostenible.

Este futuro panorama energético está tomando forma más rápidamente en unos países que en otros. El informe EAPI destaca que unos pocos países están orientando sus velas para aprovechar los vientos del progreso, mientras que muchos todavía tienen dificultades para preparar sus sistemas energéticos ante los cambios que se avecinan. Además, muchas de las mayores economías del mundo —y, por tanto, los mayores consumidores de energía— deben acelerar sus esfuerzos para aprovechar las oportunidades de este sector energético en rápida evolución. Para lograrlo, estos países deben seguir el ejemplo de los líderes actuales y acertar en tres aspectos:

  • Definir y comprometerse con el rumbo a largo plazo del sector energético

  • Facilitar la transición energética mediante el desarrollo de políticas adaptables

  • Dirigir la inversión hacia las áreas donde pueda tener el mayor impacto

Estas medidas también son imprescindibles para las empresas de petróleo y gas. La magnitud sin precedentes de los cambios que se están produciendo en el sector energético mundial también exige de ellas una respuesta transformadora. Se necesitan cambios reales, no solo para obtener la licencia para seguir haciendo negocios como de costumbre, sino para sostener su supervivencia económica futura. Para conseguirlo, las empresas deben pensar desde ahora dónde deberían operar y cómo pueden triunfar en el futuro.

Dónde operar

Las empresas de petróleo y gas tendrán que reevaluar sus carteras a lo largo de toda la cadena de valor de la energía. Eso significa elegir e invertir en los activos más competitivos y de mayor impacto, incluidos los combustibles fósiles y los no fósiles, sobre todo porque hay más opciones entre los primeros y los segundos también son cada vez más competitivos frente a las fuentes de energía tradicionales. Esto será importante para asegurar y aumentar los márgenes y alcanzar los niveles de asequibilidad energética necesarios.

Cómo triunfar

A medida que el consumidor de energía ocupa el centro, las empresas de petróleo y gas tendrán que pasar de un modelo de negocio centrado en el proveedor a uno centrado en el cliente. Acercarse más al cliente puede implicar una mayor integración a lo largo de la cadena de valor para satisfacer sus necesidades energéticas de principio a fin o reflejar mejor sus necesidades en la planificación y la toma de decisiones sobre la cartera. Estas empresas también tendrán que adquirir destreza para identificar las zonas geográficas y los clientes que más necesitan acceso a energía asequible, así como aquellos que probablemente generen el crecimiento económico que, a su vez, aumentará la demanda de energía.

La identificación de los lugares donde operar deberá ir acompañada de la adopción de enfoques específicos para cada mercado. Eso supondrá contribuir a dar forma a las políticas futuras y competir en esos mercados a medida que se desarrollen. También será fundamental invertir en los recursos adecuados, lo que debería incluir tanto objetivos relacionados con la energía como otros objetivos locales, por ejemplo, las personas y la infraestructura. Los modelos operativos tendrán que adaptarse mejor y ganar agilidad ante los cambios continuos. Además, las empresas deberán participar en los ecosistemas emergentes de socios que caracterizarán la transición hacia el nuevo mundo energético. También tendrán que invertir en nuevas tecnologías digitales para respaldar operaciones exitosas en este nuevo entorno.

Es hora de actuar

No son actividades que puedan dejarse en espera y analizarse durante mucho tiempo. Algunos operadores ya están avanzando en la creación de sistemas energéticos asequibles, ambientalmente sostenibles y seguros. Las empresas trabajan sobre el terreno con los gobiernos para promover políticas e informar a las poblaciones locales sobre los beneficios de las innovaciones energéticas. Hemos visto cómo se forman alianzas con gobiernos para promover el crecimiento económico. Por ejemplo, uno de los operadores colaboró con un gobierno local para construir una terminal de exportación de GNL, que representó la mayor inversión de capital y el proyecto de ingeniería, construcción y producción más complejo de la historia del país, con potencial para duplicar su PIB.

Otros están impulsando nuevas tecnologías energéticas e invirtiendo fuertemente en fuentes renovables, como la energía eólica marina o la solar. Colaboran con los gobiernos para apoyar el desarrollo de políticas destinadas a reducir el CO2 y participan en iniciativas de múltiples partes interesadas para abordar las preocupaciones ambientales mundiales. Algunos operadores están estableciendo un liderazgo mundial para ampliar el acceso a la energía mediante la tecnología y la digitalización, y aprovechando ese liderazgo para crear soluciones comerciales que respondan a necesidades fundamentales. Por ejemplo, una empresa utiliza una innovadora tecnología solar móvil para proporcionar una fuente de energía limpia y eficiente a un millón de personas que antes carecían de acceso a ella en África subsahariana y Asia.

Estas iniciativas transmiten un mensaje claro: la transición energética está ocurriendo ahora y las empresas deben tomar medidas prácticas para asegurar su futuro en el nuevo mundo, en beneficio propio y de las regiones donde operan. Este asunto no debe quedar únicamente en manos de los gobiernos: ha llegado el momento de que las empresas de petróleo y gas unan fuerzas y actúen en igual medida.

El Índice de Desempeño de la Arquitectura Energética Mundial de 2017 está disponible aquí. Explora los resultados del informe en el mapa de calor que aparece a continuación.

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