Texas es el quinto mayor generador de energía eólica del mundo
La industria eólica del estado emplea a más de 25.000 personas
Georgetown decidió funcionar al 100 % con energías renovables en 2015
Es conocido sobre todo como la tierra del petróleo, pero en 2018, el equivalente a más de 7 millones de hogares en Texas fueron abastecidos por energía eólica.
La generación de energía eólica del estado estadounidense ese año evitó que se liberara a la atmósfera un volumen de emisiones equivalente al de 11,5 millones de coches.
Sorprendentemente, con más de 27 gigavatios (GW) de generación, Texas se ha convertido en el quinto mayor generador de energía eólica del mundo, solo por detrás de cuatro países.

“Todos sabemos que algún día se agotarán los combustibles fósiles, quizá no durante mi vida, pero tal vez sí durante la de mis nietos”, afirma Rod Wetsel, abogado y profesor adjunto de Derecho Eólico en la Facultad de Derecho de la Universidad Tecnológica de Texas.
“La energía eólica y la solar, en cambio, durarán mientras exista el planeta.”
Wetsel es solo una de las muchas personas cuyas carreras profesionales dependen ahora de las energías renovables, y califica a Texas de “salvaje oeste de la eólica”.
“Aquí pueden llegar emprendedores o grandes empresas, hacerse con un terreno, conseguir que los propietarios les concedan un arrendamiento eólico y desarrollar un parque eólico.”

Cómo se conquistó el viento
Las energías renovables eran prácticamente desconocidas en el oeste de Texas hasta finales de los años noventa, afirma Wetsel.
“Un día, mi primer cliente entró en mi despacho y me dijo: ‘¡Mire esto, alguien me ha dado un arrendamiento eólico, quieren construir un parque eólico en mi rancho!’"
“Eso lanzó mi carrera en el sector eólico representando a propietarios de terrenos; también marcó el inicio del auge eólico que vivimos aquí, en Sweetwater.”
Texas emplea ya a 25.000 personas en la industria eólica y genera más de una cuarta parte de toda la energía eólica de Estados Unidos, gracias a sus elevadas velocidades del viento, a su eficiente infraestructura y a sus políticas de apoyo.

Pioneros en energías renovables
En Georgetown, justo al norte de Austin, el alcalde Dale Ross se ha convertido en un héroe entre los ecologistas desde que la ciudad tomó la pionera decisión de funcionar al 100 % con energías renovables en 2015.
“Me encanta el medio ambiente, me encantan las energías renovables”, afirma.
Pero explica que la decisión respondió inicialmente más a razones económicas que a salvar el planeta.
“Ante todo soy empresario y fue una decisión empresarial. ¿Cómo podemos tener certidumbre de costes a largo plazo y mitigar la volatilidad de los precios? Dentro de 20.000 años, sabemos que tendremos energía eólica y solar, así que es un ejemplo extremo de planificación estratégica a largo plazo.”
También señala que la energía eólica y la solar no conllevan ningún riesgo regulatorio ni gubernamental, porque no hay nada que regular: “Todo es energía limpia, no se liberan contaminantes a la atmósfera, y eso no se puede decir de los combustibles fósiles, especialmente del carbón.”
Wetsel comparte esta misma opinión: “En el petróleo y el gas, se paga después. Se destruye el medio ambiente, se contamina [el aire] y luego el gobierno tiene que gastar dinero en limpiarlo. Con la eólica o la solar se paga ofreciendo un incentivo económico al principio, pero no hay costes de limpieza.”

¿Días más verdes por delante?
En Texas también empieza a despuntar un auge de la energía solar. Actualmente, abastece menos del 1 % de la electricidad del estado en la actualidad, pero la capacidad solar está previsto que se duplique en 2020 y de nuevo en 2021.
Mientras el sol brilla durante el día y el viento sopla con más fuerza por la noche, la energía solar y la eólica se complementan a la perfección en el estado.
En 2020, la energía eólica generará más electricidad en Texas que el carbón. En septiembre de 2019, la industria eólica estadounidense alcanzó un hito, ya que los nuevos proyectos elevaron la capacidad operativa por encima de los 100 GW. Como reflejo de ello, la energía eólica se ha triplicado con creces en la última década.
Pero Texas sigue siendo el centro de la industria estadounidense del petróleo y el gas; la producción de petróleo en la cuenca Pérmica, que se extiende desde el oeste de Texas hasta Nuevo México, pasó de un millón de barriles diarios en 2011 a 4,5 millones en 2019. La producción de gas natural se ha triplicado desde 2013.
Por tanto, el estado todavía tiene camino por recorrer en su viaje hacia la sostenibilidad.
Wetsel afirma: “Mi esperanza para la próxima generación es que pueda salir a disfrutar del aire libre sin temor a enfermar por respirar contaminantes generados por la fabricación de, por ejemplo, carbón o cualquier otro contaminante que se libere al aire.”


