La descarbonización radical es posible si los sectores del transporte, las infraestructuras y el acero trabajan juntos.
El hidrógeno tiene el potencial de generar cambios de gran alcance y sustituir a los combustibles fósiles en todo tipo de actividades, desde la producción de acero hasta el transporte.
Una colaboración innovadora y bien coordinada, entre empresas y sectores industriales, ofrece una solución para hacer frente a la crisis climática.
En la búsqueda constante de nuevas formas de reducir el impacto climático, las grandes industrias deben encontrar nuevas soluciones y pensar más allá de lo tradicional para identificar nuevas alianzas de colaboración. En el sector del transporte, la producción de vehículos es una de las vías que se están explorando, y está dando lugar a nuevas e interesantes alianzas con la industria siderúrgica, que actualmente es una de las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), pero está comprometida con cambiar su forma de actuar.
El acero acelera la transición hacia las cero emisiones netas
En 2020, se produjeron 1.878 millones de toneladas de acero bruto en todo el mundo, de las cuales el 16 % se destinó al sector del transporte. Elemento básico de la economía industrial mundial, utilizado en todo tipo de ámbitos, desde la energía y la construcción hasta la automoción, el transporte, las infraestructuras, los envases y la maquinaria, el acero está en todas partes. Ligero pero resistente, es el material perfecto para el sector automovilístico, que exige durabilidad, eficiencia en el consumo de combustible y en los costes, además de un producto fácil de reparar y refabricar.
Aunque se puede reciclar indefinidamente, la demanda de acero nuevo, o primario, está aumentando, ya que gran parte del acero existente se utiliza en productos como los puentes, donde seguirá en uso durante muchos años. De media, se emiten 1,85 toneladas de CO2 por cada tonelada de acero producida y la industria depende en gran medida de los combustibles fósiles, concretamente del carbón y el gas natural, para reducir el mineral de hierro y producir acero.
El acero: trazando la hoja de ruta hacia el cambio
La industria siderúrgica representa alrededor del 8 % de las emisiones de GEI anuales. Al igual que el sector del transporte, está haciendo mucho para abordar su impacto y fomentar la reutilización, la refabricación y el reciclaje, todos ellos componentes clave de una economía circular. En los últimos 50 años, la industria siderúrgica ha reducido en un 61 % su consumo de energía por tonelada de acero producida. Sin embargo, para seguir logrando mejoras, será fundamental desarrollar tecnologías revolucionarias e implementar nuevos procesos.
El hidrógeno: una revolución en la producción de acero
Quizá una de las innovaciones más prometedoras para la producción de acero sea el uso del hidrógeno. Al sustituir los combustibles fósiles por hidrógeno para reducir el mineral de hierro, se pueden eliminar prácticamente las emisiones de GEI y el único gas residual que se produce es agua. Este nuevo enfoque ofrece una de las mejores oportunidades para reducir drásticamente las emisiones de la siderurgia.
El hidrógeno se ha convertido en un área de interés clave para productores de acero como SSAB, que están desarrollando una tecnología revolucionaria de reducción con hidrógeno. En Volvo Group, nos enorgullece estar colaborando con SSAB, que nos proporciona el acero libre de combustibles fósiles que necesitamos para investigar, desarrollar y comercializar los primeros vehículos del mundo fabricados con acero verde.
Alrededor del 70 % del peso de un camión corresponde al acero y al hierro fundido; en las máquinas de construcción de Volvo, la proporción es aún mayor. Su producción será otro paso en nuestro camino hacia las cero emisiones netas. Junto con la hoja de ruta que hemos establecido para reducir nuestra huella de carbono en la fase de uso final mediante la electrificación de nuestros vehículos, ya sea con tecnología eléctrica de batería o de pila de combustible de hidrógeno, el potencial para lograr cambios significativos es muy prometedor.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para impulsar la transición hacia la energía limpia?
Para las organizaciones comprometidas con limitar su huella y descarbonizarse, es imprescindible mirar más allá de sus propias operaciones e identificar oportunidades de mejora en toda la cadena de suministro. Si exigimos productos mejores y más sostenibles, podemos impulsar la consecución de las cero emisiones netas.
Al igual que SSAB, Ovako también se propone utilizar hidrógeno en su producción de acero —para calentarlo antes del laminado— y está construyendo una nueva planta de hidrógeno libre de combustibles fósiles en Hofors, Suecia. Se construirá una estación de repostaje de hidrógeno junto a la planta, y el excedente de hidrógeno se utilizará para propulsar los camiones de próxima generación de Volvo. La futura instalación de plantas en varios emplazamientos crearía una red de hidrógeno libre de combustibles fósiles producido localmente para el sector del transporte. En Volvo Group, consideramos que el hidrógeno desempeñará un papel importante en nuestra transición a la electrificación, mediante la energía de pilas de combustible para el transporte de larga distancia y las aplicaciones de servicio pesado. El hidrógeno verde también puede servir como combustible libre de combustibles fósiles para motores de combustión.

Colaborar para lograr un cambio sistémico
Así como las naciones del mundo se reúnen en la COP26 para abordar el cambio climático, las industrias y las organizaciones también deben trabajar juntas. Pocas empresas, si es que hay alguna, pueden lograr por sí solas una descarbonización sustancial. Para desarrollar una cadena de valor libre de combustibles fósiles se necesitan alianzas, cooperación y aprendizaje compartido. Las organizaciones deben verse como una pieza del rompecabezas, no como la solución completa para alcanzar las cero emisiones netas. Deben identificar conexiones con otros socios —proveedores, clientes, círculos académicos, competidores, responsables políticos e incluso otras industrias— y trabajar para construir conjuntamente la respuesta al reto climático actual.
Quienes impulsan el cambio pueden liderar con el ejemplo mediante colaboraciones innovadoras y bien coordinadas que generen los cambios tan necesarios. También establecen un referente que otras organizaciones de todo el mundo pueden reproducir. Como declaró recientemente la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen: «Nuestra economía actual, basada en los combustibles fósiles, ha llegado a sus límites. Y ahora tenemos que pasar a un nuevo modelo impulsado por la innovación».
Y eso es precisamente lo que estamos viendo surgir, a medida que los sectores del transporte y del acero buscan trabajar juntos para poner en marcha nuevas iniciativas innovadoras que transformarán su forma de operar y los productos que ofrecen a sus clientes.


