Los proyectos en todas las ciudades analizadas por los investigadores podrían construirse hoy sin subvenciones, a precios inferiores a los de la electricidad suministrada por la red, y cerca de una quinta parte también podría competir con los precios de la electricidad generada con carbón en el país.
Afirman que la paridad de red —el «punto de inflexión» en el que generar energía solar cuesta lo mismo que obtener electricidad de la red— representa una etapa clave en la expansión de las fuentes de energía renovables.
Aunque estudios anteriores sobre países como Alemania y Estados Unidos concluyeron que la energía solar podría alcanzar la paridad de red para 2020 en la mayoría de los países desarrollados, algunos han sugerido que China tendría que esperar décadas.
Sin embargo, el nuevo estudio publicado en Nature Energy concluye que una combinación de avances tecnológicos, reducción de costes y apoyo gubernamental ha contribuido a hacer realidad la paridad de red en China hoy.
Pese a estos resultados, la paridad de red quizá no impulse un aumento repentino de la adopción de energía solar, señala a Carbon Brief una destacada analista.
Precios competitivos
La industria solar de China ha crecido rápidamente: pasó de ser un pequeño programa rural en la década de 1990 a convertirse en la mayor del mundo. Es tanto el mayor productor de energía solar como el mayor instalador de paneles solares.
La capacidad instalada de paneles solares en China en 2018 equivalía a más de un tercio del total mundial, y el país representó la mitad de las nuevas instalaciones solares del mundo ese año.
Desde 2000, el Gobierno chino ha anunciado más de 100 políticas de apoyo a la industria fotovoltaica, y los avances tecnológicos han contribuido a abaratar la energía solar. Como resultado, ha disminuido el coste de la electricidad solar, tal como muestra el gráfico siguiente.
Gráfico que muestra el coste histórico nivelado de la electricidad (LCOE) de la energía solar en China. Fuente: Yan et al. (2019).
En su estudio, el profesor Jinyue Yan del Real Instituto de Tecnología de Suecia y sus colegas explican que esta «impresionante» evolución se ha acelerado gracias a las subvenciones gubernamentales, pero también ha llevado a China a invertir en exceso en «construcciones redundantes y exceso de capacidad». Los autores escriben:
«Recientemente, el Gobierno chino ha intentado encauzar la industria fotovoltaica hacia una trayectoria de desarrollo más sostenible y eficiente, endureciendo las políticas de incentivos con la Nueva Política 531 de China».
Los investigadores afirman que los recortes de las subvenciones contemplados en esta política en 2018 indicaban que el Gobierno quería que la industria dependiera menos del apoyo estatal y que pasara de centrarse en la escala a priorizar la calidad.
Esto, dicen, «ha llevado a la industria a una encrucijada», mientras en China se debate cuándo podría alcanzar la generación de electricidad solar la paridad de red.
En su análisis, Yan y su equipo examinaron las perspectivas de construir proyectos solares industriales y comerciales sin apoyo estatal en 344 ciudades de China, con el fin de determinar dónde podría alcanzarse la paridad de red, si es que podía alcanzarse.
El equipo calculó el coste total durante toda la vida útil de los sistemas de energía solar en todas estas ciudades, teniendo en cuenta los costes netos y los beneficios, incluidas las inversiones en proyectos, la producción de electricidad y los precios de compraventa.
Además de establecer que las instalaciones de todas las ciudades analizadas podían suministrar electricidad más barata que la red, también compararon la energía solar con el precio de la electricidad generada con carbón. Descubrieron que en el 22 % de las ciudades se podían construir sistemas solares capaces de producir electricidad a un precio inferior al del carbón.
Apostar por la energía solar
La reducción de los costes de la tecnología solar, en particular de los módulos de silicio cristalino, significa que la tendencia observada en China también se está extendiendo por el mundo. En mayo, la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) afirmó que para principios del próximo año la paridad de red podría convertirse en la norma mundial para la industria solar.
Kingsmill Bond, estratega energético de Carbon Tracker, afirma que este es el primer estudio en profundidad que ha visto sobre los costes de la energía solar en las ciudades chinas y que le alienta este indicio de que la energía solar es cada vez más competitiva. Declara a Carbon Brief:
«La conclusión de que la energía solar industrial y comercial es más barata que la electricidad de la red significa que el taller del mundo puede apostar por la energía solar. Sin subvenciones ni sus efectos distorsionadores, e impulsado por el beneficio comercial».
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Por otro lado, Jenny Chase, responsable del análisis de energía solar en BloombergNEF, afirma que los hallazgos de Yan y su equipo son «noticias bastante antiguas», pues se sabe desde hace al menos un año que la energía solar en tejados es competitiva en China.
Señala que esto no significa que haya habido un gran despliegue paralelo de energía solar industrial y comercial, y afirma que se debe en parte a que hace falta pensar a largo plazo para que la inversión se considere rentable.
Según Chase, la vida útil de un sistema fotovoltaico suele ser de unas dos décadas, mientras que la vida media de una empresa china es de apenas unos ocho años. Además, hay una explicación aún más sencilla, como cuenta a Carbon Brief:
«También está el hecho de que muchas veces a las empresas simplemente no les apetece: hay tejados por toda Europa donde la energía solar probablemente permitiría ahorrar dinero, pero la gente no se lanza a instalarla».
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Según Chase, a principios de este año se produjo un avance «mucho más emocionante», cuando el Gobierno chino elaboró una política para la «energía solar sin subvenciones».
Esta consistía en garantizar durante 20 años a las plantas solares el precio vigente de la electricidad generada con carbón, creando lo que en esencia es una tarifa de inyección a la red baja y dando lugar a lo que ella describe como «muchos proyectos atractivos y de bajo riesgo».
En cuanto a los efectos beneficiosos de la paridad de red, a partir de lo ocurrido en países donde ya se ha alcanzado, Chase afirma que no necesariamente conducirá a un aumento significativo de la adopción de energía solar:
«La energía solar con paridad de red nunca es tan popular como la energía solar subvencionada e, irónicamente, por lo general no hay prisa por construir instalaciones solares con paridad de red, porque bien se puede esperar hasta el año que viene y conseguir energía solar más barata».
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Propuestas de políticas
En su estudio, Yan y su equipo proponen cambios en las políticas que, a su juicio, ayudarían a ofrecer un incentivo económico, junto con la paridad de red, para fomentar la adopción de sistemas de energía solar.
Es posible que hayan bajado los costes tecnológicos de los proyectos solares más pequeños, como los que se instalan en los tejados de las empresas, pero señalan que los llamados «costes indirectos» —incluidos la instalación y el mantenimiento— suelen tener «un impacto muy importante».
En concreto, afirman que podrían reducirse aspectos como la financiación, la adquisición de terrenos y la conexión a la red, que representan más de la mitad del coste total:
«Los costes laborales no son significativos [en China] debido a los salarios relativamente bajos de la mano de obra directa y a los gastos generales asociados a la instalación. En China, la captación de clientes se ha logrado en gran medida gracias a la madurez del mercado, a la familiaridad de los clientes con los sistemas fotovoltaicos y a la percepción de que son una tecnología fiable. Sin embargo, los responsables de formular políticas deberían considerar reforzar las políticas específicas relativas a los siguientes costes indirectos».
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Entre las medidas que proponen figuran nuevos mecanismos de financiación, un esfuerzo por «simplificar» los complejos procedimientos e impuestos pertinentes y políticas gubernamentales más adaptadas a cada región.
Dado que su análisis mostró que el precio de la electricidad solar había bajado más en unas ciudades que en otras, los investigadores recomiendan destinar las futuras subvenciones a las ciudades con peores resultados, para mantener los costes al mínimo y seguir brindando apoyo cuando más se necesita.



