La electrificación se expande rápidamente en todo el mundo y alcanza un «punto de inflexión positivo» que conduce a un aire más limpio; sus beneficios se refuerzan por sí mismos.
El avance de la electrificación se debe a la huella ambiental superior de la infraestructura de las energías renovables frente a la de los combustibles fósiles, junto con la bajada de los costes de la energía solar y eólica y el aumento de las ventas de coches eléctricos.
Aún queda trabajo por hacer para lograr una transición energética limpia e inclusiva; acelerar la electrificación puede ayudarnos a conseguirlo mediante la inversión, la colaboración internacional y el empoderamiento de las comunidades.
La electrificación de nuestra economía y sociedad mediante energía renovable avanza rápidamente. En todo el mundo, la electricidad limpia procedente de la energía solar y eólica, junto con el almacenamiento en baterías («solar plus»), se está convirtiendo en la principal fuente de energía nueva y ya es la más barata en la mayoría de los países.
Lo llamamos un «punto de inflexión positivo». Es «positivo» porque la electricidad renovable reduce la necesidad de quemar combustibles fósiles que emiten gases de efecto invernadero y ofrece beneficios como un aire más limpio y la independencia energética.
Es un «punto de inflexión» porque, una vez superados los umbrales clave de asequibilidad, rendimiento y accesibilidad, la adopción de estas tecnologías puede impulsarse por sí sola. Cuanto más las adoptamos, más baratas y mejores se vuelven gracias a los rendimientos crecientes, como las economías de escala y el aprendizaje práctico.
Décadas de mejoras tecnológicas constantes y planificación de políticas han conducido a esta revolución de «solar plus», relativamente abrupta y cada vez más acelerada.
La superioridad física y económica de la electricidad limpia
La física y la economía del uso de electricidad limpia la convierten en una clara ganadora frente a los combustibles fósiles en casi todas las aplicaciones.
La energía que se pierde al quemar carbón, petróleo o gas para generar electricidad o propulsar un vehículo de motor —debido a la ineficiencia termodinámica— supone, en promedio, un desperdicio de alrededor de dos tercios (40-80%) de la energía primaria total de estos combustibles, con un coste de unos 4,5 billones de dólares al año
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Quemamos 6.000 millones de toneladas de combustibles fósiles cada año. En cambio, todos los materiales necesarios para construir la infraestructura solar global ascienden a unos 1.000 millones de toneladas. Los costes de la energía solar y eólica han bajado más del 80% en la última década, y los costes de las baterías, casi un 90% desde 2010.
Como resultado, en 2024, más del 90% de toda la nueva capacidad de generación eléctrica del mundo procedió de fuentes renovables. Cada día, más hogares, empresas y gobiernos eligen electrones limpios en lugar de combustibles fósiles contaminantes, no solo por el clima, sino porque resulta más fácil, seguro y barato.
Por ejemplo, Pakistán ha experimentado una enorme ola de electrificación impulsada desde las bases, ya que agricultores y hogares aprovechan las importaciones baratas de paneles solares de China. También influye otro importante ciclo de retroalimentación que se refuerza por sí mismo: el contagio social. Cuantas más personas ven y oyen hablar de paneles solares en uso, más probable es que los compren.
En solo seis años, esta capacidad solar adicional ha superado toda la capacidad de generación de la red eléctrica del país.
Sin embargo, este panorama mundial está sesgado: China representó el 65% de esta capacidad adicional. En cambio, África, que posee el 60% de los mejores recursos solares del mundo y donde el 40% de la población (600 millones de personas) carece de acceso a la electricidad, recibió menos del 2% de la inversión mundial en energía limpia.
Los vehículos eléctricos aceleran la transición hacia una movilidad limpia
La revolución de la electrificación también está llegando a las carreteras. La proporción de vehículos eléctricos en las ventas de coches nuevos pasó de un 2% a un 20% en solo seis años, a medida que los consumidores adoptan sus menores costes a lo largo de toda su vida útil y su rendimiento superior. Las ventas de vehículos de dos y tres ruedas también crecen exponencialmente en algunas partes de Asia.
La transformación también empieza a afectar a los vehículos pesados, de nuevo con China a la cabeza. Gracias al sólido apoyo de las políticas públicas y a la gran mejora del rendimiento de las baterías, los camiones eléctricos alcanzaron el 46% de las ventas nuevas este año, y se espera que la cifra llegue al 60% en 2026.
Cada punto porcentual que gana la cuota de mercado de los vehículos eléctricos equivale a una menor demanda de gasolina, diésel y GNL, así como a una menor influencia política de los Estados petrodependientes y las petroleras, lo que facilita la promulgación de políticas más ambiciosas en favor del clima y la naturaleza.
De acuerdo con la teoría de los puntos de inflexión positivos, las coaliciones de grupos pequeños están en la mejor posición para catalizar el cambio mundial, mientras mercados líderes como China, la Unión Europea y California colaboran para reducir los costes tecnológicos y establecer normas comunes, motivando así a otros a acelerar sus propios planes de electrificación.
¿Cómo facilita el Foro Económico Mundial la transición hacia la energía limpia?
El Centro de Energía y Materiales conecta a líderes para comprender las complejas transiciones que están transformando los sistemas energéticos, de materiales e industriales. Ofrece una plataforma para explorar cómo se entrecruzan la seguridad, la asequibilidad y la sostenibilidad energéticas.
Mediante la colaboración entre cadenas de valor y regiones, el Centro hace posibles vías compartidas que ayudan a sus socios a converger en torno a soluciones prácticas para una transición segura, con bajas emisiones de carbono y equitativa.
Una transición ética e inclusiva
La revolución de la energía limpia está en marcha, pero todavía no es verdaderamente mundial ni inclusiva. Muchos países en desarrollo están deseosos de dar el salto directamente a la energía limpia y saltarse la etapa contaminante de los combustibles fósiles por motivos de acceso a la energía, salud, oportunidades económicas, diversidad y resiliencia, así como de estabilidad climática.
Esto suele implicar asegurar el acceso a financiación en condiciones favorables, alianzas tecnológicas y transferencia de competencias; invertir en generación de energía limpia e infraestructura de red; crear polos industriales en torno a la energía renovable, y garantizar que las comunidades tengan voz en el proceso de toma de decisiones.
La electrificación limpia puede respaldar directamente estos objetivos. Se están combinando proyectos solares y eólicos con sistemas de baterías y minirredes para llevar electricidad a comunidades sin conexión a la red, crear nuevos empleos, diversificar economías antes dependientes de las exportaciones de materias primas y reducir la dependencia de los combustibles fósiles importados.
La revolución de la electrificación ya está aquí, pero acelerarla con rapidez y alcanzar todo su potencial requiere una intervención importante en los próximos años, que incluya:
Inversión: La financiación pública, privada y mixta debe destinar un capital sin precedentes a la generación de energía renovable, el almacenamiento en baterías y la infraestructura de red. También es necesario agilizar la planificación y la concesión de permisos en muchas jurisdicciones para que los parques solares y eólicos y las líneas de transmisión puedan construirse en meses en lugar de años.
Colaboración internacional: La diplomacia climática y energética debe centrarse en alianzas para transferir tecnología limpia y competencias. Los países más ricos, los bancos de desarrollo y las empresas deben ayudar a las economías emergentes a dar el salto a la electrificación limpia.
Empoderamiento de las comunidades:Ya sea que las autoridades municipales adquieran flotas de autobuses eléctricos o que las aldeas rurales construyan y gestionen microrredes solares, la acción local impulsará la revolución de la electrificación. Las políticas deben incentivar la adopción desde las bases, y las autoridades deben involucrar a la población en una transición justa, con vías de recapacitación para los trabajadores de la industria de los combustibles fósiles.
Esta es la tercera entrada de blog de la serie «Puntos de inflexión positivos: optimismo informado para transformaciones favorables a la naturaleza y al clima». La serie complementa los mapas de transformación de Puntos de inflexión positivos de la plataforma de Inteligencia Estratégica del Foro.
Aunque los «puntos de inflexión» suelen evocar cambios abruptos y perjudiciales, como la muerte de los arrecifes de coral o el colapso de la circulación oceánica, también pueden impulsar cambios positivos rápidos. Algunos ya están surgiendo, como la adopción acelerada de las energías renovables, los vehículos eléctricos y las bombas de calor; otros deben activarse rápidamente para respaldar un futuro seguro, justo y sostenible.


