La innovación en energía sostenible lucha por superar un «valle de la muerte»
Ya se ha avanzado mucho en la lucha contra el cambio climático, tanto en mitigación como en adaptación. La concienciación, las políticas, las empresas, la tecnología y la innovación están mejorando. Sin embargo, el impacto del cambio climático cobra impulso mucho más rápido de lo previsto, mientras que la transición de los combustibles fósiles a energías más limpias avanza lentamente. La Agencia Internacional de la Energía prevé que los combustibles fósiles seguirán dominando mucho más allá de 2040. De hecho, pronostica que para 2040 todavía cubrirán el 74 % de la demanda de energía primaria, frente al 81 % de 2016.
Aunque la transformación energética está en marcha, el aumento de la demanda limita su impacto neto. En general, la innovación tecnológica afronta numerosos desafíos antes de que se reconozca ampliamente y se replique. Los sistemas fotovoltaicos (FV), por ejemplo, tardaron más de tres décadas en pasar de la investigación espacial a una aplicación comercial generalizada. Sencillamente, no podemos esperar otras tres décadas a que maduren las tecnologías incipientes. Hace falta acelerar sustancialmente la innovación en energía sostenible, ahora.

Los «valles de la muerte» técnicos y financieros que se muestran arriba son grandes obstáculos para la innovación en energía sostenible. Tanto por mi trabajo en el Consejo de la Agenda Global sobre Descarbonización de la Energía del Foro Económico Mundial como a título personal, he colaborado con muchos emprendedores e innovadores que están desarrollando tecnologías revolucionarias o disruptivas, entre ellas un método de bajo coste para separar el CO2 de los gases de combustión.
Una y otra vez, estos innovadores tienen dificultades para encontrar financiación para la investigación aplicada, las plantas piloto y de demostración o el desarrollo de mercado. Conseguir un acceso significativo a instituciones que les presten apoyo o a posibles inversores resulta igual de difícil. Quienes se ponen en contacto con esas entidades suelen encontrarse con obstáculos impuestos por intermediarios antes incluso de llegar a la fase de evaluación seria. Hay multitud de tecnologías prometedoras a la espera de que se aproveche su potencial. Con el apoyo adecuado y las condiciones propicias para prosperar, su impacto en la transformación de nuestro sistema energético podría ser enorme.
Seis ideas audaces para acelerar la innovación en energía sostenible
Nuestra lucha contra el cambio climático sufrirá grandes pérdidas si estas tecnologías no llegan a materializarse. No podemos permitirnos perder esta batalla. Para romper el estancamiento y acelerar drásticamente la innovación en energía sostenible, debemos pensar y actuar mucho más allá de lo convencional. Estos desafíos —como el cambio climático, la resolución de la contaminación en los centros urbanos y la garantía de la seguridad energética mundial— son extraordinarios. Tras mi participación junto con otros expertos en el proyecto del Foro Económico Mundial «Colaborar para acelerar la innovación en energía sostenible», y después de amplios debates entre las principales partes interesadas del ecosistema de innovación energética, hemos formulado «seis ideas audaces».

Crear un fondo acelerador internacional e independiente para la innovación en energía sostenible para financiar proyectos de tecnología energética, combinando fuentes de capital públicas y privadas
Desarrollar instrumentos de coinversión público-privada a escala nacional o regional para apoyar y financiar innovaciones energéticas de tecnología avanzada, reducir los riesgos y mejorar la eficacia de la financiación pública y privada disponible. Si se diseñaran adecuadamente, estos instrumentos no solo estimularían una mayor inversión privada en proyectos energéticos innovadores, sino que también mejorarían considerablemente la tasa de éxito y el impacto de las subvenciones públicas para investigación y desarrollo.
Integrar la innovación energética mediante la contratación pública estratégica, utilizando el poder de la contratación pública para acelerar el desarrollo y la comercialización, al crear los primeros mercados para tecnologías y soluciones energéticas innovadoras
Crear instituciones para la innovación energética que actúen como una voz única de apoyo público en el ámbito de la innovación energética; agrupen responsabilidades como principal autoridad de financiación pública; y supervisen y orienten el proceso general de innovación en energía sostenible
Definir conjuntamente hojas de ruta para las tecnologías energéticas mediante la colaboración público-privada para armonizar las políticas mundiales y los esfuerzos de innovación industrial. Esto también crearía una vía creíble para ampliar las tecnologías de gran potencial que actualmente avanzan lentamente
Garantizar la máxima transparencia del gasto público en investigación y desarrollo para hacer más eficiente el proceso de financiación pública de la investigación y el desarrollo, y aumentar la transparencia de las oportunidades y del volumen de los programas de financiación pública para emprendedores e inversores
Convertir las ideas en realidad
Estas ideas audaces son recomendaciones del documento técnico del Foro Económico Mundial titulado Acelerar la innovación en energía sostenible . Su propósito es impulsar el debate y la acción entre las partes interesadas comprometidas. Su implementación puede afrontar dificultades. Por ejemplo, la creación de un instituto nacional para la innovación energética podría encontrar una fuerte resistencia de las instituciones existentes si sus intereses creados se vieran amenazados. La creación de un fondo internacional para financiar tecnologías energéticas se enfrentará a las barreras tradicionales derivadas de la diversidad de los intereses nacionales.
Pero ha llegado el momento de actuar, sobre todo tras el Acuerdo de París, que demostró que la mayoría de los países están dispuestos a unirse y trabajar en torno a un relato compartido. Los países deben pensar a lo grande, implicar a actores públicos y privados, y establecer políticas y marcos que respalden una cultura de innovación.
Para concluir, permítanme compartir con ustedes el audaz desafío de Japón. Su posición como líder mundial de facto en iniciativas climáticas quedó destruida tras el accidente nuclear de Fukushima de marzo de 2011, que dejó fuera de servicio a la mayor parte de su parque nuclear. La energía nuclear había sido la principal fuente de energía sin CO2 de Japón, un país conocido por su grave escasez energética.
Ante este desafío repentino y sin precedentes, en 2013 Japón se convirtió en el primer país en defender una estrategia integral del hidrógeno, con estrecha colaboración entre los sectores público y privado. El hidrógeno se considera una importante fuente de energía sin CO2, así como un vector energético y una solución de almacenamiento. La creación del Consejo del Hidrógeno en 2017 por parte de destacadas empresas multinacionales bien pudo haber estado impulsada por la iniciativa japonesa. Un paso audaz conduce a otro. Que comience el ciclo positivo.
Nuestro nuevo informe, Acelerar la innovación en energía sostenible, está disponible aquí.
