Gracias a los subsidios
El Reino Unido vive un renacimiento de las energías renovables. Con ayuda de los subsidios, la energía eólica marina está superando rápidamente en rentabilidad a la nueva energía nuclear. Los subsidios son fondos que proporciona el Gobierno para compensar el costo de un bien, en este caso, la energía eólica marina, y ayudar a que se desarrolle. Los subsidios británicos funcionan de forma algo distinta de los subsidios directos: en lugar de entregar dinero directamente a las empresas, estas participan en una subasta para ofrecer el precio más bajo al que pueden vender su electricidad. En esta ronda, dos empresas ganaron la subasta con ofertas de 57,50 £ por megavatio hora.
Esta oferta supone una victoria para la energía eólica marina, pues señala un cambio monumental en la economía energética del Reino Unido. Hace cinco años, la oferta nuclear ganadora equivalía a 92,50 £ tras ajustar por inflación. Esto demuestra que, por primera vez, los parques eólicos marinos son ahora más baratos que la energía nuclear.
Impulsar el crecimiento
En una subasta de 2015, las ofertas ganadoras oscilaron entre 114 £ y 120 £ por megavatio hora. La última subasta muestra cuánto ha avanzado la tecnología en tan poco tiempo. Aun así, las limitaciones propias de la energía eólica impiden que sea una fuente fiable para cubrir la mayoría de las necesidades energéticas del país. Como Tom Greatrex, director ejecutivo de la Asociación de la Industria Nuclear, dijo a la BBC: «No importa lo bajo que sea el precio de la energía eólica marina. Según las cifras del año pasado, solo produjo electricidad el 36 % del tiempo».
Por tanto, este cambio podría relegar la energía nuclear en cuanto a nuevas construcciones, pero el Reino Unido tiene mucho trabajo por delante para poder reemplazar la energía que producen las centrales nucleares cuyo cierre está previsto en un futuro próximo.
Es necesario dedicar más recursos a crear soluciones fiables de almacenamiento de energía. Muchas de las limitaciones de las energías renovables podrían mitigarse si hubiera una forma sencilla y a gran escala de almacenar el excedente de energía durante los períodos de abundancia y utilizarlo cuando las condiciones meteorológicas no sean favorables para producir electricidad.


