El acceso al capital está frenando la adopción de la energía solar en las economías emergentes y en desarrollo.
Los fondos de pensiones y las compañías de seguros son inversores más idóneos que los bancos en este sector.
Los fondos de desarrollo internacionales y las instituciones verdes podrían proporcionar las garantías financieras necesarias para las instalaciones de energía renovable.
Si se quiere alcanzar la neutralidad de carbono en 2050, la brecha de inversión anual en el sector de las energías renovables en las economías emergentes y en desarrollo (EMDE) asciende a 1,35 billones de dólares. Esta enorme brecha abarca todo el sector de las energías renovables, incluida la energía solar, que es fundamental para descarbonizar los sistemas energéticos.
El acceso al capital sigue siendo un desafío para la energía solar en las EMDE. Al igual que el sector de infraestructuras, la energía solar es intensiva en capital, tiene un largo período de gestación y genera beneficios indirectos que no resultan adecuados para diversos tipos de inversores. Además, los bancos, principales financiadores en las EMDE, son estructuralmente poco aptos para financiar proyectos solares: limitan sus préstamos a largo plazo porque la duración de sus pasivos les impide prestar al sector a largo plazo. Asimismo, si el prestatario se financia con bancos existe un riesgo de refinanciación, ya que el sector solar necesita financiación de deuda a largo plazo.
En las EMDE, los proyectos solares siguen financiándose en gran medida con bancos; sin embargo, para acelerar de forma efectiva los flujos de capital hacia este sector de energías renovables, los fondos de pensiones y las compañías de seguros son más idóneos, ya que la duración de sus inversiones a largo plazo se corresponde con la de sus pasivos a largo plazo.
La elevada estabilidad del flujo de caja de la energía solar, gracias a la alta previsibilidad del volumen y los precios de venta, así como a los gastos en efectivo bajos y estables durante la vida útil del proyecto, hacen que el sector resulte atractivo para inversores que buscan bajo riesgo.
Desafíos en el camino hacia la energía solar
No obstante, existen desafíos para estos inversores institucionales en el sector solar de las EMDE. Los tres principales son la falta de instrumentos financieros adecuados, el riesgo elevado (real y percibido) y la desconexión entre inversores, responsables de la formulación de políticas y proyectos solares. Los inversores institucionales rara vez invierten en energía solar debido a la limitada disponibilidad de instrumentos financieros negociados. Debido a su preferencia por activos financieros líquidos, prefieren invertir en renta variable, bonos, financiación estructurada, yieldcos, etc. Dado que la calificación crediticia de la mayoría de los bonos emitidos por empresas del sector solar en las EMDE es baja tanto en los mercados nacionales como internacionales, los fondos de pensiones y las compañías de seguros no compran estos bonos. Invierten en valores de renta fija de bajo riesgo.
Además, los inversores institucionales no disponen del personal necesario para evaluar el riesgo y la rentabilidad de las inversiones directas, por lo que invierten a través de un intermediario que puede evaluar las oportunidades e invertir en su nombre, como los fondos de deuda. Por desgracia, un número limitado de intermediarios financieros especializados en las EMDE puede prestar estos servicios.
Estabilidad a través de las finanzas públicas internacionales
La incertidumbre normativa y regulatoria en el sector solar, la falta de cumplimiento contractual y las fluctuaciones de los tipos de cambio aumentan el riesgo y la rentabilidad esperada de los financiadores y, en consecuencia, hacen que dichos proyectos sean comercialmente inviables. Esto justifica el uso de instrumentos y soluciones de mitigación de riesgos, que pueden reducir los riesgos para los inversores institucionales. Estos instrumentos podrían ser garantías, seguros y otros instrumentos de mejora crediticia.
Las instituciones financieras de desarrollo internacionales y verdes pueden proporcionar garantías crediticias parciales que ayuden a reducir el riesgo de los bonos, mejorando así su calificación crediticia. Una garantía constituye un uso más eficiente del escaso capital público, ya que puede atraer más capital privado que el capital social y los préstamos.
La otra vía consiste en crear un fondo de deuda solar que atraiga a estos inversores institucionales. Podría implantarse una estructura de financiación combinada del fondo, en la que las finanzas públicas se utilicen para ofrecer protección de primera pérdida a los inversores institucionales privados en caso de impago. Esta protección de primera pérdida puede mejorar el perfil crediticio del fondo, atrayendo así a inversores institucionales que buscan bajo riesgo y baja rentabilidad.
La Alianza Solar Internacional (ISA, por sus siglas en inglés) está diseñando nuevos instrumentos para mitigar estos problemas y crear canales que faciliten un mejor acceso al capital de estos inversores. La ISA ha desarrollado un servicio de mitigación de riesgos mediante financiación combinada para el sector solar en la región africana, que agrupa capital procedente de financiadores públicos y privados. Este servicio de mitigación de riesgos puede replicarse y ampliarse también en otras áreas.
Coordinación para cerrar la brecha de energía renovable
La brecha de inversión no se ha salvado debido a la desconexión entre inversores, responsables de la formulación de políticas y proyectos. A los grandes inversores de los países desarrollados les resulta difícil invertir en proyectos solares en las EMDE, ya que es posible que no dispongan de redes o contactos accesibles, o del tiempo necesario para participar en la estructuración. Esta desconexión en el ámbito de las energías renovables también puede resolverse mediante intermediarios que conecten a los proveedores de capital con los proyectos solares. El intermediario puede facilitar un mayor flujo de capital hacia el sector solar mediante la búsqueda de operaciones, la realización de la diligencia debida preliminar, la estructuración y el seguimiento de las operaciones, y la prestación de servicios de gestión fiduciaria a los inversores institucionales.
Además, es necesario el diálogo, el intercambio de conocimientos y de ideas para lograr políticas solares eficaces y enviar las señales correctas para las inversiones. Las organizaciones multilaterales pueden crear una plataforma de diálogo entre inversores y responsables de la formulación de políticas destinada a facilitar el intercambio de análisis, diseñar soluciones políticas sobre prioridades compartidas y conectar a inversores, promotores solares y responsables de la formulación de políticas. El objetivo es construir alianzas estratégicas entre inversores, responsables de la formulación de políticas y empresas para acelerar los flujos de capital, en particular en las EMDE.
¿Cómo impulsa el Foro la inversión en tecnología verde?
Se requieren enormes esfuerzos en todo el sistema para cubrir la gran brecha de inversión en energías renovables necesaria para superar el desafío de la financiación solar. Es necesario un enfoque integrado para resolver los problemas y los desafíos sistémicos que obstaculizan la adopción de la energía solar, a fin de acelerar los flujos de capital hacia el sector.
Instrumentos y estrategias innovadores, y el compromiso de alcanzar el objetivo común de aumentar el uso y la calidad de la energía solar, reconociendo su capacidad para satisfacer las necesidades energéticas de forma segura, conveniente, asequible, equitativa y sostenible, contribuirán a alcanzar las metas previstas en el Acuerdo de París en nuestro camino hacia la neutralidad de carbono.
