Las ciudades de todo el mundo están pasando cada vez más a la electricidad renovable. Más de 80 pueblos y ciudades del Reino Unido se han comprometido ya a cambiar a energía 100 % limpia para 2050, según anunció el mes pasado UK100, la red de dirigentes de gobiernos locales. Entre ellos figuran grandes ciudades como Manchester, Birmingham, Newcastle y Glasgow, así como 16 distritos de Londres.
El impulso también crece en Estados Unidos: 58 ciudades y pueblos se han comprometido ya a hacer la transición a energía 100 % limpia y renovable, incluidas grandes ciudades como Atlanta y San Diego. A principios de este mes, los municipios estadounidenses de Denton, Texas, y St. Louis Park, Minnesota, se convirtieron en las comunidades más recientes en fijar objetivos de energía 100 % renovable.
Se trata de una tendencia de enorme importancia, dado que las ciudades son responsables del 70 % de las emisiones de CO2 relacionadas con la energía. Mientras el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) se reúne este mes en Edmonton para debatir el papel de las ciudades en la lucha contra el cambio climático, está claro que estas son fundamentales para el Acuerdo de París. Como directora de Ciudades en CDP, una organización internacional sin ánimo de lucro dedicada al impacto ambiental, creo que las ciudades tienen un enorme potencial para liderar la construcción de una economía sostenible.

Es alentador que nuestros datos muestren un gran compromiso y ambición. Las ciudades no solo quieren pasar a las energías renovables; lo más importante es que pueden hacerlo.
En CDP, actualmente contamos con información de más de 570 ciudades del mundo, 100 estados y regiones, y 6.300 empresas. Todas ellas divulgan voluntariamente sus impactos y acciones ambientales mediante nuestro cuestionario anual. A través de esta divulgación y de los conocimientos que aporta, CDP busca impulsar a ciudades, empresas y gobiernos a tomar medidas para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, proteger los recursos hídricos y conservar los bosques.
Nuestros datos también muestran que más de 40 ciudades ya obtienen de fuentes renovables el 100 % de su electricidad. Entre ellas están Burlington, en Estados Unidos; Basilea, en Suiza; y Reikiavik, la capital de Islandia.
Demuestran que hoy es posible contar con electricidad 100 % renovable. Pero ¿qué impide que otras ciudades lo logren y cómo pueden superar esos obstáculos?
Situación actual: las grandes ciudades apuestan por las energías renovables
En nuestra publicación más reciente de datos, Las ciudades del mundo que usan energías renovables, 100 ciudades informan ahora que obtienen de fuentes renovables al menos el 70 % de la electricidad de toda la ciudad, por ejemplo, de la energía hidroeléctrica, geotérmica, solar y eólica. La lista incluye grandes centros urbanos como Auckland, Nairobi, Oslo, Seattle y Vancouver.
Los datos proceden de un extenso cuestionario que se envía cada año a las ciudades; más de 570 respondieron en 2017. Los datos de este mapa se basan en las respuestas a la pregunta «indique la combinación energética de la electricidad que consume la ciudad en su conjunto», en la que las ciudades anotan un porcentaje junto a cada fuente.
Por ejemplo, Vancouver obtiene de fuentes renovables el 98 % de su electricidad —principalmente hidroeléctrica, además de algo de energía eólica y biomasa— y solo el 2 % del gas. Actualmente, la ciudad invierte en proyectos de energía renovable descentralizados y de escala vecinal.
Por su parte, Auckland obtiene de fuentes renovables el 80 % de su electricidad, principalmente de la energía hidroeléctrica, geotérmica y eólica. En este caso, el liderazgo nacional desempeña un papel esencial. John Mauro, director de Sostenibilidad del Ayuntamiento de Auckland, afirmó que la combinación energética de la ciudad es representativa de la red eléctrica nacional. El gobierno nacional está elevando sus ambiciones: sustituye el objetivo de Nueva Zelanda de alcanzar un 90 % de electricidad renovable para 2025 por una aspiración de llegar al 100 %, junto con una nueva Ley de Cero Carbono.
¿Qué dificultades plantea alcanzar el 100 % de energía renovable?
1. Económicas
En 2017, las energías renovables sin subvenciones ya eran más rentables que los combustibles fósiles en 30 países. Los costos siguen desplomándose y la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) prevé que, para 2020, la energía renovable será más barata que los combustibles fósiles en todo el mundo. Por tanto, las barreras económicas para implantar las energías renovables se están superando rápidamente.
En este contexto, invertir en energías renovables tiene cada vez más sentido económico, y las ciudades están respondiendo a esta nueva realidad del mercado, así como, por supuesto, a la nueva realidad del riesgo climático.
Según nuestros datos, las 570 ciudades que informan a CDP están impulsando actualmente proyectos de energía renovable por valor de 2.300 millones de dólares, repartidos en casi 150 iniciativas. Esto forma parte de un cambio más amplio: las ciudades están desarrollando 1.000 proyectos de infraestructura limpia, como transporte eléctrico y eficiencia energética, por un valor superior a 52.000 millones de dólares.
2. Tecnológicas
Ser una «ciudad con electricidad renovable» significa producir o adquirir suficiente electricidad limpia para cubrir las necesidades de la ciudad.
A menudo, las ciudades no controlan las empresas de servicios públicos de su región, por lo que uno de los retos evidentes es colaborar con ellas para adquirir energía renovable. Por ejemplo, Vancouver está obligada a utilizar la empresa provincial de servicios energéticos. La buena noticia es que esta suministra electricidad con un 93-97 % de fuentes renovables. Sin embargo, esto significa que a la ciudad le resulta difícil modificar esos últimos puntos porcentuales, sobre todo porque la electricidad de la empresa tiene un costo muy bajo. A más largo plazo, se prevé instalar más capacidad de energía renovable a escala residencial y distrital.
Como alternativa, algunas ciudades, como Basilea y Burlington, han optado por crear sus propias empresas municipales de energía para tener un mayor control sobre el suministro energético de la ciudad. Cuando es viable desde el punto de vista político, puede ser una opción eficaz.
Dado que las tecnologías de energía renovable dependen de la ubicación y su producción es variable, el almacenamiento de energía también puede plantear un reto importante. Sin embargo, el rápido avance tecnológico está facilitando su resolución. Mauro, de Auckland, afirma que los avances tecnológicos están haciendo posible una energía renovable cada vez más localizada gracias al almacenamiento, los sistemas distritales y las redes inteligentes. Esto significa que el ambicioso objetivo nacional de Nueva Zelanda es alcanzable, siempre que existan los marcos normativos y los incentivos adecuados.
3. Políticas
La falta de liderazgo político puede ser un obstáculo importante para avanzar en materia de energías renovables. La ciudad de Basilea, que hizo la transición a electricidad 100 % renovable, señala que este liderazgo fue crucial para su éxito. Basilea comunicó a CDP que se necesita una visión clara y convincente para implicar a la ciudadanía y a otras partes interesadas.
Es esencial centrarse en todos los beneficios de las energías renovables, como el aire limpio, la seguridad energética, la creación de empleo y la atracción de nuevas empresas.
Vancouver presenta un sólido argumento económico a favor de las energías renovables. La ciudad cuenta con un ambicioso plan de acción para convertirse en la ciudad más verde del mundo para 2020, que incluye impulsar los empleos verdes y la acción ambiental de su comunidad empresarial. Su estrategia está aportando beneficios económicos claros. Desde 2010, los empleos verdes han aumentado un 47 %. No todos pertenecen al sector de la energía limpia, pues también abarcan otras áreas, como la producción local de alimentos, pero la energía limpia es un componente clave de su estrategia económica.
Qué deben hacer ahora las ciudades
La principal medida para las ciudades es comprender su combinación energética y su impacto ambiental general. Con esta información y estos conocimientos, pueden comprometerse a hacer la transición a las energías renovables y elaborar un plan de acción basado en objetivos ambiciosos. Para que se tomen medidas, es fundamental tener una visión clara que sirva de guía.
Por último, las ciudades deben colaborar con los grandes consumidores de energía para agrupar la demanda de energía renovable e incentivar a las empresas de servicios públicos a aumentar su suministro de energía renovable, tal como recomienda el informe Caminos hacia el 100 %.
Estamos viendo rápidos avances en los aspectos económicos y técnicos de la transición energética. Ahora, para inclinar la balanza, necesitamos un cambio fundamental que convierta las energías renovables en una prioridad política. Como epicentros del progreso social y económico, las ciudades pueden liderar —y ya están liderando— el camino hacia un futuro con bajas emisiones de carbono.
Es alentador que nuestros datos de 2017 destaquen cómo las ciudades están intensificando sus medidas contra el cambio climático, con un fuerte aumento de los informes ambientales, los objetivos de reducción de emisiones y los planes de acción climática desde 2015. Pero aún queda mucho por hacer, y animamos a todas las ciudades a presentar informes a través de nuestra nueva plataforma en mayo y junio de 2018.
