La inteligencia digital, la conectividad y la información basada en IA influyen cada vez más en el rendimiento de los sistemas eléctricos.
La innovación en tecnologías energéticas, mercados y financiación está acelerando la transformación de la forma en que se genera, gestiona y distribuye la electricidad.
Los líderes que se reunirán en la Reunión Anual 2026 del Foro Económico Mundial analizarán cómo las tecnologías emergentes podrían ayudar a resolver desafíos del mundo real.
La electricidad se está convirtiendo en la infraestructura definitoria del siglo XXI. A medida que la industria, los servicios digitales y las tecnologías emergentes se electrifican, los sistemas eléctricos están entrando en su «momento internet»: al igual que ocurrió con los inicios de internet, están pasando de estructuras centralizadas y unidireccionales a redes dinámicas y descentralizadas. En este cambio, la inteligencia y la conectividad tendrán tanta importancia como la infraestructura física para crear valor para el sistema.
Este cambio también trae consigo urgencia y oportunidades. La demanda mundial de electricidad está creciendo al doble de velocidad que la demanda total de energía, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), impulsada por la industria, el transporte, la refrigeración y la rápida expansión de la infraestructura digital. Sin embargo, la infraestructura actual no se construyó para responder a esta escala ni a esta complejidad.
Satisfacer la demanda futura exigirá una importante expansión de la red eléctrica: la AIE señala que la capacidad debe duplicarse para 2040. Los sistemas eléctricos también deben integrar más energías renovables, admitir flujos de electricidad cada vez más distribuidos y bidireccionales y gestionar una demanda volátil. La innovación ya no es opcional, pues determinará si las sociedades pueden satisfacer la creciente demanda de electricidad y, al mismo tiempo, mantener un suministro fiable y asequible.
Implementar eficazmente la innovación energética
«La electricidad es el corazón palpitante de las economías modernas», afirma Gianni Vittorio Armani, director de Redes e Innovación de Enel, empresa energética multinacional.
«El crecimiento de la demanda, impulsado por el desarrollo de las economías digitales, un mayor uso de las energías renovables y los fenómenos meteorológicos extremos, añadirá complejidad al desafío de garantizar la fiabilidad y la resiliencia de los sistemas eléctricos», explica Armani. Considera que este desafío exige un enfoque sistémico que integre la generación y la distribución en una arquitectura flexible, digitalizada y sostenible.
«Para tener éxito, los sistemas eléctricos deben combinar resiliencia y eficiencia con rentabilidad de los activos, e incorporar la sostenibilidad, la biodiversidad y la participación comunitaria», afirma. «La innovación será decisiva y requerirá una cartera equilibrada de mejoras graduales, tecnologías disruptivas y nuevos modelos de negocio. La tecnología por sí sola no basta: el progreso depende de una regulación propicia, alianzas sólidas y mecanismos de financiación integrados que combinen recursos públicos y privados».
Resolver el trilema energético
Waisheng Zheng, presidente del Instituto de Investigación de Energía Eléctrica de China Southern Power Grid, coincide en que la tecnología por sí sola no puede resolver los desafíos actuales del sector energético. «Debe combinarse con la innovación de mercado para lograr un equilibrio dinámico entre seguridad, equidad y sostenibilidad», afirma.
Zheng añade que gestionar este «trilema energético» de los sistemas eléctricos —seguridad, asequibilidad y sostenibilidad— se está convirtiendo en una cuestión cada vez más destacada de la innovación energética. Para alcanzar los objetivos de bajas emisiones de carbono, se están integrando a gran escala las energías renovables y el almacenamiento en las redes. Según Zheng, esto está reconfigurando los cimientos de la seguridad y la estabilidad de los sistemas eléctricos.
«Desde la perspectiva de la red, la infraestructura es el cimiento fundamental para dar cabida al auge de la generación renovable y la demanda», explica. «La innovación tecnológica en la infraestructura de la red ha pasado de la “innovación y demostración” a la “profundización y ampliación” para responder a los nuevos desafíos y equilibrar estos tres objetivos, a menudo contrapuestos».
Acelerar la innovación energética
Sin embargo, desarrollar e implementar nueva infraestructura de transmisión lleva tiempo. «A medida que los grandes consumidores y los centros de datos centrados en la IA solicitan al sistema eléctrico enormes cantidades de energía cada vez más flexible y limpia, las empresas eléctricas establecidas proponen proyectos de transmisión [masivos] que [podrían] tardar una década en concretarse», afirma Aaron Zubaty, director ejecutivo de Eolian, empresa de energías renovables con sede en Estados Unidos.
«Mantener la fiabilidad en un mundo en crecimiento exige soluciones con la extraordinaria velocidad y supervisión en tiempo real de la era digital, que mejoren los flujos de electricidad y creen nueva capacidad mediante un uso más eficiente de las líneas existentes», añade Zubaty.
Considera que los sistemas eléctricos del futuro deben generar valor regulatorio que recompense los activos innovadores que empleen tecnologías listas para ampliarse, como el almacenamiento de energía en baterías o las cargas flexibles. «Los clientes pagarán por el crecimiento del suministro, y esos costos pueden reducirse al usar la infraestructura existente de manera más eficiente», explica Zubaty. «Dejemos que los mercados innoven e implementen soluciones».
La innovación energética a escala sistémica en Uruguay
En Uruguay, la transformación del sistema eléctrico se considera una prioridad nacional. Se sustenta en el despliegue coordinado de tecnología, el diseño de políticas y mecanismos de reparto de riesgos que han movilizado capital privado y ampliado la generación renovable. En 2024, el país generó alrededor del 98 % de su electricidad a partir de fuentes renovables, principalmente hidroeléctrica y eólica, además de solar y biomasa.
«Esta transición energética redujo a la mitad los costos de generación del país y protegió su economía de las fluctuaciones de los precios mundiales de las materias primas energéticas», afirma Ramón Méndez Galain, presidente de REN21, director ejecutivo de Fundacion Ivy y exsecretario de Energía de Uruguay. La transición energética también creó alrededor de 50.000 puestos de trabajo —equivalentes al 3 % de toda la fuerza laboral del país— y permitió a Uruguay alcanzar una electrificación de los hogares del 99,9 %.
«Esta transformación se basó en una política energética a largo plazo respaldada por todos los partidos políticos, que permitió implementar las reformas regulatorias y de mercado necesarias», afirma Galain. «Una metodología disruptiva para planificar y operar sistemas con una alta proporción de energías renovables variables, combinada con un innovador esquema de remuneración del mercado, atrajo 6.000 millones de dólares en inversiones en energías renovables durante varios años».
Cómo construir los sistemas eléctricos del futuro
La innovación se amplía cuando la financiación, los mercados, los modelos de negocio y la regulación están alineados.
Las políticas y regulaciones diseñadas para esta nueva era de la electricidad permitirán impulsar la innovación y atraer capital. Los mercados que valoran la flexibilidad, la eficiencia y la resiliencia, respaldados por contratos a largo plazo, financiación combinada e incentivos para los servicios del sistema, pueden convertir soluciones probadas en la columna vertebral de los sistemas eléctricos del futuro.
Pero esto exige un liderazgo coordinado en todo el ecosistema:
Responsables de formular políticas y reguladores deben armonizar los marcos con las necesidades del sistema.
Las empresas eléctricas y los operadores del sistema deben modernizar la infraestructura y las operaciones.
Los proveedores de tecnología pueden ampliar las capacidades digitales y de IA.
Los grandes consumidores de energía deben participar activamente en mercados flexibles basados en datos.
Aunque las regiones son distintas, el desafío general es el mismo: ampliar lo que funciona, adaptarlo a las realidades locales y acelerar su implementación.
El Manual de innovación para los sistemas eléctricos del futuro, elaborado junto con Accenture, presenta soluciones del mundo real que ya se están implementando, desde redes con gemelos digitales y previsiones avanzadas hasta la coordinación del almacenamiento y los contratos flexibles.
El manual destaca tanto los avances técnicos y digitales que determinan el rendimiento como las innovaciones comerciales y regulatorias que permiten implementarlos a gran escala. Está diseñado para ayudar a los líderes a identificar soluciones eficaces, comprender las condiciones que las hacen posibles y acelerar su adopción.
En definitiva, a medida que los sistemas eléctricos atraviesan y superan su «momento internet», su futuro no dependerá únicamente de la tecnología, sino de la capacidad de gobiernos, empresas y comunidades para innovar juntos, con inteligencia, colaboración y a gran escala.


