Combustibles fósiles: ¿Está el mundo encaminado a dejar atrás la producción de carbón, petróleo y gas?

Is the world ready to move past fossil fuels such as coal?
Fossil fuels: Is the world on track for moving past coal, oil and gas production?Image: Unsplash/Dominik Vanyi
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  • Para frenar el cambio climático y reducir nuestras emisiones globales, debemos disminuir nuestra dependencia de los combustibles fósiles mediante el cambio a las energías renovables.

  • Una conferencia celebrada en Oxford en septiembre reunió a científicos, economistas y activistas indígenas para debatir cómo lograrlo.

  • Estas son algunas de las principales conclusiones de la conferencia, desde cómo combatir la desinformación sobre la transición a las energías renovables hasta cómo contribuir a garantizar una «transición justa».

Científicos, economistas y activistas indígenas se reunieron en Oxford en septiembre para debatir un desafío fundamental para resolver el cambio climático: ¿cómo puede el mundo librarse de los combustibles fósiles?

El evento fue el más reciente de una serie de conferencias científicas que analizan cómo abordar la oferta de combustibles fósiles, además de la demanda.

En medio del repunte de las emisiones globales y de la invasión rusa de Ucrania, los expertos debatieron en qué punto se encontraba el mundo respecto al cumplimiento de sus objetivos climáticos, qué regiones probablemente invertirían mucho en nuevos proyectos de combustibles fósiles y la persistente desinformación de la industria del petróleo y el gas.

La conferencia también ofreció una plataforma a quienes más sufren tanto el cambio climático como la construcción de nuevos proyectos de combustibles fósiles, entre ellos defensores indígenas de sus tierras de Ecuador, Colombia y Sudáfrica.

Carbon Brief asistió al evento de dos días para escuchar las numerosas ponencias y resumió las principales conclusiones.

Combustibles fósiles y objetivos climáticos

Muchas de las ponencias de la conferencia abordaron la cuestión de los combustibles fósiles en el ámbito internacional.

Esto incluyó cómo contabilizan los países el carbón, el petróleo y el gas en sus planes climáticos en virtud del Acuerdo de París, así como el impacto que tendrán los objetivos estrictos en los países que dependen en gran medida de los ingresos procedentes de la producción de combustibles fósiles.

El evento comenzó con la intervención de Christophe McGlade, director de la unidad de suministro de energía de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), quien señaló que la crisis energética que afronta actualmente el mundo plantea «riesgos y peligros para la transición energética» que permita abandonar los combustibles fósiles:

«Estamos ante la primera crisis energética mundial de la historia. Es distinta de lo ocurrido en la década de 1970, que afectó principalmente al petróleo».

Criticó a quienes «inducen a error» al culpar a las políticas climáticas de la crisis, pues, según dijo, eso desviaba la atención del «verdadero culpable»: la invasión rusa de Ucrania.

«Un despliegue más rápido de energías limpias y medidas de eficiencia habría ayudado a proteger a los consumidores».

También señaló las importantes carencias actuales de financiación para las energías renovables, sobre todo en los países en desarrollo.

McGlade supervisó un influyente informe de la AIE publicado en 2021, que concluyó que no hay lugar para nuevos proyectos de combustibles fósiles si se pretende que el sector energético mundial alcance las cero emisiones netas en 2050.

En su intervención en la conferencia, McGlade señaló que esta conclusión ampliamente citada requería más contexto sobre la necesidad de seguir invirtiendo en los proyectos de combustibles fósiles existentes:

«La inversión no va a caer a cero en los próximos dos años, porque, si cortamos toda la inversión en combustibles fósiles, la oferta disminuirá más rápido que la demanda de combustibles fósiles».

Añadió que el escenario también suponía una recuperación sostenible tras la pandemia de COVID-19 y políticas climáticas ambiciosas, y que no preveía la guerra en Ucrania:

«Cualquier déficit inmediato que observemos en la producción de Rusia tendrá que cubrirse o compensarse en otro lugar».

Sin embargo, dijo que, debido a los largos plazos de ejecución de los nuevos proyectos, la atención debería centrarse en las fuentes existentes y fácilmente disponibles. También añadió que la guerra no debía «justificar una inversión nueva, cuantiosa y de larga duración en infraestructura para combustibles fósiles:

«Lo fundamental… para aliviar el impacto de la crisis energética es impulsar enormemente las energías limpias [y] la eficiencia energética».

A lo largo de la conferencia surgió en varias ocasiones la cuestión de si algún nuevo proyecto de combustibles fósiles podía considerarse compatible con un mundo que limite el calentamiento a 1,5 °C.

El lunes, Olivier Bois von Kursk, analista de políticas del Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible (IISD), presentó los resultados preliminares de su nuevo análisis, según el cual la mayoría de los escenarios de 1,5 °C —incluidos los evaluados por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) y los procedentes de otras fuentes— podían interpretarse como compatibles con la recomendación de la AIE de no emprender nuevos proyectos de combustibles fósiles.

También participó en la conferencia la Dra. Natalie Jones, asesora de políticas del Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible (IISD), quien presentó su análisis sobre cómo habían abordado los países los combustibles fósiles en los planes climáticos que presentaron a la ONU.

Descubrió que, lejos de comprometerse a reducir progresivamente la combustión de combustibles fósiles, la mayoría de los países que los mencionaron afirmaron que tenían previsto aumentar su uso en los próximos años.

Este análisis se complementó con otra ponencia a cargo de la profesora Kathryn Harrison, politóloga de la Universidad de Columbia Británica.

Señaló que, en general, hay pocas pruebas de que los países ricos que más emisiones han generado históricamente estén reduciendo realmente su producción de combustibles fósiles. Esto ocurre a pesar del principio de «responsabilidades comunes pero diferenciadas», consagrado en los tratados climáticos de la ONU que han suscrito y que implica que deberían tomar la iniciativa en este ámbito.

Una parte de las conversaciones se centró en la cuestión de los «activos varados»: proyectos de combustibles fósiles que pierden su valor a medida que el mundo pasa a las energías limpias.

El profesor Alexandre Szklo, investigador de energía de la Universidad Federal de Río de Janeiro habló sobre su investigación de los activos varados de refinerías de petróleo en todo el mundo, mientras que el profesor Steve Pye, científico de sistemas energéticos de la University College de Londres, presentó el trabajo de su equipo sobre instalaciones de petróleo y gas en América Latina y el Caribe.

El Dr. Salaheddine Soummane, investigador sénior asociado del Centro Rey Abdalá de Estudios e Investigación sobre el Petróleo de Arabia Saudí, presentó un artículo de revisión que detallaba el posible impacto de las políticas climáticas en las economías de Oriente Medio.

Muchas economías de los Estados del Golfo, en particular, dependen en gran medida de los ingresos procedentes de los combustibles fósiles. La transición energética podría entrañar cierto «riesgo» para estos países exportadores de petróleo, explicó Soummane.

«Tienen que resolver una cuestión complicada: cómo cumplir los compromisos climáticos locales o nacionales y, al mismo tiempo, mantener y… impulsar una tasa significativa [de crecimiento], necesaria para seguir desarrollándose».

En otra ponencia, Michele Bustamante, científica del Consejo para la Defensa de los Recursos Naturales expuso un nuevo enfoque para evaluar si los nuevos oleoductos, gasoductos o concesiones de petróleo y gas de Estados Unidos se ajustan al objetivo climático de 1,5 °C:

«Tenemos que averiguar cómo lograr que estas decisiones individuales… [reflejen] que no se trata de una aportación insignificante. Esto es lo que suelen indicar las conclusiones de las evaluaciones ambientales y de los organismos».

Más expansión de los combustibles fósiles

A pesar del papel de los combustibles fósiles en el cambio climático y del desplome de los precios de las tecnologías de energía renovable, muchos países siguen promoviendo la expansión de la infraestructura de carbón, petróleo y gas.

Muchas ponencias analizaron esta apuesta y los contextos nacionales que explican su continuidad.

La Dra. Valérie Marcel, investigadora asociada de Chatham House, explicó su proyecto sobre los «productores emergentes de petróleo y gas», un grupo de países que están desarrollando o se plantean desarrollar sus recursos de combustibles fósiles por primera vez.

Subrayó las dificultades que afrontaban muchos de estos países para acceder a financiación climática y desarrollar tecnologías de energía limpia en lugar de combustibles fósiles.

El profesor Kalim Shah, experto en políticas climáticas de la Universidad de Delaware, ofreció una ponencia relacionada sobre la industria emergente del petróleo y el gas en Guyana —uno de los países de la red de Marcel— y en otros países de la región del «Escudo de las Guayanas».

En otra serie de ponencias, Andrea Furnaro, investigadora de transición energética del Instituto de Gobernanza de los Recursos Naturales (NRGI), habló del papel de la petrolera estatal mexicana Pemex, mientras el Gobierno da un giro hacia la autosuficiencia en combustibles fósiles.

En una sesión dedicada a «financiar la transición», Bronwen Tucker, codirectora de finanzas públicas globales de Oil Change International, expuso las finanzas públicas que el grupo de las principales economías del G20 y los bancos multilaterales de desarrollo destinan a distintas tecnologías energéticas.

Demostró que la financiación de los combustibles fósiles no solo es mayor, sino que, en conjunto, la financiación de la energía limpia por parte de los países del G20 tampoco ha aumentado de forma sustancial en los últimos años.

Grandes petroleras, lavado verde y desinformación

Varios ponentes de la conferencia habían investigado la propia industria de los combustibles fósiles y los intentos de algunos actores de oponerse a la acción climática.

El Dr. Christian Downie, profesor asociado de la Universidad Nacional de Australia, habló en la conferencia de su investigación sobre las asociaciones comerciales de la industria de los combustibles fósiles en Estados Unidos, como el Instituto Estadounidense del Petróleo.

Analizó los datos de ingresos y gastos de estas organizaciones y observó que destinaban una cantidad particularmente elevada a publicidad, incluidas campañas dirigidas contra quienes percibían como adversarios. Dijo en la conferencia:

«La razón por la que [las asociaciones comerciales] llevan a cabo algunas de las campañas más sucias es que las empresas no quieren quedar manchadas al pronunciarse contra la lucha contra el cambio climático».

En su ponencia, Laura Peterson de la Unión de Científicos Preocupados analizó cómo las facciones políticas de derecha en Estados Unidos están convirtiendo la divulgación de los riesgos climáticos y la inversión ambiental, social y de gobernanza (ESG) en un nuevo frente de la «guerra cultural».

En otros lugares,Prof. Gregory Trencher, de la Escuela de Posgrado de Estudios Ambientales Globales de la Universidad de Kioto en Japón, explicó los resultados de su investigación sobre el uso de compensaciones de carbono por parte de BP, Chevron, ExxonMobil y Shell.

Señaló que varias de estas empresas recurren actualmente a lo que él denominó «compensaciones antiguas» para reducir su impacto climático.

Explicó que «compensaciones antiguas» es un término que describe programas en los que la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero se produjo varios años atrás. Lo comparó con «celebrar con una pizza una carrera alrededor del parque que hiciste hace 10 años».

En medio de la creciente presión de los círculos académicos y activistas para dejar la mayor parte de los combustibles fósiles bajo tierra, el Dr. Mathieu Blondeel, investigador asociado de Warwick Business School, dijo al público que su objetivo era averiguar qué están «haciendo realmente» las compañías petroleras internacionales en lo que respecta a la transición energética.

En particular, examinó dónde están desinvirtiendo estas empresas en activos de combustibles fósiles y señaló que estas decisiones no siempre se tomaban como resultado de compromisos climáticos.

Movimientos globales para poner fin a los combustibles fósiles

Además de presentar las últimas investigaciones de la comunidad académica, la conferencia también abordó varios esfuerzos globales para poner fin a nuevos proyectos de combustibles fósiles.

El lunes, los delegados escucharon a la presidenta de la Iniciativa del Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles, Tzeporah Berman, cuyo objetivo es impulsar una eliminación gradual de los combustibles fósiles a escala mundial mediante la creación de un tratado internacional, de manera similar al Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares.

Ofreció información actualizada sobre los avances para convencer a los países de que se comprometieran a poner fin al desarrollo de nuevos proyectos de combustibles fósiles.

Habló al público de varios avances importantes en los meses previos a la cumbre climática COP26 celebrada en Glasgow el año pasado, entre ellos haber conseguido el respaldo del dalái lama y de otros 100 premios Nobel.

Sin embargo, expresó su frustración por la «desinformación» persistente de la industria de los combustibles fósiles, especialmente a la luz de la crisis energética mundial. Dijo al público que la iniciativa seguirá intentando «erosionar la influencia y el acceso de la industria de los combustibles fósiles» y añadió que «el valor es contagioso» entre los grupos activistas.

Prof. Peter Newell, politólogo de la Universidad de Sussex, también habló de la iniciativa y sostuvo que debe tratarse de «hacer lo que no hace el Acuerdo de París»: obligar a los países a abordar directamente la producción de combustibles fósiles.

Otra iniciativa mundial abordada en la conferencia fue la Alianza Más Allá del Petróleo y el Gas (BOGA), una pequeña coalición de países liderada por Costa Rica y Dinamarca que se comprometieron a abandonar la producción de petróleo y gas, y que se lanzó en la COP26 de 2021.

En un panel dedicado a BOGA participaron ponentes de varios países involucrados en la iniciativa, entre ellos Jeppe Helsted, asesor especial del Ministerio de Clima, Energía y Servicios Públicos del Gobierno de Dinamarca, y Ed Sherriff, asesor del Gobierno de Gales.

En su intervención, Sherriff procuró distanciar claramente a Gales de Westminster, que bajo la nueva primera ministra Liz Truss ha levantado la moratoria sobre la fracturación hidráulica en Inglaterra y se ha comprometido a acelerar la aprobación de nuevos proyectos de petróleo y gas en el mar del Norte.

Sherriff dijo en la conferencia que Gales había expresado claramente su oposición a la fracturación hidráulica y señaló que esta postura cuenta con «apoyo de todos los partidos» en el Senedd.

En otra sesión de la conferencia, el Dr. Truzaar Dordi, investigador de la Universidad de Waterloo, habló de los resultados de su investigación, ampliamente difundida en los medios, que identificó a las 10 instituciones financieras que, en conjunto, poseen casi la mitad de las reservas de combustibles fósiles sin quemar de las mayores empresas de carbón, petróleo y gas del mundo.

Dordi dijo en la conferencia que centrar la acción en estas 10 instituciones podría «acelerar una transición para abandonar los combustibles fósiles».

Justicia climática y resistencia local

A lo largo de la conferencia, los asistentes escucharon historias de resistencia a la expansión de los combustibles fósiles, desde Noruega hasta Sudáfrica.

Una de las primeras ponentes fue Nemonte Nenquimo, activista indígena y miembro del pueblo waorani, quien pronunció un discurso sobre la exitosa iniciativa de su comunidad para impedir que el Gobierno ecuatoriano concediera licencias de perforación de petróleo y gas en su territorio de la selva amazónica. Dijo en la conferencia:

«He venido aquí a transmitir un mensaje porque, a menudo, las mujeres indígenas quedan excluidas de estos espacios de formulación de políticas y toma de decisiones… Sin embargo, somos nosotras quienes estamos en primera línea, y es gracias a nuestra lucha que estamos teniendo un impacto real en la lucha contra el cambio climático».

La conferencia también escuchó a Nonhle Mbuthuma, defensora indígena de las tierras de la comunidad de Xolobeni, en la Costa Salvaje de Sudáfrica, sobre la lucha de 30 años de su comunidad contra las multinacionales que buscan llevar a cabo actividades mineras y operaciones de combustibles fósiles en sus territorios.

Poco antes de la conferencia, su comunidad ganó una batalla legal contra Shell, a la que el Gobierno sudafricano había concedido previamente derechos de exploración de petróleo y gas frente a la Costa Salvaje.

Al dirigirse a la conferencia, Mbuthuma dijo:

«Decimos no al petróleo y al gas. Decimos sí al océano, y sí a la vida».

Prof. Guri Bang, investigador de políticas climáticas de la Universidad Noruega de Ciencias de la Vida explicó su trabajo sobre las causas y los efectos de los movimientos contra los combustibles fósiles en el Reino Unido y Noruega, dos países con importantes reservas en el mar del Norte.

Dijo a los asistentes que los planes para desarrollar el yacimiento petrolífero de Cambo, junto con la COP26 en Glasgow, fueron factores importantes que impulsaron la movilización en el Reino Unido.

La conferencia también contó con investigadores que estudian cómo la producción de combustibles fósiles puede afectar de manera desproporcionada a los grupos minoritarios.

El Dr. Tim Donaghy, especialista sénior en investigación de Greenpeace USA, habló al público del «racismo de los combustibles fósiles» en Estados Unidos.

Dijo en la conferencia que, según las investigaciones, cada etapa de la producción de carbón, petróleo y gas en Estados Unidos afecta de manera desproporcionada a las comunidades negras, mestizas, indígenas y pobres.

Garantizar una «transición justa»

A medida que los países abandonan los combustibles fósiles, existe el riesgo de que los trabajadores y las comunidades que dependen de ellos queden desamparados.

Garantizar una «transición justa» se ha convertido, por tanto, en una cuestión fundamental tanto para quienes se preocupan por la justicia social como para quienes defienden la acción climática.

Este fue un tema recurrente a lo largo de la conferencia, y en la sesión inaugural Jesse Burton, especialista en transiciones del carbón de la Universidad de Ciudad del Cabo, analizó las transiciones justas en Sudáfrica, un país muy dependiente del carbón.

Dijo al público que el carbón representa alrededor de 200.000 puestos de trabajo en Sudáfrica:

«En un país donde el desempleo alcanza el 50 %… hablar del cierre y de acelerar el cierre es extremadamente delicado desde el punto de vista político y social».

Burton explicó que la transición justa había adquirido una «enorme relevancia política» en los últimos años y que el Gobierno ya había elaborado un marco nacional para una transición justa.

Habló de la necesidad de integrar sus mensajes, entre ellos «la reparación y rehabilitación de las comunidades que ya se ven afectadas por los combustibles fósiles». Burton también señaló la apropiación de los conceptos de transición justa:

«Hemos visto aquí, como en muchos otros países, que los grupos de interés creados empiezan a adoptar el lenguaje de la transición justa… Dicen que esto es un obstáculo para la acción y que no deberíamos actuar contra el cambio climático por las implicaciones de la transición justa».

Gaylor Montmasson-Clair, economista de Trade and Industrial Policy Strategies (TIPS), una institución de investigación de Sudáfrica, dijo en la conferencia que los debates sobre la necesidad de una «transición justa» suelen partir erróneamente del supuesto de que la economía actual del mundo, basada en los combustibles fósiles, ofrece un trato equitativo y justo a los grupos minoritarios.

En lugar de mantener el statu quo, una transición justa para abandonar los combustibles fósiles debería procurar ofrecer «justicia restaurativa», añadió.

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