Una de las principales críticas a la industria de las energías renovables es que se ha sostenido gracias a las subvenciones gubernamentales. No cabe duda de que, sin ayuda del gobierno, habría sido mucho más difícil que esta tecnología incipiente madurara. Pero lo más importante es si la inversión de los contribuyentes ha generado un rendimiento adecuado.
Un nuevo análisis publicado en Nature Energy respalda las subvenciones a las energías renovables. Dev Millstein, del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, y sus colegas concluyen que los combustibles fósiles que dejaron de quemarse gracias a la energía eólica y solar ayudaron a evitar entre 3.000 y 12.700 muertes prematuras en Estados Unidos entre 2007 y 2015. Los combustibles fósiles producen grandes cantidades de contaminantes, como dióxido de carbono, dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno y partículas, responsables de problemas de salud y efectos climáticos negativos.
Los investigadores calcularon que, durante ese período, Estados Unidos ahorró entre 35.000 y 220.000 millones de dólares gracias a las muertes evitadas, la reducción de los días de enfermedad y la mitigación del cambio climático.
¿Cómo se comparan estos beneficios con los desembolsos del gobierno estadounidense? «El valor monetario de los beneficios para la calidad del aire y el clima es aproximadamente igual o superior al apoyo financiero estatal y federal a las industrias eólica y solar», afirma Millstein.
Entre 2007 y 2015, según un análisis propio de Quartz*, el gobierno estadounidense probablemente gastó entre 50.000 y 80.000 millones de dólares en subvenciones para esas dos industrias. Incluso si se consideran los beneficios más bajos y las subvenciones más altas, tan solo los beneficios para la salud y el clima que aportan las energías renovables equivalen aproximadamente a la mitad del dinero de los contribuyentes. Si Estados Unidos dejara de conceder subvenciones ahora, esos beneficios seguirían acumulándose durante toda la vida útil de la infraestructura existente, lo que mejoraría el rendimiento de las inversiones a largo plazo.
Además, esos beneficios no lo abarcan todo. La creación de una nueva industria impulsa el crecimiento económico, genera nuevos empleos y propicia el desarrollo tecnológico. Aún no se ha calculado cuánto dinero aporta esto, pero probablemente se trate de una suma considerable.
Por supuesto, en el futuro los beneficios marginales de producir más energía renovable empezarán a disminuir. Es decir, por cada nuevo megavatio de energía renovable producido, se evitará una cantidad menor de contaminación, lo que reducirá el número de vidas salvadas y los beneficios económicos generados. Sin embargo, Millstein cree que aún tardaremos en llegar a ese punto, al menos en Estados Unidos.
En todo el mundo continúa el debate sobre si las subvenciones a la industria de las energías renovables merecen la pena. Aunque los resultados de este estudio solo son directamente aplicables a Estados Unidos, muchos países ricos se enfrentan a factores similares y probablemente obtendrían análisis de costo-beneficio parecidos.



