Todos los países desean suministros energéticos asequibles, sostenibles y seguros, para vivir en un planeta más limpio y ecológico donde las luces sigan encendidas.
Sin embargo, algunos países lo están haciendo mejor que otros para lograrlo.
En el « The Global Energy Architecture Performance Index Report 2013» del Foro Económico Mundial, elaborado en colaboración con Accenture, los ganadores y perdedores de la carrera energética mundial quedan claramente expuestos.
Noruega y Suecia encabezan la clasificación de 105 países al sumar sus puntuaciones en crecimiento y desarrollo económico, sostenibilidad ambiental, y acceso y seguridad energéticos. Obtienen 0,75 y 0,71 respectivamente, donde 1 es la puntuación más alta y 0 la más baja.
Etiopía y Tanzania ocupan la parte inferior de la clasificación, con puntuaciones de apenas 0,36 y 0,37 respectivamente.
No sorprende que los países más ricos suelan obtener puntuaciones más altas, y que Europa domine la clasificación.
Pero China, cuya economía ha crecido a un ritmo vertiginoso durante la última década, ocupa el puesto 74 de la tabla, en gran medida como consecuencia de su fuerte dependencia de las centrales eléctricas de carbón, que emiten gases de efecto invernadero. Sus desafíos energéticos se debatieron en la reunión del FEM de Tianjin, en septiembre.
El Índice de Rendimiento de la Arquitectura Energética (EAPI, por sus siglas en inglés) es una iniciativa mundial que busca crear un conjunto de indicadores que destaquen el desempeño de los distintos países en cada aspecto de sus sistemas energéticos.
Es una forma de medir qué tan bien avanza un país en la transición necesaria hacia un nuevo sistema energético que genere crecimiento económico de manera ambientalmente sostenible y que sea accesible y seguro para todos.
Foco en Noruega
Noruega, dotada de abundantes recursos naturales, es el segundo mayor exportador de gas y el séptimo mayor exportador de petróleo del mundo. Si bien esto impulsa el PIB, también contribuye a las emisiones de CO2 del país, lo que sitúa su puntuación de «estabilidad ambiental» al mismo nivel que la del Reino Unido, Irlanda y Rumanía. Pero Noruega también cuenta con un sólido sector hidroeléctrico, que suministra el 90% del suministro eléctrico nacional, y presume de dos de los cinco proyectos mundiales de captura y almacenamiento de carbono a gran escala. Un código de construcción con cinco años de antigüedad está ayudando a mejorar la eficiencia energética de los edificios, mientras que los incentivos financieros fomentan un mayor uso de vehículos eléctricos. Pero es la puntuación, muy alta, de Noruega en «acceso y seguridad energéticos» la que impulsa al país al primer puesto de la clasificación.
Imagen: La plataforma de gas natural más grande del mundo, Noruega REUTERS/Stringer




