9 pasos para cerrar la brecha de financiación de la neutralidad de carbono

a cluster of windmills in a field
There are ways to generate scalable investments that enhance returns while providing the funding required for the green transition.Image: Unsplash/Karsten Würth
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  • Existen formas de generar inversiones escalables que mejoran la rentabilidad y, al mismo tiempo, proporcionan la financiación necesaria para la transición ecológica.

  • Todos los sectores de la sociedad deberán contribuir, con un coste de alrededor de 90 billones de dólares en los próximos 15 años

  • Para liberar todo el potencial de inversión de los balances institucionales, tanto la intervención regulatoria como la gubernamental deberán respaldar las soluciones.

Si hablamos en serio de cumplir nuestros compromisos climáticos, es necesario un enfoque innovador de la financiación. A pesar de el aumento de los compromisos para alcanzar emisiones netas de carbono cero en 2050, no está claro cómo se logrará.

Según el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), todos los sectores de la sociedad deberán contribuir, con un coste de alrededor de 90 billones de dólares en los próximos 15 años. El éxito dependerá de que los gobiernos ofrezcan una dirección clara, una taxonomía coherente, marcos sencillos para acceder a la financiación y mecanismos basados en el mercado que reduzcan al mínimo la asignación incorrecta de capital.

En concreto, existen nueve ámbitos clave que deberían tenerse en cuenta si el mundo quiere reunir la cantidad necesaria para cerrar la brecha de financiación de la neutralidad de carbono.

Comience por comprender las limitaciones

Desde el estallido de la burbuja de las puntocom hace unos 20 años, los sectores de pensiones y seguros han adoptado el concepto de gestión de activos y pasivos (ALM), que consiste en gestionar las salidas de pasivos con las entradas de inversiones y aplicar distintos requisitos de capital a los activos de riesgo. Esto ha beneficiado bien a estos sectores, permitiéndoles prosperar durante la crisis financiera mundial y la reciente pandemia. Sin embargo, por diseño, también restringe los tipos de inversiones que pueden realizarse.

Una parte importante del proceso ALM depende del mercado de bonos gubernamentales, que puede ser la clase de activo más grande de los balances. Para financiar la transición ecológica, se necesitan oportunidades compatibles con la metodología ALM probada que puedan, quizá, subsanar algunas deficiencias del enfoque actual. Hay que centrarse en activos de renta fija de una escala adecuada para los grandes balances. La duración también debe ser lo bastante larga para hacer frente a la actual escasez de activos a largo plazo con la que tienen que lidiar los proveedores de pensiones y seguros en Europa.

Desbloquear los balances institucionales

Existen formas de generar inversiones escalables que mejoran la rentabilidad y, al mismo tiempo, proporcionan la financiación necesaria para la transición ecológica. PricewaterhouseCoopers (PWC), por ejemplo, calcula que solo los activos de las empresas de pensiones y seguros representan alrededor de 85 billones de dólares a nivel mundial. El desafío consistirá en desarrollar oportunidades de inversión que cumplan los requisitos de estos grandes inversores y de sus reguladores.

Esto debe aprovechar los programas gubernamentales para aumentar la eficacia de la financiación pública y ampliar los vehículos de inversión existentes, a fin de captar una mayor proporción de los balances de los inversores institucionales. Necesitamos comprender las limitaciones, obligaciones y deberes fiduciarios que han sido fundamentales para su éxito, pero que también podrían impedir las inversiones que ahora son esenciales.

Desarrollar estructuras infrautilizadas

El movimiento de los bonos verdes ha sido una auténtica historia de éxito desde su creación hace unos 10 años. Con taxonomías y flujos de información cada vez mejores y un alcance cada vez más global, estos bonos son un canal de financiación principal para reorientar las empresas. Un ámbito del mercado de bonos verdes que ha tardado más en ganar tracción, pero que ofrece beneficios sustanciales tanto para el prestatario como para el prestamista, son los bonos verdes gubernamentales.

Actualmente representan solo alrededor del 0,3 % de la deuda gubernamental negociable, ofrecen el coste de financiación más bajo y son escalables. Es importante señalar que encajan fácilmente en las carteras institucionales, con el mismo riesgo crediticio subyacente y los mismos flujos de caja que la deuda pública existente, con la ventaja de ser más transparentes.

Vías de financiación simbióticas

En un momento en el que la mayoría de los gobiernos están muy endeudados, los bonos verdes parecen ofrecer muchas ventajas para el emisor. No solo señalan la intención del gobierno de reorientar un país y pueden justificar una carga de deuda más elevada, sino que los bonos también generan mayor transparencia y rendición de cuentas y pueden mejorar la credibilidad del gobierno en las iniciativas fiscales. Esto también permite financiar proyectos verdes explícitos de larga duración con emisiones de larga duración, al coste de financiación más bajo.

Este mercado, todavía muy pequeño, ofrece un enorme potencial.

Francia fue un adoptante temprano de los bonos verdes gubernamentales en 2017 y varios países de economías desarrolladas y emergentes también han puesto en marcha programas similares, y el Reino Unido tiene previsto realizar su primera emisión de gilt verde en septiembre. Cabe señalar, sin embargo, que el mayor mercado de bonos del mundo, el mercado del Tesoro de los Estados Unidos (EE. UU.), aún no ha adoptado esta medida.

Mejorar la duración de la cartera y reducir la huella de carbono

El auge de los bonos verdes gubernamentales coincide no solo con la necesidad de los inversores institucionales de reducir la huella de carbono de sus carteras, sino también con su necesidad de activos líquidos de mayor duración. La oportunidad de complementar las carteras de bonos gubernamentales convencionales con nuevas emisiones verdes es la única forma de reducir las exposiciones de carbono de las carteras.

Las tenencias de bonos gubernamentales no pueden reducirse simplemente debido al papel fundamental que desempeñan en el calce de pasivos. En consecuencia, muchas de las últimas emisiones de bonos verdes de los gobiernos han obtenido una ‘greenium’, es decir, una prima de los bonos verdes sobre bonos convencionales equivalentes, a medida que la demanda de los inversores supera la oferta. Sin duda, esto es en sí mismo un indicio de la infrautilización de este instrumento.

Apoyar la descarbonización en el extranjero y cumplir el Acuerdo de París (COP21)

Si bien el mercado de bonos verdes gubernamentales ofrece considerables oportunidades de expansión, quizá sea el uso de los fondos obtenidos con dichos bonos el que podría tener un impacto aún mayor en el objetivo de financiar la transición ecológica. Los gobiernos de las economías desarrolladas parecen no haber cumplido su compromiso de París de la COP21 de aportar 100 000 millones de dólares a las economías en desarrollo para 2020. Quizá también debería considerarse la ayuda internacional al desarrollo como parte del uso predefinido de los fondos de las emisiones soberanas verdes. El riesgo crediticio sería simplemente el del país emisor de mercado desarrollado y ofrecería una forma económica de apoyar transiciones críticas en las regiones en desarrollo.

Centrarse en el aprovechamiento de la financiación pública

Los ingresos de los bonos verdes gubernamentales podrían utilizarse para suscribir nuevos vehículos de inversión, proporcionar protección frente a la primera pérdida y mejorar el rendimiento o una mejora de la calificación crediticia. El efecto multiplicador que esto podría generar sería significativo. Un mecanismo de garantía de pérdida parcial podría elevar la calificación crediticia de empresas de sectores clave hasta grado de inversión y abrir una oleada de nueva financiación a un coste más bajo. Esto podría ayudar a sectores especialmente valiosos que son necesarios para la ecologización de las economías. Si nuestra intención es liberar todo el potencial de inversión de los balances institucionales, tanto la intervención regulatoria como la gubernamental deberán respaldar las soluciones.

2020 fue un año decisivo para las energías renovables en Estados Unidos.
2020 fue un año decisivo para las energías renovables en Estados Unidos.
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Buscar nuevas oportunidades para los productos existentes

Aunque EE. UU. aún no ha adoptado los bonos verdes gubernamentales, el mercado de bonos municipales de EE. UU., que representa alrededor del 8 % de los bonos negociables estadounidenses, es un buen ejemplo de cómo pueden obtenerse fondos de manera eficiente para proyectos necesitados. El mercado europeo de bonos municipales sigue siendo pequeño y poco desarrollado, pues representa solo el 4 % de los bonos negociables europeos. Añadir una vertiente verde podría ayudar a desarrollar este mercado y a hacerlo más relevante en términos de financiación europea.

Uno de los principales incentivos de los “munis” estadounidenses es que dos tercios del mercado están exentos de impuestos, lo que resulta atractivo para los inversores, pero también permite a los gobiernos locales endeudarse más barato que otros emisores de deuda con un nivel similar de riesgo y vencimiento. En consecuencia, el mercado ha demostrado su solidez, con calificaciones crediticias elevadas y duraciones alineadas con la vida útil de los proyectos, y debería considerarse un buen modelo para la financiación verde de larga duración.

Mantener estructuras sencillas y sólidas

También deberían considerarse los productos estructurados que han demostrado su valor para aprovechar la demanda institucional de rentabilidad dentro de un marco de renta fija. Las obligaciones garantizadas por préstamos (CLO) están bien establecidas y podrían adaptarse para financiar carteras de nuevos préstamos tecnológicos, por ejemplo, con bancos y gestoras de activos con amplia experiencia en el diseño de productos y el control de riesgos.

Las instituciones estadounidenses han mostrado una fuerte demanda de CLO, lo que ofrece una oportunidad para financiar avances tecnológicos. Si bien deben fomentarse las nuevas ideas y estructuras, la naturaleza del objetivo de neutralidad de carbono y la escala de la empresa exigirán el máximo grado de integridad, claridad, rendición de cuentas y transparencia en su funcionamiento. Cualquier quiebra de la confianza podría resultar fatal para la financiación de la transición ecológica.

Marcar la diferencia

La inversión necesaria para avanzar hacia un mundo de emisiones netas cero en 2050 es enorme. Aplicando de forma más constructiva y a escala mundial las estructuras financieras consolidadas, la comunidad inversora puede marcar la diferencia para cerrar la brecha de financiación hacia la neutralidad de carbono. Para ello, será necesaria una colaboración ágil entre gobiernos, reguladores y comunidad financiera a fin de desbloquear los billones de dólares de capacidad financiera que permanecen en los balances.

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