Para mantenerse por debajo del objetivo de 1,5 ℃ del Acuerdo de París, esta debe ser la “década de la ejecución” para los gobiernos, las industrias y las organizaciones.
La COP26 tuvo un carácter público-privado y adelantó al 2050 el objetivo de emisiones netas cero mediante metas tangibles y medibles para 2030, dos pasos importantes hacia una década de ejecución.
Los cambios en marcha en sectores como el transporte marítimo, la aviación y el acero para avanzar hacia las emisiones netas cero muestran el trabajo que puede realizarse en esta década para cumplir los compromisos climáticos futuros.
“No creemos en ustedes (...), pero estoy aquí para decirles que demuestren que nos equivocamos.” Estas fueron las palabras de la activista ugandesa por la justicia climática Vanessa Nakate en el penúltimo día de la COP26. Mientras muchos aplaudían la oleada de compromisos de acción climática asumidos por líderes empresariales, instituciones financieras y gobiernos durante las negociaciones en Glasgow, Nakate expresó la frustración de un número creciente de personas que se han vuelto escépticas sobre la capacidad o la voluntad de quienes asumen compromisos para cumplirlos.
No es difícil entender de dónde surge este escepticismo, o en algunos casos cinismo. Pese a los compromisos asumidos en el pasado por gobiernos y empresas, las emisiones siguen aumentando. Antes de la COP26, el último informe de evaluación del IPCC advirtió sobre una serie de puntos de inflexión del colapso climático cada vez más próximos. Durante las negociaciones, Carbon Action Tracker proyectó un aumento catastrófico de 2,4 ℃ a finales de este siglo, incluso si los países cumplen sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional para 2030.
Tras 26 COP, las promesas, los compromisos y las declaraciones de intenciones ya no bastan. Si hablamos en serio de mantenerse por debajo del objetivo de 1,5 ℃ del Acuerdo de París y de recuperar la confianza, esta debe ser la “década de la ejecución”. Los países deberán diseñar y aplicar planes creíbles y medibles para cumplir los compromisos existentes y acelerar la transición hacia las emisiones netas cero.
Dos avances importantes en la COP26 podrían contribuir de forma significativa a esta década de ejecución. En primer lugar, el carácter público-privado de la reunión y la participación de un número sin precedentes de líderes empresariales, muchos de los cuales se comprometieron con objetivos ambiciosos de emisiones netas cero y trabajan con sus homólogos de sus sectores y a lo largo de la cadena de valor para lograr reducciones de emisiones del 50 % para 2030. En segundo lugar, adelantar al 2050 el objetivo de emisiones netas cero mediante metas tangibles y medibles para 2030, en línea con la Glasgow Breakthrough Agenda. Esto reconoce que las tecnologías necesarias para lograr grandes reducciones de emisiones industriales en las décadas de 2030 y 2040 deben comercializarse y escalarse en esta década.
La transición hacia las emisiones netas cero: qué se necesita para 2030
El trabajo de transición industrial hacia las emisiones netas cero que respalda la Mission Possible Partnership en los siete sectores de difícil descarbonización (aviación, transporte marítimo, transporte de carga por carretera, acero, aluminio, hormigón y productos químicos) nos ofrece un ejemplo sólido y tangible de dónde debemos estar al final de esta década si queremos tener alguna posibilidad de descarbonizar y mantener vivo el objetivo de 1,5 ℃.
Del análisis sectorial en curso, sabemos que para 2030 necesitamos:
Alrededor de 70 plantas siderúrgicas (casi) de cero emisiones que produzcan 280 toneladas métricas de producción primaria anual de acero;
Alrededor de 900.000 camiones de cero emisiones en las carreteras europeas, con al menos 290.000 puntos de recarga y 2.500 estaciones de repostaje en todo el continente;
Al menos 300 plantas de combustible de aviación sostenible (SAF) construidas en todo el mundo, de las cuales alrededor de 50 estarían situadas en la Unión Europea, que producirían aproximadamente 30 millones de toneladas de SAF para alcanzar una cuota del 10 % del suministro mundial de combustible para aviones a reacción;
Alrededor de 10 corredores verdes o aproximadamente 100 buques de altura con propulsión de cero emisiones y preparados para ello para garantizar que los combustibles de cero emisiones representen el 5 % de los combustibles del transporte marítimo internacional y el 15 % de los del transporte marítimo nacional.
A medida que avance el análisis, incluido en los sectores del aluminio, el hormigón y los productos químicos, obtendremos una visión cada vez más precisa y detallada de cuáles son los objetivos clave para esta década.
La transición hacia las emisiones netas cero: palancas clave para avanzar
Para alcanzar estos objetivos, tanto a nivel industrial como mundial, deben considerarse palancas en cinco ámbitos cruciales: oferta, demanda, financiación, elaboración de políticas y transición justa. Necesitaremos ver una acción coordinada en cada una de estas palancas:
Señales de demanda sólidas para productos más ecológicos;
Escalado de la oferta para poder satisfacer esa demanda;
Financiación pública y privada disponible para facilitar la transición hacia una oferta más limpia;
Un marco de políticas que integre ese cambio, pasando de mercados de nicho y premium a la economía en general, y que incorpore o forme a trabajadores con las competencias y protecciones necesarias para llevar a cabo la transición, y que atienda a quienes no puedan adaptarse a ella.
A modo de ejemplo, los primeros actores de los sectores de la automoción, la construcción y las energías renovables se están alineando para señalar la demanda de acero verde. Más de 10 empresas se han sumado a la iniciativa voluntaria SteelZero del Climate Group, con el compromiso de garantizar, como muy tarde en 2050, un 100 % de acero con emisiones netas cero. Asimismo, la First Movers Coalition ha reunido a un grupo de empresas para señalar de forma colectiva la demanda y trabajar con sus cadenas de suministro para escalar la oferta de tecnologías bajas en carbono. Aprovechar el poder de compra colectivo de estas empresas envía una señal de demanda sólida y creíble, lo que incentiva el desarrollo y despliegue de tecnologías emergentes que son fundamentales para alcanzar las emisiones netas cero en algunos de los sectores de más difícil descarbonización.

En sectores con un gran número de consumidores públicos, se requieren compromisos ambiciosos de contratación pública para que los materiales y productos de emisiones casi nulas pasen de ser productos de nicho y premium a convertirse en mercancías convencionales. La financiación pública y privada deberá cubrir la brecha entre la demostración y la comercialización de grandes plantas industriales pioneras, mientras emergen mercados a gran escala para estos productos. Atender este aumento de la demanda de materiales más ecológicos también requerirá grandes cantidades de electricidad e hidrógeno asequibles y de base renovable. Los responsables políticos deberán tomar decisiones oportunas y estratégicas sobre la propiedad y la regulación de esta infraestructura, dónde construirla y cómo financiarla. (Véase la figura anterior para una visualización de algunas de las intervenciones y factores clave que deben tenerse en cuenta en materia de políticas, demanda, financiación, políticas y transición justa para desarrollar e implantar tecnologías industriales de emisiones netas cero).
Es necesaria la coordinación dentro de cada país y a nivel internacional, ya que los sectores industriales operan a través de las fronteras nacionales. Los cambios en las políticas de contratación pública, los mecanismos de subvención para una producción más limpia y una regulación más estricta tienen implicaciones para la competitividad internacional. Será necesaria una coordinación internacional público-privada sólida para garantizar unas condiciones de competencia equitativas que puedan acelerar la carrera hacia las emisiones netas cero y recompensar a los pioneros. En lugar de priorizar los beneficios a corto plazo y las ventajas competitivas efímeras (que a menudo generan externalidades negativas para la naturaleza y la salud humana), esta coordinación debería sustentarse en los principios del capitalismo de las partes interesadas.
La transición hacia las emisiones netas cero: pasar a la acción
Para desarrollar y escalar tecnologías precomerciales para 2030, deben implicarse todos los ámbitos, pero no todos los actores de todos los ámbitos necesitan avanzar al mismo tiempo. Nuestra mejor apuesta es lograr una masa crítica de actores clave en estos ámbitos que trabajen juntos para alcanzar los puntos de inflexión que nos llevarán a las emisiones netas cero a mediados de siglo. Lo que hace posible esta misión es que una masa crítica de pioneros puede, con la orquestación adecuada, poner en marcha este proceso.
El evento virtual Agenda de Davos 2022 es un momento crucial para ayudar a los líderes empresariales y a los actores públicos a comprender que se requerirá una colaboración y coreografía público-privada verdaderamente impulsada por las partes interesadas, no solo a lo largo de las cadenas de valor, sino también con el sector financiero y los gobiernos. Convertir los compromisos industriales asumidos en Glasgow en el tipo de acción que producirá estos resultados tangibles es ahora fundamental si queremos demostrar que Vanessa Nakate y quienes piensan igual están equivocados. Esperamos que este evento no solo sea un hito importante en este camino, sino también una plataforma de lanzamiento para este tipo de acción.

