Por qué necesitamos poner un precio al carbono

Por qué necesitamos poner un precio al carbono
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Los científicos están más convencidos que nunca de que el cambio climático está ocurriendo, y vamos camino de un aumento de 4 ºC en la temperatura media mundial para finales de este siglo.

No obstante, los líderes mundiales no están en absoluto preparados para emprender una acción conjunta que estabilice el clima de nuestro planeta. Si los científicos tienen razón, es solo cuestión de tiempo que el problema resulte demasiado evidente para la población mundial, y esto obligará a los líderes políticos a hacer algo.

Es imposible prever exactamente cuándo sucederá, pero creo que el cambio llegará en los próximos 10 años, un plazo inferior al necesario para realizar cambios fundamentales en la infraestructura mundial que se requiere para afrontar los efectos del cambio climático.

Un acuerdo global supondrá sin duda que todos los grandes países del mundo tendrán que aceptar un límite a sus emisiones de gases de efecto invernadero, un límite con una trayectoria que conducirá a la estabilización de nuestro clima.

No importa cuál sea el punto de estabilización establecido: los efectos en el mercado serán, en principio, los mismos. Un límite de emisiones significará sin duda que el carbono tendrá un precio en todos los países, y que el comercio global de derechos de emisión se convertirá en una realidad. El resultado será un precio global del carbono, lo que redundará en interés de todos nosotros.

Los países con un enorme excedente de derechos de emisión a su disposición, probablemente grandes naciones en desarrollo con un límite muy superior a sus emisiones reales, buscarán principalmente vender estos derechos para obtener ganancias. Sin embargo, esto también acelerará la transición hacia un sistema energético sostenible. La electricidad, al menos durante el período de transición, será más cara. En consecuencia, aumentará el interés de los consumidores por la eficiencia energética y el menor consumo.

Un compromiso vinculante sobre las emisiones, con una trayectoria transparente que se extienda durante varias décadas, supondrá que todas las grandes economías basarán sus decisiones de inversión en los límites de emisiones y en el precio futuro del carbono. Las fuerzas del mercado les llevarán a buscar la vía de menor coste para descarbonizar el mundo.

Pronto quedará claro que el sector más fácil y, a la vez, más importante de descarbonizar será la generación de energía eléctrica. Ya podemos vislumbrar el camino hacia un sistema eléctrico de cero emisiones.

Los inversores revalorizarán rápidamente todas las empresas que cotizan en bolsa, y los componentes de carbono de los activos en poder de una empresa concreta se considerarán un pasivo, lo que podría provocar una caída de su valor. Los activos varados de este tipo amenazarán con convertirse en un problema para muchas empresas. Sin embargo, se trata de una transición a largo plazo, lo que permitirá llevar a cabo programas sensatos de conversión de activos y debería limitarse la destrucción de activos.

Una reducción de la demanda de combustibles fósiles también tendrá un impacto fundamental en la cadena de valor de estas industrias. Por otro lado, la atención se desplazará hacia la promoción del desarrollo de las energías renovables. Es muy probable que veamos un fuerte aumento de la demanda de fibra de madera. Es probable también que la madera gane cuota de mercado como material de construcción para muchos tipos de edificación. La silvicultura sostenible se expandirá por todo el mundo, y veremos cómo la reforestación tendrá lugar a escala global.

Los esfuerzos mundiales de investigación y desarrollo aumentarán de forma notable, y la atención se centrará en apoyar la transición hacia un sistema energético sostenible. Los esfuerzos para comercializar la captura y el almacenamiento de carbono se llevarán a cabo con una determinación y un enfoque renovados. Se realizarán enormes esfuerzos para encontrar formas de comercializar el uso del CO2.

Los esfuerzos para resolver el problema del cambio climático aumentarán, y esta determinación tendrá un impacto positivo en nuestra necesaria transición hacia una sociedad sostenible.

Autor: Lars G. Josefsson es presidente de Contributor AB, Suecia, y miembro del Global Agenda Council on New Energy Architecture.

Imagen: El sol se ve detrás del humo que sale de una chimenea de una planta de calefacción en Taiyuan, China, 9 de diciembre de 2013. REUTERS/Stringer

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