Namibia está a punto de convertirse en el centro de energía renovable de África

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  • Namibia puso en marcha su Segundo Plan de Prosperidad Harambee (HPPII) en marzo de 2021.

  • El país avanza hacia el desarrollo de una economía verde y azul, tal como se establece en el pilar de progreso económico del plan.

  • Al electrificar sectores clave de su economía, el Gobierno de Namibia impulsará una actividad económica y un crecimiento sin precedentes para la ciudadanía.

En marzo de 2021, cuando presenté el Segundo Plan de Prosperidad Harambee de Namibia (HPPII), reflexioné sobre la necesidad de destacar la importancia del multilateralismo en nuestros esfuerzos por fomentar una recuperación económica duradera.

La política de Namibia sobre relaciones internacionales y cooperación se sustenta en el multilateralismo, porque nuestra independencia misma fue fruto de la solidaridad internacional. Somos una nación que fue traída al mundo por las Naciones Unidas. Por esta razón, al elaborar nuestro plan de recuperación económica verde, sabíamos que debía construir un futuro más sostenible para nuestros hijos y sus hijos.

Namibia es una economía pequeña y abierta, afectada por variables externas independientes, entre ellas el cambio climático y sus consecuencias disruptivas. Nuestra economía depende en gran medida del sector agrícola, que emplea a más del 20 %de nuestra fuerza laboral. Namibia sufre sequías recurrentes, y las más recientes han sido registradas como las peores de la historia. Estas sequías pueden vincularse al cambio climático, que, según el informe de 2021 del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), es inequívocamente un fenómeno causado por el ser humano. Por tanto, los namibios deben participar en la elaboración de soluciones al cambio climático, no solo por el bien de nuestra ciudadanía, sino también de la comunidad mundial en su conjunto.

En consecuencia, Namibia está preparada para afrontar el cambio climático mediante el establecimiento de una economía verde que impulse nuestra recuperación económica, tal como lo concibieron para los países africanos los jefes de Estado africanos durante el lanzamiento del Plan de Acción Continental de Recuperación Verde de la Unión Africana. En este contexto, tenemos planes ambiciosos para desarrollar economías verdes y azules, tal como se establece en el pilar de progreso económico de nuestro HPPII.

Namibia tiene un plan de recuperación económica de cinco pilares. Image: Gobierno de Namibia

La viabilidad de estos planes se ve respaldada por la abundante luz solar disponible durante todo el año y la proximidad a miles de millones de metros cúbicos de agua de mar y a vastos recursos marinos en el océano Atlántico. Tenemos el potencial de aprovechar unas 10 horas de luz solar intensa al día durante 300 días al año. Como resultado, Namibia cuenta con uno de los mayores potenciales de irradiación solar de cualquier país de África, suficiente para abastecer de energía a nuestra población y a nuestros países vecinos.

Con este potencial en mente, hemos establecido una alianza con el Gobierno de Botsuana y Estados Unidos, bajo los auspicios de Power Africa de USAID , que culminó con la firma de un memorando de intención en abril de 2021. Con el apoyo de la comunidad mundial, nos proponemos aprovechar la abundancia de luz solar para producir energía solar en beneficio propio y de nuestros países vecinos.

La generación de energía solar complementará la cartera de energía verde disponible en Namibia, como la energía hidroeléctrica, que ya representa más de dos tercios de nuestra capacidad eléctrica instalada. La electrificación de sectores clave de nuestra economía y de las economías de nuestros países vecinos impulsará una actividad económica y un crecimiento sin precedentes para Namibia y África Austral.

La generación de energía solar complementará la cartera de energía verde disponible en Namibia.Image: Gobierno de Namibia

Una economía de hidrógeno verde economía

Es bien sabido que no se dispone de suficiente electricidad limpia para satisfacer adecuadamente la demanda mundial. Este desafío quedó de relieve en el informe Cero emisiones netas para 2050 publicado por la Agencia Internacional de la Energía (IEA), que señaló que los sectores cuya descarbonización es difícil —como el cemento, el acero y los productos químicos, el transporte de mercancías por carretera, el transporte marítimo de contenedores y la aviación— necesitarán hidrógeno verde si el mundo quiere mantener el rumbo para alcanzar la neutralidad climática de aquí a 2050.

Namibia cuenta con una mejor dotación de recursos y con la voluntad política necesaria para responder a ese urgente llamamiento.

Para producir hidrógeno verde de forma competitiva, un país necesitaría una infraestructura de transmisión de primer nivel, instalaciones portuarias internacionales, recursos eólicos y solares de primer nivel, acceso a fuentes sostenibles de agua limpia (sin desplazar a los consumidores actuales), abundante terreno y un entorno legislativo propicio. Namibia cuenta con todos estos elementos. Nuestro país ya alberga la mayor planta desalinizadora de África Austral, lo que significa que las condiciones son propicias para producir abundante agua limpia en un país desértico.

Una vez que Namibia haya logrado consolidar la economía del hidrógeno verde, el país podrá convertirse en proveedor de energía en lugar de importador. A juzgar por la envergadura de las propuestas iniciales presentadas a Namibia por los inversores interesados, estos proyectos de energía renovable serán muy transformadores para la economía namibia en relación con el tamaño de esta.

Actualmente, en los momentos de máxima demanda, la economía consume unos 640 megavatios de electricidad al año, mientras que las propuestas presentadas al Gobierno contemplan inversiones que podrían producir una capacidad máxima de generación diez veces mayor en los próximos 10 años. Sin embargo, los namibios no tendrán que esperar hasta 2030 para empezar a disfrutar de los beneficios de nuestra revolución verde, porque la construcción de las plantas piloto comenzará en los próximos 12 meses

Una nueva frontera

La infraestructura necesaria para el comercio de electricidad ya existe. Alrededor del 40 % de la electricidad de Namibia procede actualmente de Sudáfrica y se genera principalmente en centrales eléctricas de carbón. Imaginamos un futuro en el que Namibia exporte energía limpia a Sudáfrica, contribuyendo así a la descarbonización de la región de África Austral.

Namibia también cuenta con una infraestructura portuaria de primer nivel en las ciudades de Lüderitz al sur y Walvis Bay al este. La electricidad renovable, el hidrógeno verde y sus derivados ofrecen a Namibia una oportunidad real para atraer inversión extranjera directa de peso, crear empleos bien remunerados, diversificar aún más su cesta de exportaciones y mejorar sus términos de intercambio. Por tanto, el desarrollo de una economía verde y azul, así como de una industria del hidrógeno verde, son algunos de los pilares del HPPII.

Al embarcarse en esta nueva frontera, es imperativo que Namibia haga realidad su visión de prosperidad compartida en los ámbitos nacional, regional y mundial. Esto significa que no debemos desatender a quienes hoy carecen de acceso al poder político y económico, ni excluir a quienes actualmente dependen de los combustibles de carbono.

La COVID-19 ya ha ampliado la brecha de desigualdad existente, un flagelo demasiado familiar para Namibia. Con un coeficiente de Gini de 59,1, la desigualdad es un adversario al que nos hemos comprometido a combatir. Por eso, incluso en estos tiempos de dificultades fiscales, hemos decidido crear un fondo soberano de riqueza, para garantizar que tanto las generaciones actuales como las futuras disfruten de un acceso equilibrado e igualitario a la riqueza de Namibia durante muchos años.

Alentamos a las naciones desarrolladas y a las instituciones multilaterales de financiación a encontrar formas innovadoras de desplegar capital asequible, acorde con la urgencia basada en la ciencia de alcanzar los objetivos mundiales de neutralidad en carbono.

Hage G. Geingob, presidente de Namibia

Namibia también cuenta con un mercado de capitales sofisticado —el segundo más profundo del continente—, capaz de absorber bonos de proyectos, bonos verdes y bonos sostenibles. Los ahorros contractuales y colectivos de la ciudadanía namibia equivalen a más del 100 % de nuestro PIB y están listos para movilizarse junto con los fondos de los inversores interesados. Además del capital, nuestras instituciones de educación superior están estableciendo un Instituto Nacional de Investigación sobre Hidrógeno Verde para garantizar que la investigación y el desarrollo necesarios se lleven a cabo aquí mismo, en el país. Esto permitirá a los namibios capturar la mayor parte posible de la cadena de valor.

Namibia ocupa una posición singular para convertirse en el centro de energía renovable del continente, y estamos decididos a desempeñar un papel destacado al demostrar que las prácticas empresariales ambientalmente sostenibles pueden ser rentables y transformadoras.

A medida que retroceden los glaciares, se propagan los incendios forestales y sube el nivel del mar, el cambio climático ocupa un lugar prioritario en la agenda de nuestros líderes mundiales. La financiación sostenible puede cambiar la estructura de las economías que se atrevan a ofrecer una cartera sólida de oportunidades de inversión, en consonancia con la agenda mundial de «reconstruir mejor».

Con este fin, alentamos a las naciones desarrolladas y a las instituciones multilaterales de financiación a encontrar formas innovadoras de desplegar capital asequible, acorde con la urgencia basada en la ciencia de alcanzar los objetivos mundiales de neutralidad en carbono.


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