La fusión nuclear podría proporcionar electricidad limpia y libre de carbono de forma ilimitada.
Hasta ahora, los experimentos no han logrado mantener la reacción durante el tiempo suficiente.
Pero ahora un imán gigante está en el centro de un intento por hacer realidad la energía de fusión.
Imagine una electricidad limpia y libre de carbono, casi ilimitada. Ese es el sueño que impulsa a los científicos a construir el imán más grande del mundo.
El proyecto ITER en el sur de Francia está ampliando los límites de la fusión nuclear, una reacción en la que los átomos se fusionan y liberan enormes cantidades de calor. Es el proceso que alimenta al Sol, pero hasta ahora solo se ha logrado en la Tierra en ráfagas muy breves en reactores experimentales.
La esperanza es que, mediante un potente campo magnético que controle el plasma creado por la reacción de fusión, esta pueda mantenerse el tiempo suficiente para calentar agua y producir vapor que accione un generador de turbina.
No es que el ITER vaya a suministrar energía a la red en breve. Lo que están construyendo es un tokamak, una máquina experimental diseñada para aprovechar la energía producida por la fusión. Si esta etapa del proyecto tiene éxito, el siguiente paso será construir una planta de energía prototipo.
A diferencia de las centrales nucleares convencionales de fisión, la fusión no produce prácticamente residuos nocivos y no emite dióxido de carbono. Una reacción de fusión genera gas helio. Además, es renovable: las fuentes de combustible, el deuterio y el tritio, se derivan del hidrógeno y pueden extraerse del agua de mar.
"La fusión es una de las pocas opciones potenciales para la producción de energía a gran escala libre de carbono,” John Smith, director de ingeniería y proyectos de General Atomics, la empresa que construye el imán, declaró a Live Science.
“Ofrece un recurso seguro, limpio y siempre disponible que no produce emisiones ni residuos de larga vida útil”, añadió.
La fusión, más caliente que el Sol
Iniciar una reacción de fusión requiere mucha energía. El combustible debe presurizarse y calentarse a temperaturas extremadamente altas para crear un plasma, similar a un gas, pero casi un millón de veces menos denso que el aire.
Por ello, un gran desafío es garantizar que el nuevo reactor de fusión genere más energía de la que consume. El actual récord mundial de energía de fusión lo ostenta el tokamak experimental europeo denominado JET, que necesitó 24 megavatios de potencia de calentamiento para producir 16 megavatios de potencia de fusión.
Pero los científicos de ITER son optimistas en cuanto a que su nuevo reactor con forma de rosquilla hará mejor las cosas. Una vez iniciada la reacción, afirman que la fusión generará un calor intenso - 150 millones de grados centígrados - 10 veces más caliente que el núcleo del Sol.
El imán de 18 metros de altura, conocido como solenoide central, pesará 907 toneladas una vez completado y generará un campo magnético 280.000 veces más intenso que el campo magnético terrestre - lo bastante potente como para elevar un portaaviones en el aire.
El imán ya se encuentra en movimiento desde la fábrica en San Diego, California, donde fue construido, hacia Houston, Texas, desde donde será trasladado en barco a Marsella para su último trayecto por carretera hasta el emplazamiento de ITER, cerca de Aix-en-Provence.
Allí se le unirá otro componente gigantesco, la bobina superconductora más grande del mundo, que rodeará el núcleo del reactor, que se fabrica en Japón por Mitsubishi Heavy Industries, socio estratégico del Foro Económico Mundial.
En total, el proyecto involucra a 35 países entre ellos Estados Unidos, Francia, China, la Unión Europea, India, Japón, Corea, Rusia y el Reino Unido, que entre todos han fabricado más de un millón de componentes para la nueva planta.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con la transición a la energía limpia?
Los científicos de ITER afirman que más del 99 % del Universo existe en forma de plasma, incluidas la materia interestelar, las estrellas y el Sol. En la Tierra, los plasmas se utilizan en tubos de neón, en los rayos y en los televisores de plasma. En la naturaleza, generan las auroras boreales.
Si todo va bien, el tokamak de ITER debería estar listo para generar su primer plasma en diciembre de 2025.




