Cómo Uganda está convirtiendo los residuos en energía

Cómo Uganda está convirtiendo los residuos en energía
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El matadero más grande de Uganda funciona las 24 horas del día y transforma hasta 700 reses, 200 ovejas y 300 pollos al día en carne para el mercado local.

Pero las frecuentes interrupciones del suministro eléctrico de la ciudad, que pueden durar hasta 12 horas, suelen paralizar el Kampala City Abattoir, que consume mucha energía. En esos momentos, se ve obligado a depender de generadores diésel contaminantes y costosos de operar.

Además, está el problema de las grandes cantidades de sangre, aguas residuales y otros desechos que se producen, gran parte de los cuales se vierten directamente en la cercana bahía de Murchison, en el lago Victoria.

En toda África Oriental, el aumento del procesamiento de productos agrícolas —un cambio destinado a impulsar las economías locales y crear empleo— va acompañado de un incremento de los residuos orgánicos vertidos en masas de agua y vertederos a cielo abierto.

Pero este mes comienza en Uganda, Etiopía y Tanzania un proyecto piloto para convertir esos residuos en biogás.

Financiada por la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo (SIDA) a través de la Red de Innovaciones en Biorrecursos para África Oriental (Bio-Innovate), la iniciativa busca proporcionar formación y tecnología a fábricas agrícolas para ayudarlas a generar su propia energía, ahorrar en electricidad y reducir las emisiones que contribuyen al cambio climático.

Capturar energía barata

En el Kampala City Abattoir, la transición ya está en marcha.

Para convertir los residuos en energía, el matadero somete sus desechos y aguas residuales a un proceso de fermentación que libera metano; luego, este se captura y se quema para producir electricidad.

La instalación utiliza el biogás que produce para alimentar su generador.

«Generamos un promedio de entre 10 y 15 metros cúbicos de biogás al día», dijo Joseph Kyambadde, jefe de bioquímica de la Universidad de Makerere y uno de los participantes en el proyecto.

«Con 60 metros cúbicos de gas podríamos hacer funcionar unas 15 luces de seguridad, 15 congeladores y 15 refrigeradores en el matadero, lo que ayudaría a ahorrar alrededor de 8 millones de chelines ugandeses (2.800 dólares) al mes», dijo.

Para reforzar las credenciales ecológicas del proyecto, este utiliza paneles solares para calentar el agua y elevar la temperatura del digestor, a fin de que produzca el metano más apto para la combustión, dijo Robinson Odong, profesor de ciencias biológicas de la Universidad de Makerere y director del proyecto de biogás.

Además de ayudar al matadero a sortear los frecuentes apagones de la ciudad, el uso de biogás como energía ha reducido en un 90 por ciento la factura mensual de diésel de la planta.

«Ahora gastamos 300.000 chelines ugandeses (105 dólares) al mes en diésel, en vez de 3,5 millones de chelines (1.200 dólares), ya que el generador funciona con biogás durante los apagones», dijo Nsubuga Muhamed, secretario del Kampala City Abattoir.

Planes para ampliar el proyecto

Según Odong, actualmente el proyecto trata el 40 por ciento de los residuos del matadero de Kampala, aunque la instalación prevé llegar a tratar el 100 por ciento.

«Hay planes para ampliar la tecnología, depender por completo del biogás y vender el excedente (de energía) a la red nacional», dijo Kyambadde, de la Universidad de Makerere.

Con 275.000 dólares de financiación de SIDA, quienes respaldan el proyecto esperan replicarlo en toda Uganda, dijo Allan Liavoga, director del proyecto Bio-Innovate.

El Gobierno de Uganda también sigue de cerca la iniciativa para ver si podría ofrecer una respuesta a los problemas energéticos del país.

«Somos un país con escasez de energía: el 95 por ciento de los hogares rurales no tiene acceso a la electricidad», dijo Ronald Kaggwa, economista ambiental de la Autoridad Nacional de Gestión Ambiental de Uganda.

Si se amplía el proyecto de biogás, los ugandeses que viven demasiado lejos de la red eléctrica podrían generar su propia energía, dijo.

Y si el país pudiera convertir más residuos y aguas residuales en biogás, también estaría más cerca de sus objetivos de adoptar fuentes de energía más ecológicas y reducir la deforestación, afirman funcionarios.

«Alrededor del 15-20 por ciento de los árboles talados se utilizan para producir carbón vegetal, cuya demanda existe en las zonas urbanas», dijo Kaggwa. Pero «el biogás nos ayudará a salvar nuestros bosques», afirmó. (Reportaje de Sophie Mbugua; edición de Laurie Goering)

Este artículo se publica en colaboración con la fundación Thomson Reuters Foundation trust.org. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autora: Sophie Mbugua es una periodista radicada en Nairobi, Kenia, que escribe sobre alimentación y agricultura, cambio climático y cuestiones de género para Thomson Reuters Foundation.

Imagen: Reses descansan a las afueras del Kampala City Abattoir, en Uganda, donde los residuos del sacrificio se están convirtiendo en biogás. THOMSON REUTERS FOUNDATION/Sophie Mbugua.

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