Trabajando en el sector de las energías renovables para el Banco Mundial desde 2010, he visitado más de 50 microcentrales hidroeléctricas (MHP, por sus siglas en inglés) en zonas rurales de Nepal. Desde aldeas situadas en lo alto de las colinas, inaccesibles incluso para los jeeps 4x4 más resistentes, hasta asentamientos encaramados en pendientes empinadas, pasando por una central eléctrica a la que solo se podía llegar cruzando un río helado con los zapatos en la mano.
Y con cada comunidad que visité, con cada familia que me acogió, sentí la misma alegría al verlos celebrar la puesta en marcha de una MHP en su aldea. Disfrutan de las tardes y las noches charlando, comiendo y viendo la televisión con su familia bajo la luz eléctrica.
Al igual que en los proyectos de electrificación rural de otros países en desarrollo en los que he trabajado, he comprobado que las MHP contribuyen a mejorar los medios de vida rurales en Nepal. Durante la noche, en cada hogar se pueden utilizar algunas luces eléctricas; la población rural disfruta viendo la televisión como fuente de información y entretenimiento; las escuelas locales pueden ofrecer clases nocturnas a los niños que deben ayudar a sus familias en las labores agrícolas durante el día; los centros de salud pueden conservar las vacunas en refrigeradores; se bombea agua para el riego; surgen nuevos negocios, como estaciones de carga de baterías y locutorios con internet, etcétera.
Pero en Nepal también he identificado los problemas universales de los proyectos de electrificación rural, tales como: tarifas bajas y fijas; bajo consumo de electricidad durante el día debido al número limitado de usuarios finales (lo que se traduce en un bajo factor de carga de la central [alrededor del 25 por ciento] y en bajos ingresos por venta de electricidad); ingresos que solo permiten cubrir la operación y el mantenimiento habituales, lo que hace imposible recuperar la inversión inicial (o el coste de construcción), y sin ahorros para imprevistos o daños.
Sin embargo, el problema más grave que observé es la extensión de la red de distribución de la Agencia Eléctrica de Nepal (NEA) hacia las aldeas electrificadas poco tiempo después de la puesta en marcha de las MHP. A medida que la NEA amplía su red a las zonas rurales, muchas MHP quedarán obsoletas. En la actualidad, se dice que 34 MHP, con una capacidad neta actual de 1,0 MW, se han visto afectadas, y 56 MHP, con una capacidad neta de 1,7 MW, tienen un alto potencial de verse afectadas por la ampliación de la red en un futuro próximo.
Aunque el Centro de Promoción de Energías Alternativas (AEPC) lleva promoviendo programas de electrificación rural desde 1996 y ha desarrollado con éxito más de 1.000 microcentrales hidroeléctricas (MHP), con una capacidad total de 25 MW, la selección de los proyectos de MHP se ha basado en solicitudes de las comunidades locales y se ha desarrollado de forma ad hoc.
La NEA, junto con los productores privados independientes de energía, dispone de una capacidad total de generación nacional de 760 MW y suministra electricidad conectada a la red a alrededor del 45 por ciento de la población (27,8 millones de personas), mientras que la AEPC respalda el suministro de electricidad fuera de la red para el 25 por ciento de la población. El 30 por ciento restante de la población, situada principalmente en zonas rurales y remotas, no tiene electricidad.
Los clientes de la NEA sufren racionamientos de electricidad de hasta 12 horas al día. Dado que la NEA no dispone de capacidad de generación suficiente para suministrar electricidad a los clientes actuales, no existe incentivo para que la NEA extienda la red de distribución a las zonas rurales con el fin de aumentar el número de clientes.
La coordinación entre la AEPC y la NEA es limitada, ya que dependen de ministerios distintos: la AEPC depende del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, y la NEA, del Ministerio de Energía. La AEPC apoya el desarrollo de las MHP, asumiendo una vida útil económica mínima de 15 años en zonas donde es poco probable que la red de la NEA se amplíe en un plazo de cinco años. Sin embargo, la NEA elabora sus planes de ampliación de la red con carácter anual. Por ello, resulta difícil prever cómo afectará la ampliación de la red a las MHP a largo plazo.
Para utilizar de forma eficiente la limitada cantidad de fondos destinados a los programas de electrificación rural en Nepal, ha llegado el momento de que el Gobierno dé pasos lógicos y sistemáticos para facilitar el programa de electrificación rural mediante la introducción de las políticas adecuadas.
Dar preferencia a la compra de energía de las MHP conectándolas a la red de la NEA; ampliar la escala de las MHP según la demanda agregada (o las comunidades que van a electrificarse) y optimizar el potencial de los emplazamientos para aprovechar las economías de escala y reducir el coste de desarrollo; construir MHP compatibles con la red que dispongan de una red de distribución aislada que cumpla las normas de la NEA y sistemas de medición domiciliaria para una conexión fluida a la red en el futuro; y armonizar los programas de electrificación rural mediante una coordinación eficaz entre la AEPC y la NEA son algunos ejemplos de recomendaciones de política.
El nuevo informe ‘Nepal: Scaling Up Electricity Access though Mini and Micro Hydropower Application’, elaborado conjuntamente por la AEPC y el Banco Mundial, ofrece un análisis detallado y un resumen de las recomendaciones de política.
Aunque Nepal dispone de un potencial técnico-económico para generar 43.000 MW de energía hidroeléctrica, la población rural no puede esperar los más de 10 años que requiere el desarrollo de grandes centrales hidroeléctricas y la ampliación de la red de distribución por parte de la NEA para suministrar electricidad conectada a la red. Por ello, el desarrollo de las instalaciones eléctricas de la NEA para servicios conectados a la red a largo plazo y el programa de electrificación rural de la AEPC para servicios fuera de la red a corto y medio plazo deben ejecutarse en paralelo.
Esta entrada apareció originalmente en End Poverty in South Asia Blog, del Banco Mundial. La publicación no implica el respaldo de las opiniones por parte del Foro Económico Mundial.
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Autor: Tomoyuki Yamashita es especialista sénior en energía de la Práctica Mundial de Energía e Industrias Extractivas del Banco Mundial.
Imagen: Un técnico trabaja en una línea eléctrica. REUTERS/Carlo Allegri.
