Cómo los Juegos Olímpicos de Japón, impulsados por energías renovables, podrían desencadenar una carrera mundial por la energía limpia

2016 Rio Olympics - Closing ceremony - Maracana - Rio de Janeiro, Brazil - 21/08/2016. Japan's national flag is flown during the closing ceremony. REUTERS/Sergio Moraes FOR EDITORIAL USE ONLY. NOT FOR SALE FOR MARKETING OR ADVERTISING CAMPAIGNS. - RIOEC8M03SG26
Tokyo 2020’s sustainability focus is important not just for future Olympics, but also for Japan itself.Image: REUTERS/Sergio Moraes
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Japón aspira a organizar los primeros Juegos Olímpicos alimentados exclusivamente por fuentes renovables. Si lo consigue, esto podría ayudar al país a abrirse un nuevo espacio en el orden mundial como referente de la acción climática y la protección del medioambiente, y desencadenar una carrera por la energía limpia.

Además de comprometerse a abastecer los Juegos de 2020 con energía 100 % renovable, el comité organizador olímpico de Japón prevé compensar todas las emisiones inevitables de CO₂, garantizar que todos los productos se obtengan de acuerdo con un estricto código de sostenibilidad, y recurrir a servicios de arrendamiento y alquiler para que el 99 % de los bienes adquiridos se recicle o reutilice. Por ejemplo, los uniformes de los atletas se confeccionarán con tela reciclada, y la ciudadanía japonesa ha donado aparatos electrónicos usados con los que se fabricarán todas las medallas.

Los organizadores de los Juegos también se han comprometido a reducir casi a cero los residuos de las nuevas construcciones, que se edificarán conforme a estrictas normas de eficiencia energética. La Villa Olímpica se está diseñando como un nuevo modelo de vivienda sostenible en el centro de la ciudad, con bombas de calor que aprovechan el agua marina, biogás producido a partir de residuos alimentarios y madera de origen nacional. También se busca integrar la ciudad y la naturaleza. Además, se están creando 537 hectáreas de nuevas zonas verdes, mientras que se están cerrando al público espacios existentes para convertirlos en reservas naturales y proteger la biodiversidad. Hay planes para filtrar el agua de lluvia y las aguas residuales y utilizarlas en las sedes de las competiciones.

Si se hace realidad esta visión, Tokio podría elevar considerablemente el listón para los futuros Juegos, que por lo general han dejado una enorme huella de carbono. La de Río 2016 superó las emisiones anuales de 35 países.

El enfoque de Tokio 2020 en la sostenibilidad es importante no solo para los futuros Juegos Olímpicos, sino también para el propio Japón. Desde la década de 1990, la atención mundial sobre Japón ha disminuido. El país, que antes era una formidable potencia económica, se ha visto eclipsado por el extraordinario crecimiento económico de China. Y gracias al auge del K-pop y los dramas televisivos como Master's Sun y My Love From the Star, Corea del Sur ha asumido el antiguo papel de Japón como vanguardia cultural de la región.

La influencia diplomática de Japón también ha disminuido en los últimos años. A principios de la década de 2000, el país era un actor importante en las conversaciones a seis bandas para encontrar una solución pacífica a las preocupaciones de seguridad relacionadas con el programa de armas nucleares de Corea del Norte. Las demás partes siguen desempeñando un papel destacado; recientemente, el líder norcoreano Kim Jong-un se reunió con Trump, Putin y el presidente surcoreano Moon Jae-in. Japón, en cambio, ahora se encuentra al margen.

Forjar un nuevo camino

Asumir el liderazgo en energía limpia y acción climática —lo que supondría volver a principios de siglo, cuando Japón desempeñó un papel clave en la creación de un consenso sobre el clima— podría ser la oportunidad del país para abrirse un nuevo camino geopolítico.

Por supuesto, no está exento de competencia.

Tras la retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París en 2017, China está llenando el vacío de liderazgo climático y está emergiendo como una fuerza dominante en los acuerdos internacionales. India —que previsiblemente se verá gravemente afectada por el colapso climático— intenta hacer lo mismo, y ambos países invierten cuantiosamente en energías renovables y tecnología verde.

Image: Gobierno Metropolitano de Tokio

Pero, como sociedad dinámica y tecnológica, Japón también está bien posicionado para liderar la acción climática. Ocupa el tercer puesto después de China y Estados Unidos en capacidad instalada de energía solar, y la proporción de la energía solar en la matriz energética japonesa es más del doble que la de sus rivales. Las empresas solares japonesas están a la vanguardia de la innovación en paneles solares y han batido dos veces récords de eficiencia récords en los últimos años.

El país también ha anunciado recientemente objetivos para lograr que los sectores del acero y el transporte alcancen cero emisiones de carbono. La industria japonesa del hidrógeno es líder mundial, y el país pretende mostrar este combustible en los Juegos Olímpicos, utilizándolo para alimentar las antorchas olímpicas y algunas instalaciones de la villa de los atletas.

Mientras se prepara para acoger la próxima cumbre del G20, Japón se ha mostrado contundente al pedir compromisos climáticos internacionales ambiciosos. El primer ministro Shinzo Abe no ha ocultado su intención de que Japón sea un líder climático. Tradicionalmente, a los países les ha costado desvincular el crecimiento económico del aumento de las emisiones, pero en el Foro Económico Mundial a principios de 2019, Abe declaró que «gastar dinero en una Tierra verde y un océano azul —algo que antes se consideraba costoso— es ahora un motor de crecimiento». Si el país logra demostrarlo mediante los Juegos Olímpicos, podría desencadenar una carrera tecnológica mundial por una energía limpia cada vez más rentable.

El uso de los Juegos Olímpicos como plataforma para fines políticos y sociales, por supuesto, tiene precedentes. Ahora, con la crisis climática cada vez más urgente y presente en los medios, los Juegos Olímpicos de verano de 2020 podrían sentar las bases para un cambio en el orden climático. El objetivo del movimiento olímpico es construir un mundo pacífico y mejor: ¿qué mejor manera de hacerlo que desencadenando una carrera por la energía limpia?

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