Esta entrada apareció originalmente en el blog Voices del Banco Mundial.
Estos son algunos datos que quizá no conozca:
Durante los últimos 60 años, Guatemala ha perdido casi la mitad de sus bosques, en gran parte debido a la tala ilegal.
La superficie urbanizada alrededor del lago Laguna, en Filipinas, ha más que duplicado entre 2003 y 2010.
El sector minero representa el 10-15 por ciento del uso total de agua en Botsuana.
¿Parecen estas cifras simples datos curiosos? En realidad, todos estos son resultados importantes que surgieron de la contabilidad del capital natural (CCN) – un sistema para generar datos sobre recursos naturales, como bosques, energía y agua, que no se incluyen en las estadísticas tradicionales. La CCN sigue normas aprobadas por las Naciones Unidas para garantizar la confianza, la coherencia y la comparabilidad a lo largo del tiempo y entre países.
Los resultados anteriores se cuentan entre los numerosos hallazgos sobre la CCN que se generan cada año, con el apoyo de una alianza mundial dirigida por el Banco Mundial denominada Wealth Accounting and the Valuation of Ecosystem Services (WAVES). Ante el creciente interés por la información sobre la CCN, WAVES ha creado un nuevo Centro de Conocimiento que reúne recursos sobre este tema.
Los países han logrado avances notables en la implementación de la CCN en los últimos años y, al revisar la abundancia de recursos del Centro de Conocimiento, destacan cuatro logros:
Las cuentas de capital natural se están completando e implementando. Las cifras ya están disponibles y están marcando una verdadera diferencia a la hora de orientar las decisiones de política. En Guatemala, las cuentas forestales revelaron una extensa tala ilegal, lo que llevó a la adopción de nueva regulación y al fortalecimiento de las instituciones forestales. En Filipinas, los resultados de las cuentas de ecosistemas del lago Laguna recientemente cobraron protagonismo en los medios cuando las autoridades gubernamentales locales y nacionales debatieron opciones para conservar las existencias de peces del lago, reducir la contaminación y minimizar los riesgos de inundación. Y en Botsuana, las cuentas orientan la forma en que se asignan los escasos recursos hídricos del país entre los sectores minero, agrícola y de servicios. En todo el mundo, la CCN muestra resultados para muchos países y tipos de cuentas, desde cuentas de tierras en Brasil a cuentas hídricas en Mauricio.
Los países y las organizaciones comparten sus conocimientos sobre la CCN. Muchos países en desarrollo lideran el intercambio de experiencias sobre la implementación de la CCN en entornos complejos y con escasez de datos. Filipinas, pionera en cuentas de ecosistemas, se coordinó con WAVES para organizar un taller de intercambio de conocimientos de este tipo, celebrado en febrero de 2015, tras un evento similar organizado por Costa Rica para impulsar la CCN en América Latina. Además, historias de éxito sobre la incorporación de los servicios ecosistémicos a las políticas han surgido en Chile, Trinidad y Tobago, Sudáfrica y Vietnam, como parte del Proyecto ProEcoServ del PNUMA.
Avanza el trabajo sobre los servicios ecosistémicos de difícil medición. Muchos países de ingreso medio desean ir más allá de las metodologías estándar previstas para las cuentas de agua, minerales y bosques, para abordar las cuestiones más difíciles de medir del capital natural, como el modo en que nos beneficiamos de los servicios ecosistémicos. Los conocimientos técnicos para cartografiar los servicios ecosistémicos han crecido considerablemente, mientras que las lecciones aprendidas en cuentas piloto de menor escala se aplican ahora a gran escala, como en la región de la Orinoquia de Colombia.
La CCN se aplica tanto en países en desarrollo como en países desarrollados. La CCN puede ser una valiosa herramienta de planificación para cualquier país, independientemente de su nivel de ingresos. Las cuentas agrícolas de Canadá muestran que las zonas naturales y seminaturales de las explotaciones agrícolas prestan numerosos servicios ecosistémicos, entre ellos la provisión de hábitats, la regulación hídrica y el valor paisajístico. En Australia, las cuentas ambientales están arrojando luz sobre los ingresos, los empleos y los servicios ecosistémicos que proporcionan parques de renombre mundial, como la Gran Barrera de Coral y los Doce Apóstoles en el estado de Victoria, que se incorporarán a los documentos de gestión de los parques. Y en Estados Unidos, se observa un renovado impulso para incorporar la CCN a la formulación de políticas federales.
Al ofrecer cifras claras y concisas sobre muchos de los recursos naturales que durante mucho tiempo hemos dado por sentados, los responsables de políticas pueden tomar decisiones mejor informadas. Desde el uso de las cuentas de energía para determinar los efectos de eliminar los subsidios energéticos, hasta el uso de las cuentas de gases de efecto invernadero para compensar los efectos de un impuesto al carbono, considero que la CCN puede ser un factor de cambio. Al ayudar a llevar la información sobre la CCN a un público más amplio, el Centro de Conocimiento es un pequeño paso en esa dirección.
La publicación no implica el respaldo de las opiniones por parte del Foro Económico Mundial.
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Autor: Stig Johansson es el director del programa de la Alianza mundial Wealth Accounting and Valuation of Ecosystem Services (WAVES).
Imagen: Se ve una pila de leña en un comerciante de leña. REUTERS/Yorgos Karahalis.
