Al recorrer el campo danés, es imposible no verlos: imponentes aerogeneradores blancos hasta donde alcanza la vista, cuyas aspas giran lentamente y ofrecen un contrapunto del siglo XXI al paisaje llano de campos y casas de campo.
Dinamarca se ha comprometido con las energías renovables más y con mayor rapidez que cualquier otro país de Europa. La nación escandinava genera con energía eólica un tercio de su demanda anual de electricidad, y la capacidad solar también está creciendo. Para los países que quieren reverdecer su combinación energética, no hay mejor lugar que Dinamarca para vislumbrar el futuro.
Su espíritu pionero le ha reportado grandes beneficios y reconocimiento internacional, pero, como todos los países que se adelantan, Dinamarca también va aprendiendo sobre la marcha.
Para aprovechar estos aprendizajes, ESMAP —el Programa de Asistencia para la Gestión del Sector Energético del Banco Mundial— organizó una visita de estudio a Energinet.dk, el operador del sistema de transmisión de Dinamarca, como parte de su labor para ayudar a los países clientes a integrar energías renovables variables en sus redes eléctricas. A la visita de estudio se sumaron 26 participantes: representantes de organismos reguladores, operadores de sistemas y empresas de servicios públicos de 13 países, entre ellos Sudáfrica, Chile, China, Pakistán, Zambia y Marruecos.
Al visitar Energinet.dk, quedó claro de inmediato que operar una red eléctrica abastecida en gran medida por fuentes renovables es mucho más complejo que simplemente salpicar el paisaje de aerogeneradores o paneles solares.
Por un lado, requiere un delicado equilibrio regulatorio. El mercado eléctrico de Dinamarca está «desagregado», lo que significa que la generación, la transmisión y la distribución están en manos de distintos operadores. Además, el acceso a la red es abierto: las empresas generadoras que quieren vender electricidad al sistema compiten en igualdad de condiciones.
Sin embargo, la planificación a largo plazo y la operación de la transmisión están en manos de Energinet.dk y otras entidades sin fines de lucro, cuyo mandato es actuar en beneficio de los consumidores de electricidad y de la sociedad en su conjunto. Hay incentivos para generar energía renovable, pero los nuevos proyectos solares y eólicos deben someterse a un riguroso proceso de evaluación para garantizar que estén bien ubicados y desarrollados, de modo que fortalezcan y hagan más fiable el sistema en su conjunto.
El resultado neto es un sector eléctrico que fomenta la competencia, da prioridad a la energía limpia y satisface la demanda a largo plazo, a la vez que mantiene bajos los costos.
«Se necesita un compromiso firme del Gobierno y una buena planificación a largo plazo», afirmó Peter Jørgensen, vicepresidente de Relaciones Internacionales de Energinet.dk. «Todas las partes deben coordinarse para garantizar que la red se desarrolle correctamente».
Dinamarca también cuenta con la gran ventaja de haber construido hace décadas interconectores eléctricos con los países vecinos; esto, combinado con un mercado regional de electricidad eficiente, confiere al sistema en su conjunto una enorme flexibilidad. Noruega, con su enorme capacidad hidroeléctrica y de almacenamiento, puede importar y exportar electricidad cuando Dinamarca tiene excedentes o registra un déficit.
Estas ventajas son difíciles de reproducir, pero eso no significa que la transición a una red eléctrica alimentada en gran medida por energía solar y eólica esté fuera del alcance, ni siquiera para los países en desarrollo. Un nuevo informe de ESMAP, Ampliar la energía renovable variable, deja claro que, con la planificación, las políticas y las inversiones adecuadas, los países pueden integrar ahora energía eólica y solar en sus redes eléctricas en niveles superiores a los que antes se consideraban posibles. Estas inversiones incluirían sistemas complementarios como la respuesta a la demanda, la energía hidroeléctrica de embalse, el almacenamiento de energía y las centrales eléctricas de gas natural, para suministrar electricidad cuando se necesite.
Uno de los aspectos más alentadores de la visita a Energinet.dk fue que los participantes claramente consideraron la sofisticada integración y el uso a gran escala de energías renovables de Dinamarca como un modelo del que sus países pueden aprender, no como una anomalía ni como una experiencia que solo los países ricos podrían reproducir. Las preguntas fueron detalladas y concretas, y abarcaron el código de red de Dinamarca, la remuneración de los productores independientes de energía y los mecanismos de precios del mercado regional al contado de electricidad.
Si mantiene su trayectoria actual, Dinamarca seguirá siendo considerada un modelo para la transición hacia la energía limpia tanto por los países desarrollados como por los países en desarrollo. El Gobierno ha fijado el objetivo nacional de poner fin a la dependencia interna de los combustibles fósiles para 2050. Esto significa, entre otras cosas, que se aprovecharán la energía eólica y solar en un esfuerzo masivo por convertir biomasa en combustibles para el transporte. Sería un enfoque sin precedentes y lleno de riesgos. Pero, pase lo que pase, el mundo observará de cerca y se beneficiará de la experiencia de Dinamarca.
Este artículo se publica en colaboración con Energía Sostenible para Todos del Banco Mundial. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autor: Nicholas Keyes es responsable de Comunicaciones de ESMAP, el Programa de Asistencia para la Gestión del Sector Energético.
Imagen: Un parque eólico marino se alza en el agua cerca de la isla danesa de Samsø. REUTERS/Bob Strong.
