¿Cómo puede el sector energético involucrar a más jóvenes?

¿Cómo puede el sector energético involucrar a más jóvenes?
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Lo oímos todos los días: los jóvenes no participan y no les importa.

En el mundo de la energía, esto dista mucho de ser cierto. Los jóvenes de hoy tienen sólidos valores morales, se preocupan por el futuro de la energía y quieren marcar la diferencia. Pero existe una barrera importante que les impide involucrarse: el acceso a información fiable y a espacios de participación. El debate energético está tan polarizado que a los jóvenes les resulta difícil discernir a quién deben creer, y la información imparcial que sí existe suele quedar enterrada en informes académicos de 300 páginas o difundirse a través de canales de medios que los jóvenes nunca consultan. Para la generación de Instagram, que creció con YouTube y Facebook, la información sobre energía sencillamente no se adapta a su forma de aprender.

En Student Energy, nos dedicamos al empoderamiento de los jóvenes. Hemos investigado las barreras a la participación con cientos de jóvenes de todo el mundo y han quedado claras dos cosas: quieren un futuro energético sostenible, pero no cuentan con un buen punto de partida para aprender sobre energía.

Esta es la cuestión. Todos sabemos que existe una enorme cantidad de información sobre energía; el problema es que los métodos que suelen utilizar las organizaciones para influir en la política y las opiniones a escala mundial no funcionan bien con los millennials. Los medios impresos son el ejemplo más claro. Muchas organizaciones miden su influencia por la cobertura de su trabajo en los periódicos, preferiblemente en portada y por encima del pliegue: cuanto mejor sea la ubicación de la noticia, mayor será su influencia. La lectura de medios impresos disminuye en general, pero para los millennials los periódicos son una reliquia de otra época. En Canadá, por ejemplo, solo el 7 % de las personas de entre 18 y 34 años afirma consultar medios impresos.

Esto ilustra el núcleo del problema para los millennials que quieren participar en el debate energético. Las organizaciones que trabajan para cambiar el futuro influyendo en los políticos se comunican de una manera que, sin proponérselo, ignora a los jóvenes (es decir, a los líderes de 2030 y 2050). Los medios impresos son solo uno de muchos ejemplos: los informes llenos de jerga, las largas conferencias y los sitios web poco manejables no ofrecen un punto de partida para que los jóvenes se informen.

Hay ejemplos notables de grupos que han logrado involucrar con éxito a los jóvenes: pensemos en la campaña de Barack Obama, el video sobre Kony o la Marcha por el Clima de Nueva York. Sin embargo, para los jóvenes interesados en la energía, la confianza sigue siendo un elemento clave ausente de las iniciativas de comunicación.

Cuando los millennials quieren informarse, buscan conocer toda la verdad. Haber crecido en la era de la información ha agudizado su capacidad para percibir cuándo alguien tergiversa la verdad y los ha vuelto suspicaces: creen que tanto las grandes petroleras como los grupos ecologistas omiten algunos hechos. Nueve de cada diez veces, las campañas que saben llegar a los jóvenes buscan influir en ellos, no informarles, y el público destinatario es muy consciente de ello.

Desde Greenpeace contra Shell en el Ártico hasta los problemas simultáneos de la pobreza energética y la necesidad de reducir el carbono, el debate energético no podría estar más polarizado. En lugar de tomar partido, los estudiantes suelen quedar atrapados en medio, sin saber a quién creer.

La apatía no es el problema. A los jóvenes les importa, pero sencillamente no están dispuestos a participar en esta disputa mundial a gritos cuando no tienen todos los datos. Esta generación está harta de la polarización. Al hablar de su futuro, los jóvenes no se sientan a debatir si, cuando cumplan 50 años, preferirían tener una economía pujante o un medio ambiente saludable. Quieren ambas cosas y se niegan a creer que haya que elegir una u otra.

Los millennials están dispuestos a trabajar duro para crear un futuro energético sostenible. Solo tenemos que empoderarlos creando el punto de partida adecuado para que puedan participar.

Autora: Kali Taylor, cofundadora y directora ejecutiva de Student Energy

Imagen: Personas observan paneles fotovoltaicos (solares) durante la feria comercial ‘Intersolar’ Europe en Múnich, el 5 de junio de 2014. REUTERS/Michaela Rehle

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