He aquí por qué deberíamos convertir nuestros residuos en combustible

A man collects recyclable plastic materials, washed ashore by waves, which will be sold for 21 pesos ($0.48) in exchange for food in Manila August 2, 2008. REUTERS/Cheryl Ravelo (PHILIPPINES) - RTR20K6N
Waste-to-fuel can be an important part of a broad strategy for transitioning towards a zero-landfill future.Image: REUTERS/Cheryl Ravelo
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El gobierno federal anunció recientemente que concederá a la empresa de reciclaje ResourceCo un préstamo de 30 millones de dólares australianos para construir dos plantas de conversión de residuos en combustible que producirán «combustible sólido a partir de residuos».

La conversión de residuos en energía es una parte importante de la industria de los residuos en Europa. La gran demanda de calor hace que sean habituales las incineradoras de residuos eficientes y sometidas a controles estrictos. Sin embargo, Australia carece de un mercado consolidado, la aceptación de la comunidad es baja y no existe una política gubernamental clara que fomente su adopción.

Pero el anuncio del gobierno federal, junto con un aumento de la financiación estatal, una investigación parlamentaria en Nueva Gales del Sur y varios nuevos proyectos en preparación, señala un interés creciente por la conversión de residuos en energía y en combustibles.

Pero ¿qué es el combustible sólido a partir de residuos y qué lugar ocupa en un futuro sostenible para la gestión de residuos en Australia?

¿Qué son los combustibles sólidos a partir de residuos?

Los australianos generan cada vez más residuos. La cantidad de basura que producimos crece más rápidamente que nuestra población y nuestra economía.

Durante los últimos 20 años, el reciclaje ha sido el principal método para recuperar recursos y reducir los residuos enviados a vertederos, pero queda mucho por hacer.

Una parte de la solución es la «conversión de residuos en energía»: mediante diversos procesos térmicos o biológicos, se captura la energía contenida en los residuos y se la aprovecha para generar directamente calor y electricidad, o para producir combustible sólido (también conocido como «combustible elaborado mediante procesamiento»).

Las plantas de conversión de residuos en combustible producen combustibles a partir de materiales combustibles (ricos en energía) presentes en los residuos domésticos e industriales. Entre los materiales adecuados figuran el papel no reciclable, los plásticos, los residuos de madera y los textiles. Por lo general, todos ellos terminan en vertederos.

Es preferible obtener estos materiales de instalaciones de reciclaje existentes, que actualmente tienen que desechar materiales contaminados que no pueden reciclarse.

Los combustibles sólidos a partir de residuos se producen con propiedades específicas mediante distintos métodos de tratamiento. Estos incluyen el secado, la trituración y la compresión en briquetas o pellets de combustible. Los combustibles pueden adaptarse específicamente para facilitar su transporte y para distintos usos que requieren calor industrial. Esto los convierte en alternativas adecuadas a los combustibles fósiles.

¿Para qué se usan los combustibles sólidos a partir de residuos?

Como sustituto del carbón y el gas, el combustible sólido a partir de residuos puede quemarse para generar electricidad con una huella de carbono menor que la de los combustibles fósiles.

Además del sector eléctrico, otras industrias que requieren calor a altas temperaturas usan combustibles sólidos a partir de residuos; por ejemplo, en las cementeras de Australia y de todo el mundo. También podría ampliarse su uso a otras industrias de gran consumo energético, como el reciclaje de metales y la fabricación de productos químicos industriales.

¿Cuáles son los principales beneficios?

El principal beneficio ambiental del combustible sólido a partir de residuos se deriva de la reducción de las emisiones de los vertederos y del uso de combustibles fósiles.

Las fuentes de carbono biodegradables se descomponen en los vertederos y generan metano. Este gas de efecto invernadero tiene un potencial de calentamiento 25 veces mayor que el del dióxido de carbono. Ya existe tecnología para capturar los gases de vertedero y convertirlos en energía, pero la conversión de residuos en combustible es una medida complementaria que limita desde el principio los residuos que llegan a los vertederos.

El combustible derivado de residuos también puede tener una huella de carbono menor que la de los combustibles fósiles. Esto depende del contenido de carbono del combustible y de si procede de fuentes biológicas (como papel, madera o fibras naturales). Aunque al quemar el combustible se emite dióxido de carbono, esa emisión se compensa parcialmente con el dióxido de carbono capturado por las plantas que produjeron originalmente los materiales.

En estos casos, los combustibles sólidos a partir de residuos pueden optar a certificados de energía renovable. Los conceptos más avanzados de circuito cerrado logran balances de carbono aún mejores al capturar el dióxido de carbono que se libera al usar el combustible. Este puede emplearse en otros procesos que requieren dióxido de carbono como insumo, como el cultivo de frutas y verduras.

También pueden obtenerse beneficios ambientales adicionales al gestionar residuos problemáticos, como maderas tratadas, neumáticos y plásticos electrónicos. Convertirlos en combustible evita que sustancias nocivas se filtren al medio ambiente y previene otros posibles problemas.

¿Cuáles son los desafíos?

Las comunidades están legítimamente preocupadas por los riesgos para la salud pública que entraña la recuperación de energía a partir de residuos. Sin un control adecuado de las emisiones, la quema de combustible sólido puede liberar óxidos de nitrógeno, dióxidos de azufre, partículas y otros contaminantes nocivos. Sin embargo, con una regulación rigurosa y la mejor tecnología disponible para controlar la contaminación, estas emisiones pueden gestionarse.

A la industria del reciclaje también le preocupa que la recuperación de energía pueda socavar el reciclaje existente al desviar los flujos de residuos. Es bien sabido que el combustible sólido a partir de residuos es tan importante para Suecia que el país importa basura de otros países europeos.

Estos desafíos ponen de relieve la importancia de invertir en infraestructuras adecuadas y de la escala apropiada, así como de crear regulaciones que equilibren las necesidades de los procesos de reciclaje existentes. Con una planificación cuidadosa, la conversión de residuos en combustible puede ser una parte importante de una estrategia amplia para avanzar hacia un futuro sin residuos en vertederos.

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