El suministro de energía está evolucionando rápidamente: ¿cómo debería reaccionar la industria nuclear? 

Cooling towers at the Golfech nuclear plant are pictured during sunset on the edge of the Garonne river between Agen and Toulouse, France, September 26, 2017. REUTERS/Regis Duvignau - RC11A18F6210
Image: REUTERS/Regis Duvignau
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La naturaleza del suministro de energía está cambiando, y rápidamente. Según se suele argumentar, la tecnología nuclear también debe evolucionar si quiere sobrevivir. Sin embargo, el cambio adopta muchas formas y, mientras nos apresuramos a introducir nuevos diseños de reactores, no deberíamos descartar necesariamente los antiguos.

Es cierto que muchos mercados de electricidad están experimentando transformaciones radicales en estos momentos, sobre todo por el rápido aumento de la generación renovable y de gas. Quizá esté menos claro hasta qué punto son realmente globales estas tendencias y cuánto durarán. Los innovadores nucleares deben tener en cuenta esta incertidumbre, ya que, además del riesgo de una posible obsolescencia, existen riesgos importantes al adaptarse a un futuro «equivocado». Ciertas visiones energéticas, especialmente las basadas en ideas preconcebidas y limitadas, no son tan sólidas como mucha gente cree. También puede sostenerse que algunos de los desafíos económicos y de aceptación que afronta hoy la tecnología nuclear requieren soluciones impulsadas por políticas públicas, en lugar de reactores más avanzados.no son tan sólidas como mucha gente cree. También puede sostenerse que algunos de los desafíos económicos y de aceptación que afronta hoy la tecnología nuclear requieren soluciones impulsadas por políticas públicas, en lugar de reactores más avanzados.

Las instalaciones de energía nuclear son inversiones a largo plazo, pero la incertidumbre sobre el panorama energético futuro no debería poner en peligro la expansión de esta fuente de energía crucial y baja en carbono.

Margen de mejora

Las centrales nucleares actuales pueden alcanzar factores de disponibilidad superiores al 95 % y producir electricidad sin emisiones a costes que suelen ser inferiores a los de las centrales de combustibles fósiles. Los diseños modernos de reactores han alcanzado grandes dimensiones (más de 1000 MWe) y ofrecen una economía operativa y una fiabilidad mejores que las de los modelos anteriores. Son maravillas de la ingeniería, y los problemas que afrontan tienen que ver principalmente con su facilidad de construcción, más que con su rendimiento previsto. Durante la construcción de proyectos nucleares recientes en países occidentales —concretamente, Finlandia, Francia y Estados Unidos— se han registrado graves retrasos y sobrecostes. Sin embargo, en otros países los proyectos se entregan más o menosa tiempo y dentro del presupuesto y un número cada vez mayor de economías emergentes estáempezando a construirlos.

En lugar de ser «antigua» —como suelen describirla sus detractores—, la energía nuclear es una de las tecnologías energéticas más jóvenes. La primera reacción nuclear sostenida provocada por el ser humano tuvo lugar en 1942. En cambio, los combustibles fósiles se utilizan ampliamente desde la Revolución Industrial; la energía eólica e hidráulica impulsa actividades humanas desde hace miles de años, y la primera célula solar se remonta ael siglo XIX. La tecnología nuclear aún está en sus comienzos y su potencial de mejora es enorme.

No cabe duda de que las tecnologías avanzadas de reactores cambiarán algún día el panorama de la energía nuclear. Algunas podrían aumentar radicalmente los recursos de combustible disponibles y funcionar con mayor eficiencia, reduciendo así los residuos y el impacto ambiental. Otras son intrínsecamente más flexibles y abren nuevos nichos de mercado y aplicaciones para la tecnología nuclear. Por desgracia, estos diseños avanzados de reactores suelen eclipsar muchas innovaciones extraordinarias que inciden más directamente en el debate sobre el clima y la energía. Estas afectan a los diseños actuales de reactores y abarcan todo el ciclo del combustible nuclear y el ciclo de vida.

Lo que más destaca es el grado de convergencia. Los avances en otros sectores y en materiales básicos han abierto la posibilidad de mejorar muchos aspectos del rendimiento nuclear. También ocurre lo contrario: la investigación nuclear da lugar a tecnologías derivadas y, a veces, incluso a conocimientos fundamentales sobre física, como sucede, por ejemplo, en la investigación sobre fusión. Muchas de estas innovaciones permiten aumentar la producción de energía del parque de reactores existente o prolongar la vida operativa de las centrales.

Este último punto suele confundir especialmente a muchos participantes en el debate sobre innovación, porque dan por sentado que la innovación siempre debe ser «disruptiva» y consistir en sustituir lo antiguo por lo nuevo, en vez de operar las tecnologías existentes durante más tiempo y con mayor eficiencia. Esto también significa que los diseñadores de reactores avanzados se enfrentan a una dura competencia en los mercados nucleares consolidados. Prolongar la vida operativa de una central nuclear existente cuesta mucho menos que construir una nueva. Esto lleva a plantearse si quizá convendría dar prioridad a ciertos diseños avanzados de reactores y qué hace falta para que se conviertan antes en una realidad comercial.

De hecho, la energía nuclear está evolucionando más rápido de lo que la mayoría cree, aunque no siempre de la manera que espera. La innovación sigue ofreciendo un mejor rendimiento y una vida operativa más larga para activos valiosos. Los reactores avanzados cambiarán algún día el panorama de la energía nuclear, pero los países no tienen que esperar a que lleguen para apostar por esta tecnología vital para salvar el clima.

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