La Alianza Mundial por los Biocombustibles se lanzó este año en el G20 con el objetivo de impulsar la oferta y la demanda de biocombustibles.
Los biocombustibles se fabrican con materiales orgánicos y ofrecen una opción de combustible con menores emisiones para muchas formas de transporte.
El Foro Económico Mundial es miembro de la Alianza Mundial por los Biocombustibles, y su informe sobre Fomento de una Transición Energética Eficaz destaca cómo países como Brasil utilizan políticas para ampliar el uso de biocombustibles.
La Alianza Mundial por los Biocombustibles se lanzó en la Cumbre del G20 celebrada en la India en septiembre.
Reúne a 19 países y 12 organizaciones internacionales –entre ellas el Foro Económico Mundial, el Banco Mundial y el Banco Asiático de Desarrollo– para intentar ampliar el uso de biocombustibles sostenibles.
Pero ¿qué son exactamente los biocombustibles, cómo pueden acelerar la transición a cero emisiones netas en distintos sectores y cómo trabajará la Alianza Mundial por los Biocombustibles para aumentar la oferta y la demanda?
¿Qué son los biocombustibles?
Los biocombustibles son, por lo general, combustibles líquidos creados a partir de materiales orgánicos, como la biomasa y los residuos naturales. Los materiales típicos utilizados para fabricar biocombustibles son la caña de azúcar, el maíz y la soja.
“La mayoría de los biocombustibles se utilizan como combustibles para el transporte, aunque también pueden emplearse para la calefacción y la generación de electricidad”, afirma la Administración de Información Energética de Estados Unidos.
Los biocombustibles tienen una intensidad de emisiones inferior a la de los combustibles fósiles y, por tanto, pueden desempeñar un papel crucial en la descarbonización del transporte, en particular en sectores de difícil reducción de emisiones, como la aviación.
En comparación con el cambio a vehículos eléctricos, una ventaja que ofrecen es que los biocombustibles pueden utilizarse a menudo en los motores de los vehículos existentes, sin necesidad de cambios o con muy pocos.
Mezcla de biocombustibles con gasolina y diésel
Los biocombustibles también pueden mezclarse con combustibles tradicionales para vehículos como la gasolina y el diésel, para reducir las emisiones de estos combustibles.
El Gobierno de Estados Unidos quiere aumentar la cantidad de biocombustibles que las refinerías de petróleo deben mezclar en los combustibles en aproximadamente un 10 % en los próximos tres años. Y la India ha adelantado su plazo para duplicar la mezcla de etanol en la gasolina hasta el 20 %: ahora pretende lograrlo en 2025 en lugar de en 2030.
Los países también introducen normas sobre mezclas para impulsar la demanda de biocombustibles y ayudar a desarrollar la industria de los biocombustibles.
Nigeria promueve la venta de gasolina con mezclas del 90 % de gasolina y el 10 % de etanol –un combustible renovable elaborado a partir de materiales vegetales– y de mezclas 20:80 de biodiésel con diésel convencional.
Los biocombustibles pueden afectar a los cultivos alimentarios y al uso de la tierra
Utilizar más material orgánico para producir biocombustibles puede reducir la disponibilidad de cultivos para la producción de alimentos, señala la Agencia Europea de Medio Ambiente.
También puede dar lugar a la conversión de tierras, como bosques y humedales, en tierras agrícolas –un proceso conocido como cambio indirecto del uso de la tierra (ILUC, por sus siglas en inglés). Esto podría aumentar los niveles de gases de efecto invernadero en la atmósfera al reducir la presencia de “sumideros de carbono” naturales: plantas y suelos que pueden almacenar carbono.
Muchos países europeos han incrementado su uso de biocombustibles desde 2010. Aunque esto ha reducido la intensidad de emisiones del transporte por carretera, la magnitud de esta reducción es menos significativa si se tiene en cuenta el ILUC, como muestra el gráfico siguiente.
¿Qué hará la Alianza Mundial por los Biocombustibles?
La Alianza Mundial por los Biocombustibles quiere impulsar el uso de biocombustibles mediante:
Contribuir a hacer posibles avances en la tecnología de biocombustibles
Aumentar el uso de biocombustibles sostenibles, para contrarrestar las preocupaciones relacionadas con el ILUC
Dar forma a un “establecimiento de normas y certificación sólidas”.
También actuará como centro de conocimiento para favorecer la colaboración mundial y trabajar para garantizar un suministro seguro y asequible de biocombustibles.
Explorar ingredientes alternativos para los biocombustibles, como las algas, contribuirá a cumplir muchos de estos objetivos.
Los 19 países miembros de la Alianza incluyen a Estados Unidos y Brasil –los mayores y segundos mayores productores de biocombustibles del mundo, respectivamente–, así como a Singapur, Argentina, Sudáfrica y los Emiratos Árabes Unidos (EAU).
El programa nacional de biocombustibles de Brasil, RenovaBio, surgió en 2020 y ayuda al país a avanzar hacia una cuota del 18 % de biocombustibles en su mix energético para 2030, según el informe Fomento de una Transición Energética Eficaz 2023 del Foro Económico Mundial.
Sudáfrica ha reducido los impuestos sobre los combustibles para el biodiésel para hacerlo más atractivo y está considerando eliminar los impuestos sobre el bioetanol. Mientras tanto, la industria naviera de los EAU ha impulsado la demanda de biocombustibles a medida que busca alejarse de los combustibles fósiles.
“El impulso a una alianza de biocombustibles replica la Alianza Solar Internacional puesta en marcha por Nueva Delhi y París en 2015 para acercar la energía solar limpia y asequible al alcance de todos”, según Reuters.
La energía solar se ha disparado en la década transcurrida desde entonces, con una generación mundial de energía solar que aumentó un 26 % solo en 2022.
La producción de biocombustibles debe crecer a un ritmo medio del 11 % anual en esta década para encaminar al mundo hacia las cero emisiones netas, según la Agencia Internacional de la Energía. La Alianza Mundial por los Biocombustibles espera poder contribuir a que eso ocurra.


