¿Cómo podemos garantizar que la transición energética no deje atrás a ningún trabajador?

Coal mining boots are shown above miners' lockers before the start of an afternoon shift at a coal mine near Gilbert, West Virginia May 22, 2014. REUTERS/Robert Galbraith/File Photo GLOBAL BUSINESS WEEK AHEAD PACKAGE - SEARCH 'BUSINESS WEEK AHEAD 24 OCT' FOR ALL IMAGES - S1AEUITDYIAA
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Mientras el mundo transita necesariamente hacia un futuro con bajas emisiones para mitigar nuestro impacto en el clima, el empleo en los sectores solar y eólico está creciendo de forma explosiva, generando puestos de trabajo 2,5 veces más rápido que las industrias de combustibles fósiles en Estados Unidos. Según el Censo de empleos solares de Estados Unidos, el empleo en el sector solar aumentó en más de 51.000 trabajadores en 2016, un incremento del 25 % respecto de 2015.

Al mismo tiempo que aumentan los empleos en las energías renovables, disminuyen los de los combustibles fósiles, según un informe de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA). Y, por desgracia, en una economía que valora más la energía solar y eólica, el almacenamiento de energía, los vehículos eléctricos y muchas otras formas de innovación, la pérdida de empleos en el carbón no siempre se corresponde con un aumento de puestos de trabajo en energías limpias.

Image: Administración de Información Energética de Estados Unidos

Una tradición que se extingue

«Debemos recordar y honrar el hecho de que nuestra era industrial se construyó sobre las espaldas de los mineros del carbón de los Apalaches», afirma Mary Anne Hitt, del Sierra Club, al hablar de su estado natal, Virginia Occidental, una región de los Apalaches cuya economía ha dependido casi exclusivamente de la industria del carbón y que ahora sufre de forma desproporcionada en comparación con otras regiones de Estados Unidos con economías más diversificadas. El Sierra Club publicó un informe que destacó la importancia de trabajar con las comunidades que históricamente han dependido de la industria de los combustibles fósiles para el empleo, en todas las etapas de la transición hacia las energías limpias.

Entonces, ¿cómo hacemos la transición de la fuerza laboral y proporcionamos empleos estables y bien remunerados a quienes trabajan en industrias en declive? Al examinar más de cerca el estado de Virginia Occidental, quizá podamos aplicar algunas de esas lecciones a otras economías basadas en el carbón que se encuentran, junto con sus comunidades, en una situación similar. La experiencia de Brandon Dennison, fundador de Coalfield Development Corporation en Virginia Occidental, muestra que no basta con suponer que los programas de capacitación por sí solos serán suficientes.

Los cinco grandes mercados

«Primero debemos abrir mercados para garantizar que estos trabajadores tengan empleos a los que puedan incorporarse», afirma Dennison. Su organización procura desarrollar la fuerza laboral y los mercados de manera deliberada y simultánea. «Puedes capacitar a cien personas como técnicos de climatización, pero si solo hay seis empleos disponibles, seguirás teniendo trabajadores desempleados o subempleados».

Coalfield Development Corporation ha identificado cinco mercados que está creando en Virginia Occidental: agricultura sostenible, construcción ecológica (incluidas la rehabilitación y la eficiencia energética), energía solar, recuperación de terrenos mineros y emprendimiento en las artes y la cultura. Hay muchos fondos para programas de capacitación, afirma Dennison, pero la clave es crear empleos sostenibles en un mercado que ponga los salarios en manos de la gente y le permita empoderarse para producir para su sociedad.

Dennison y sus socios han desarrollado una fórmula para su programa de desarrollo, que denominan 33-6-3: un horario semanal de 33 horas de trabajo remunerado, seis horas de estudios en un centro universitario comunitario y tres horas de formación en habilidades para la vida. Según Dennison, existe la idea errónea de que el trabajo de los mineros del carbón se limita a usar hachas y picos. La mayoría de estos mineros maneja equipos grandes y complejos; esas habilidades de operación y mantenimiento, junto con el hecho de que muchos tienen licencia de electricista, pueden transferirse fácilmente al sector solar, por ejemplo.

Dennison advierte que, en la transición hacia un futuro con bajas emisiones, debemos ser honestos sobre el hecho de que la industria del carbón no volverá. En vez de debatir si esta industria es buena o mala para el medioambiente, debemos hablar en términos económicos y mirar hacia la inversión y los negocios del futuro. Su organización intenta crear más de un tipo de oportunidad económica para que las comunidades del carbón no pasen simplemente a depender de otra única oportunidad, sino que dispongan de diversas opciones. «Debemos honrar el hecho de que el carbón ha impulsado nuestro país y que estas personas deben sentirse orgullosas», concluye Dennison. «Ahora es el momento de adaptarse al futuro y disfrutar de una buena calidad de vida».

Argentina se encuentra con Virginia

Otro programa con raíces en los Apalaches es Weatherizers Without Borders (WWB), que comenzó en 2012 como una alianza entre una organización sin fines de lucro con sede en Argentina, FOVISEE (Foro de Vivienda Sustentabilidad y Energias), y otra organización sin fines de lucro con sede en Virginia, Community Housing Partners – Energy Solutions (CHP ES) . Este programa se inspiró en el Programa de Asistencia para la Climatización del Departamento de Energía de Estados Unidos, un programa de eficiencia energética iniciado durante la crisis energética de la década de 1970.

WWB comenzó como una campaña de base para capacitar a una docena de voluntarios locales en el barrio de La Josefa, en Campana, Argentina, a unos 70 km al norte de Buenos Aires. Según Chase Counts, gerente de programas de servicios públicos de WWB, transferir más de 40 años de conocimiento institucional a una zona del mundo poco familiarizada con la climatización de viviendas —el uso de tecnologías de bajo costo para mejorar la eficiencia energética de los hogares— ha ahorrado a la región décadas de ensayo y error, daños a la propiedad e incluso pérdidas de vidas. El grupo de Counts colabora con empresas locales de servicios públicos y municipios interesados en mantener sanos y seguros a sus habitantes, y crea un círculo virtuoso de empleos locales, mejora de la salud pública y fondos liberados de los costos de servicios públicos que pueden destinarse mejor a la atención sanitaria, los alimentos y los productos locales.

Mientras el Consejo Global del Futuro sobre el Futuro de la Energía del Foro Económico Mundial busca definir nuestra transición energética y recomendar políticas que hagan posible esa evolución, no debemos perder de vista el impacto humano de esta nueva economía. Podemos inspirarnos en ejemplos exitosos como Coalfield Development Corporation y Weatherization Without Borders para procurar deliberadamente que todas las personas participen y garantizar la continuidad de las oportunidades económicas y la calidad de vida.

Los Apalaches no son la única región afectada negativamente por el declive de una industria; otros estados, regiones y países deberían prestar atención, empezar a reproducir estos modelos y crear nuevos programas para garantizar que todas las personas puedan beneficiarse de un futuro con bajas emisiones. Podemos replicar las mejores prácticas de estos programas mediante el modelo de colaboración público-privada del Foro Económico Mundial. En nuestro entusiasmo por una nueva economía energética, debemos asegurarnos de no dejar a nadie atrás y de crear, en cambio, oportunidades de desarrollo económico.

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