Transición energética: ¿han frenado las crisis mundiales los avances hacia los objetivos climáticos?

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  • El Foro Económico Mundial ha evaluado los avances mundiales hacia una energía limpia, asequible y segura.

  • La crisis de Ucrania ha planteado aún más desafíos para la transición mientras el mundo sale de la pandemia.

  • Lee el informe completo aquí y escucha a sus autores y a otros expertos analizar los puntos principales en el pódcast.

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El Foro Económico Mundial lleva una década siguiendo los avances mundiales en la «transición energética» y acaba de publicar un informe especial, Fomentar una transición energética eficaz 2022, que analiza la situación en este momento extraordinario de la historia.

La transición consiste en abandonar los combustibles fósiles que provocan la crisis climática y, al mismo tiempo, garantizar que las personas de todo el mundo tengan acceso a energía fiable y asequible.

En este pódcast, escuchamos un debate sobre estos temas con Roberto Bocca, director de la Plataforma para Dar Forma al Futuro de la Energía, los Materiales y las Infraestructuras del Foro Económico Mundial.

Los demás participantes del panel son Muqsit Ashraf, director gerente sénior y responsable mundial de Energía de Accenture; Dev Sanyal, director ejecutivo de VARO Energy; y Jesse Scott, directora internacional de Agora Energiewende y profesora adjunta de Hertie School. El moderador es el periodista John Defterios.

Fomentar una transición energética eficaz 2022

John Defterios, profesor de Negocios en NYU Abu Dhabi y WEF Energy Fellow: Bienvenidos a nuestra sesión sobre Fomentar una transición energética eficaz 2022. Soy John Defterios. Es un placer moderar este diálogo en un momento tan decisivo. Esta edición especial se basa en el Índice de Transición Energética, que animo a todos los que nos ven a leer con atención.

La evaluación más reciente del IPCC subraya la necesidad de que las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero alcancen su punto máximo en 2025 y disminuyan rápidamente a partir de entonces. Es más fácil decirlo que hacerlo, dada la compleja combinación de factores ambientales, macroeconómicos y geopolíticos que observamos hoy. Se trata de responder a las emergencias a corto plazo y, a la vez, planificar a medio y largo plazo para afrontar el mayor desafío de nuestra generación, quizá de nuestra vida. Y ese desafío, por supuesto, es el cambio climático.

Contamos con un panel excelente. Permítanme presentar formalmente a sus integrantes: Roberto Bocca, director de la Plataforma para Dar Forma al Futuro de la Energía, los Materiales y las Infraestructuras del Foro Económico Mundial; Muqsit Ashraf, director gerente sénior y responsable mundial de Energía de Accenture, coautor de esta edición especial; Dev Sanyal, director ejecutivo de VARO Energy, con sede en Suiza; y Jesse Scott, directora internacional de Agora Energiewende y profesora adjunta de Hertie School. Es un placer contar con todos ustedes.

Quería empezar con Roberto y Muqsit, porque han trabajado juntos en este informe. Es una edición especial. En este momento, ¿qué estamos aprendiendo sobre el ritmo de la transición y los desafíos externos a los que me referí en mis comentarios iniciales? ¿Roberto?

El ritmo de la transición energética

Roberto Bocca, director de la Plataforma para Dar Forma al Futuro de la Energía, los Materiales y las Infraestructuras del Foro Económico Mundial: Gracias, John. El contexto actual pone de relieve la necesidad de una transición energética rápida, no solo desde el punto de vista climático, sino también desde el de la seguridad. En nuestro informe, como hemos hecho en varios ámbitos, subrayamos la necesidad de abordar la transición de forma integral, teniendo en cuenta la dimensión ambiental y yendo más allá de ella. Ese es el primer punto.

El segundo punto es que nuestro análisis muestra avances en la transición, pero no son lo bastante rápidos ni lo bastante resilientes ante la creciente volatilidad del entorno actual —económica, geopolítica y ambiental—. Así que sí, hay avances, pero no son lo bastante rápidos ni resilientes.

El tercer punto es que muchas de las decisiones que vemos ahora abordan el lado de la oferta del sistema energético, y eso es necesario. Pero en nuestro informe subrayamos en detalle la oportunidad y la necesidad de abordar también el lado de la demanda y transformar la forma en que todos consumimos energía, tanto a nivel individual como industrial. Al analizar la demanda, también destacamos la importancia de cuidar a las personas más vulnerables: quienes sufren pobreza energética y tienen poco o ningún acceso a energía asequible en los mercados emergentes, pero también en los mercados maduros,

En conclusión, es fundamental que la transición atienda todos los imperativos del sistema energético: sostenibilidad, seguridad y asequibilidad. Te devuelvo la palabra, John.

John Defterios: Roberto, muchas gracias. Has señalado algunos temas que quiero plantear más adelante en la conversación, a saber: qué debemos esperar de la COP27 en Egipto y de la COP28 que tendrá lugar en los Emiratos Árabes Unidos, y cómo equilibrar la transición energética con el acceso a la energía. Creo que esas dos reuniones en Oriente Medio podrían cambiar el discurso. Demos paso a Muqsit para que nos cuente qué cree que está ocurriendo con la transición energética. Todos los que participan en este ámbito me preguntan siempre lo mismo: ¿se ralentiza por las crisis que mencioné, Muqsit?

«Diversificación dual» de la energía

Muqsit Ashraf, director gerente sénior y responsable mundial del sector energético de Accenture: Permítanme ampliar lo que dijo Roberto, que también empieza a responder a tus preguntas. Uno de los aspectos que Roberto mencionó al final fue la seguridad energética. Y nuestro trabajo deja claro que, para responder a tu pregunta, esta se ha convertido en una preocupación fundamental para muchos países que hasta hace poco no le prestaban tanta atención.

Está muy claro que no se puede desvincular la transición energética ni la sostenibilidad energética de la seguridad energética.

Muqsit Ashraf, director gerente sénior y responsable mundial del sector energético de Accenture

Hemos concluido que, como la llamamos, la «diversificación dual» del suministro es sumamente importante. Esto implica diversificar a los socios de suministro a corto plazo y, además, diversificar a largo plazo la combinación de fuentes de energía. Así se puede reducir la exposición de los países a los riesgos de disponibilidad energética.

El segundo aspecto que ha surgido es que está muy claro que no se puede desvincular la transición energética ni la sostenibilidad energética de la seguridad energética. Puede que haya que reconsiderar un poco si a corto plazo conviene optar por lo contaminante o por lo verde, pero está claro que la energía limpia puede ser una solución beneficiosa para todos los países desde el punto de vista de la seguridad y la sostenibilidad. Diversificar la combinación energética con renovables nacionales y otras fuentes de energía con bajas emisiones de carbono reducirá la necesidad de importar energía y también contribuirá a dos objetivos climáticos.

Un tercer aspecto muy importante que abordamos esta vez en nuestro trabajo es el papel de la industria. Las industrias generan alrededor del 30% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero y se enfrentan a enormes desafíos para descarbonizarse. Por eso necesitan ayuda y una colaboración ambiciosa entre múltiples partes interesadas. Esto será muy importante para que encuentren soluciones innovadoras. En el informe que mencionaste analizamos varios de estos modelos.

En general, está muy claro que, en este momento, avanzar despacio y con constancia no nos permitirá ganar la carrera. Es urgente acelerar la transición energética. Esto está muy claro, cualesquiera que sean las circunstancias geopolíticas y otras perturbaciones, incluidas las derivadas de la pandemia.

Por volátil que sea, la situación actual del mercado ofrece una oportunidad única para impulsar con fuerza la transición energética y aumentar la resiliencia de los sistemas energéticos.

Como último punto, ganar la carrera exigirá que las partes interesadas de todos los niveles den un paso al frente y colaboren para aumentar las inversiones en energía limpia, descarbonizar las industrias y atender también la demanda de los consumidores finales. Creo que precisamente por eso la situación actual nos brinda la oportunidad de acelerar la transición energética.

Avanzar despacio y con constancia no nos permitirá ganar la carrera. Es urgente acelerar la transición energética.

Muqsit Ashraf, director gerente sénior y responsable mundial del sector energético de Accenture

John Defterios: Has hablado de cómo responde la industria. Demos paso al director ejecutivo de VARO Energy, que produce productos de alta calidad para el mercado europeo. Cuéntanos: con el petróleo a 100 dólares el barril y el fuerte aumento de los precios del gas durante los últimos 18 meses, ¿cómo respondes a esta situación? ¿Hay desafíos para la transición? ¿Piensas: «Mira, hay mucho dinero sobre la mesa, así que voy a mantener un perfil bajo y seguir aprovechando esta gallina de los huevos de oro para generar ingresos o dinero para los accionistas»? ¿Cómo lo afrontas, Dev?

Democratización, descarbonización y digitalización de la energía

Dev Sanyal, director ejecutivo de VARO Energy: Creo que, si damos un paso atrás, veremos una tendencia que no ha estado realmente en primer plano durante los últimos años: la democratización de la energía. Con esto quiero decir que muchos consumidores dependerán menos de unos pocos proveedores. Por tanto, veremos una diversificación cada vez mayor y más oportunidades para desarrollar nuevas fuentes de energía a medida que avancemos.

Creo que esta crisis actual, esta terrible crisis, ha demostrado que existe una asimetría entre productores y consumidores, y que no puede perdurar indefinidamente. De hecho, se acelerará el cambio de esa situación. Por eso, hoy cualquier director ejecutivo de cualquier empresa energética debe considerar dos dimensiones: la seguridad energética y la transición energética. Esto se debe al rápido avance de la democratización de la energía, que, si damos un paso atrás, no consistirá en recrear el pasado, sino en crear un futuro nuevo. Eso también implica que veremos la «segunda D»: la descarbonización. Y creo que la hará posible la «tercera D»: la digitalización. ¿Por qué volver a crear el pasado? Creemos el futuro.

Si damos un paso atrás y miramos nuestra empresa, lo primero y más importante es asegurarnos de proporcionar seguridad energética. Pero no podemos quedarnos ahí. Tenemos que avanzar, porque creemos que la transición energética se acelerará y estamos trabajando para ello con nuestra propia cartera.

Nos centramos especialmente en cuatro aspectos. El primero es volver a poner el énfasis en el discurso actual sobre seguridad, que consiste en ofrecer seguridad, pero también reducir las emisiones de carbono y garantizar la eficiencia. Nuestro sistema opera con una fiabilidad del 98% en los momentos en que más importa.

La segunda dimensión es la reconversión: ¿cómo aprovechar la infraestructura existente en vez de construir infraestructura nueva? ¿Cómo reestructurarla y adaptarla a la nueva transición? Por ejemplo, pasar del hidrógeno gris al verde y explorar el bioprocesamiento, entre otras opciones.

La tercera dimensión es reconfigurar la cartera. El mundo necesitará un 30% más de energía durante las próximas dos décadas, y eso es señal de prosperidad. Es algo positivo. Entonces, ¿cómo reconfiguras tu cartera para prepararte para el futuro?

Y la última «R» es reinventar las soluciones para los clientes. Todos ellos han anunciado objetivos de cero emisiones netas. ¿Cómo podemos ofrecerles la seguridad que necesitan para prosperar y, al mismo tiempo, permitirles avanzar con éxito en la transición energética? Eso es precisamente lo que nos proponemos en VARO.

Cuota de mercado de los cinco principales productores de materias primas energéticasImage: WEF

John Defterios: Demos paso a Jesse Scott. En mis comentarios iniciales, profesora, hablé de la necesidad de garantizar el acceso, especialmente en África. En particular, hemos avanzado mucho durante los últimos 10 años. Antes, mil millones de personas en todo el mundo carecían de acceso diario a la energía; hoy son unos 770 millones, de los cuales 600 millones están en África. Y dije que la COP27 se celebrará en Egipto, en Sharm el-Sheij, en representación de África. ¿Esto ocupa ahora un lugar más prioritario? ¿Se puede compaginar con la aceleración de la transición energética, o no, Jesse?

Financiación del suministro energético en los países en desarrollo

Jesse Scott: Gracias, John. Tienes toda la razón. Nos enfrentamos a dos desafíos y dos objetivos. Está claro que debemos reducir las emisiones y hacer posible el desarrollo. El acceso a la energía es fundamental para el desarrollo. Sin energía, es muy difícil hacer cualquier otra cosa: recibir educación, refrigerar alimentos o desarrollar un negocio.

La COVID no ha ayudado. En algunas zonas, de hecho, estamos viendo retrocesos en el acceso a la energía. ¿Por qué? Durante la crisis económica provocada por la COVID, los precios se han vuelto demasiado altos para algunas de las personas más pobres del mundo. Así que, en algunos lugares, hay suministro disponible, pero las personas más pobres no pueden pagarlo.

El desafío mayor es llevar más suministro a los lugares donde ni siquiera existe un sistema que garantice el acceso. Lo principal que necesitamos es que las economías ricas ayuden a reducir el coste de financiación de las energías renovables, las redes y los grandes proyectos que deben llevarse a cabo. El obstáculo es el coste del dinero. Estas tecnologías son las más baratas de operar; lo que cuesta es financiarlas. Y la financiación resulta especialmente cara en los mercados que se perciben como arriesgados.

También debemos analizar algunos modelos de negocio. Esto es más fácil si, además de que empresas occidentales lleguen, construyan las instalaciones y las gestionen a distancia, las comunidades pueden ser copropietarias y las empresas locales tienen oportunidades. Crear empleos verdes locales es fundamental para defender una transición justa de una economía basada en los combustibles fósiles —sobre todo en las regiones que dependen mucho del carbón— a una economía verde.

Esto me lleva a una cuestión clave afectada por la guerra: el futuro papel del gas. Durante muchos años hablamos del gas como puente. Sustituiríamos el carbón por gas, menos intensivo en emisiones, y luego pasaríamos a las renovables. Creo que ambas tecnologías han dejado atrás esa situación. Ahora, en muchos lugares, hablamos de pasar directamente del carbón a las renovables. También está la cuestión de los precios del gas. En algunos lugares, especialmente en África, habrá nuevos proyectos de gas, pero solo donde exista una oportunidad local. Las economías emergentes no quieren depender de importaciones de gas denominadas en dólares estadounidenses cuando tienen monedas débiles, porque eso genera una serie de riesgos. Por tanto, hay un problema de acceso, otro macroeconómico y otro relacionado con el coste de la financiación, y todos están estrechamente vinculados.

John Defterios: Solo una breve pregunta de seguimiento, si me permites, Jesse. Por ejemplo, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, fue a Senegal, donde quieren comercializar las reservas de gas natural; también ocurre en Mozambique y Tanzania. Antes del conflicto entre Rusia y Ucrania, el mensaje era: «No queremos prestar dinero para proyectos de hidrocarburos». Pero después oímos que la energía y la nuclear serán opciones de transición para la Unión Europea. Esto no encaja con la situación de África. He hablado con esos ministros y dicen que sencillamente no les sirve. ¿Qué responderías?

Jesse Scott: Creo que una pregunta clave es qué se puede construir rápidamente. Algunos de esos proyectos de gas llevan 40 años o más sobre la mesa. Quizá ahora las condiciones del mercado sean adecuadas. En cuanto a la energía nuclear, todavía no se ha construido ningún proyecto nuclear en ningún lugar del mundo respetando el presupuesto y el plazo previstos. Como defensora del clima, me interesará mucho más la energía nuclear cuando eso ocurra.

Creo que la gran oportunidad que deberíamos debatir desde Europa, que coincide con nuestros objetivos y con las oportunidades de África, es algo de lo que hablé recientemente con el ministro de Energía de Kenia: utilizar energías renovables para producir electrocombustibles, mediante electrólisis Power-to-X, y producir amoníaco verde. Kenia tiene una gran economía agrícola y necesita amoníaco, pero también se puede quemar amoníaco en la mayoría de las centrales eléctricas de gas. En Europa nos vendría bien parte de ese suministro ahora mismo. Así que no hablemos solo de gas natural. Hablemos de los gases verdes que podemos producir a partir de energías renovables y busquemos puntos en común.

¿Cómo afecta el alto precio del petróleo a la transición energética?

John Defterios: De acuerdo. Muchas gracias, Roberto. Volvamos contigo para hablar del elefante en la habitación. A causa del conflicto, el precio del petróleo se mantiene por encima de los 100 dólares el barril. La demanda es muy alta en la etapa posterior a la pandemia. Y con este repunte y el aumento de la inflación, ¿qué efecto tiene todo esto en la transición energética? Y, algo muy importante, ¿qué recomienda ahora el Foro Económico Mundial?

Roberto Bocca: Creo que la crisis actual ha agravado la fragilidad que ya tenía el sistema energético, como ya se ha dicho. Por eso necesitamos esta transición; eso es lo primero que ha puesto de relieve el conflicto. En cuanto a las medidas necesarias, Muqsit ya mencionó todos los aspectos de la diversificación. Esa es claramente la acción inmediata que podemos emprender. Hay otra medida que también podemos tomar de inmediato: la eficiencia. Tras el accidente de Fukushima, Japón redujo drásticamente su consumo energético mediante medidas de eficiencia. Así que es posible actuar de inmediato para mejorar la eficiencia.

Después, quizá a medio plazo y más adelante, aunque hay que empezar ahora, está la dimensión de los compromisos jurídicamente vinculantes. La transición energética depende de los ciclos de los distintos gobiernos. ¿Cómo podemos convertir las decisiones sobre la transición que deben tomarse ahora en compromisos firmes y duraderos, para que no dependan de los ciclos electorales ni de otros ciclos? Creo que estas son medidas inmediatas que se pueden y se deben tomar.

John Defterios: Entonces, ¿lo que dices, Roberto, es que casi habría que incluirlas en una categoría especial? ¿Que el gobierno las apruebe y queden blindadas, sin que se puedan modificar al cambiar la administración o el liderazgo?

Inversión en energía renovable por paísImage: WEF

Roberto Bocca: Correcto. También hay otra dimensión: si eres inversor, sería interesante escuchar la opinión de Dev. Todas las empresas valoran la estabilidad y la previsibilidad, para poder invertir y saber qué rumbo seguirá la inversión y cuál será su rendimiento, en lugar de enfrentarse a cambios constantes que generan más incertidumbre. Esto también se relaciona con lo que dijo Jesse sobre las diferencias en el coste del capital entre distintas regiones. Es importante contar con estabilidad tanto en el coste del capital como en la legislación. Ambas cosas van de la mano.

¿Hacia dónde debería dirigirse la inversión energética?

John Defterios: De hecho, demos paso a Dev. Antes de la pandemia hubo grandes oscilaciones: las preocupaciones ambientales, sociales y de gobernanza impulsadas desde Wall Street y la City de Londres hicieron que el capital fluyera hacia las renovables, pero no invertimos en petróleo. Luego llegó un brusco repunte, como vimos con el aumento tras la pandemia. ¿Es importante que los gobiernos e incluso los banqueros definan una hoja de ruta clara a medio plazo, algo que hoy no hacemos bien, en vez de provocar grandes oscilaciones? Me gustaría conocer tu opinión, Dev, y después daremos paso a Muqsit.

Dev Sanyal: John, creo que hay una razón por la que lo llamamos «transición» energética: no se pasa de A a B de la noche a la mañana. No es como la telefonía. Cuando era niño en la India, teníamos 10 millones de líneas telefónicas fijas. Treinta años después, seguimos teniendo alrededor de 10 millones de líneas fijas, pero ya tenemos 800 millones de teléfonos móviles. Esa sí es una transformación rápida, con avances desiguales. El sistema energético es mucho más complejo y requiere una transición.

Eso no significa que debamos avanzar despacio. De hecho, los acontecimientos actuales demuestran que, si existe demasiada asimetría, se dependerá mucho de unos pocos productores, y ese no puede ser un buen escenario para ningún Estado que sea consumidor.

Creo que la transición se acelerará. Así que la pregunta no es si ocurrirá. Todo el mundo está de acuerdo en que debemos avanzar más rápido hacia un mundo con cero emisiones netas. La pregunta es cómo. Por eso creo que es muy importante pensar en las vías para lograrlo, como has señalado. Entonces, ¿qué podemos hacer con la infraestructura existente?

Creo que en este sentido existe una enorme oportunidad. ¿Cómo planteamos, por ejemplo, el uso de biocombustibles? ¿Construimos nuevas biorrefinerías y plantas de producción de hidrógeno, o empezamos a reconvertir la infraestructura existente? Es muy importante. Y no se trata solo de la fabricación. También podemos aprovechar el sistema de gasoductos para transportar nuevas formas de energía, como el hidrógeno.

Creo que la segunda dimensión realmente importante es tener claro cómo reducir el riesgo de los negocios. Este es el punto que planteó Jesse, y creo que tiene mucha razón. Si se puede crear una propuesta atractiva para la inversión, los inversores acudirán. Así de sencillo. La propuesta de inversión consiste en ofrecer una vía hacia el crecimiento de los ingresos y nuevas fuentes de ingresos. Y si se puede crear ese flujo de financiación, se vuelve a impulsar la circulación del dinero en el sector.

La tercera es que debemos tener muy claro cómo pasar de A a B. Es evidente que el gas tiene un papel, que se ha reconocido recientemente, y que desempeñará un papel muy importante. Eso no significa que no debamos analizar las formas y los medios para seguir descarbonizando y buscar maneras de mantener, medir y reducir las emisiones de metano. Hay que examinar esos mecanismos porque permitirán establecer el puente de transición, en el caso del gas, hacia el hidrógeno con el tiempo.

Y la cuarta área que me parece realmente muy importante es asegurarnos también de que tengamos la capacidad de crear las nuevas formas de producción que serán vitales a medida que crezcamos. Porque la verdad es que esta es una industria en crecimiento. Creo que hay que abordarla de una manera algo distinta a como se hizo en el pasado. Pensemos: durante un milenio hemos tenido una única fuente de energía dominante. Creo que eso ya terminó. Debemos avanzar hacia una mayor diversificación, a la que se refirió Muqsit, y por tanto existen enormes oportunidades para crear más simetría entre productores y consumidores.

Fuentes de generación de electricidadImage: WEF

John Defterios: Dev, recuerdo que el secretario general de la OPEP y otros miembros de la OPEP+ decían que estábamos invirtiendo demasiado poco en petróleo y gas y acelerando la transición, y que sufriríamos una conmoción en los precios de la energía, sobre todo con la recuperación pospandémica. Así que, Muqsit, ahora que hemos vivido esta experiencia y que además estamos viendo la guerra entre Rusia y Ucrania, ¿es posible dar el mismo peso a la transición energética y a la seguridad energética, de modo que podamos decir que debemos tener en cuenta ambas todo el tiempo y que no se puede tener una sin la otra?

Muqsit Ashraf: Supongo que la respuesta, John, es que deberíamos hacerlo, pero no hay un cálculo realmente claro de cómo lograr ese equilibrio. Creo que está muy claro que esta transición energética debe estar impulsada tanto por la demanda como por la oferta.

Esta transición energética conllevará cierto sufrimiento. Como dijo alguien una vez: «La vida es agradable y la muerte, apacible; la transición entre ambas es dolorosa». Y esta transición energética será dolorosa por la complejidad que implica y los distintos puntos que afecta. Por desgracia, no hay un cálculo claro, pero creo que se reconoce que habrá que reducir gradualmente las fuentes de energía de hidrocarburos y aumentar gradualmente las fuentes de energía más limpias, tanto ajustando la demanda como mejorando la economía de la oferta.

El último punto que plantearía, John, es que la transición no se logrará simplemente pasando a la energía eólica y solar. La energía eólica y solar contribuyen principalmente al componente eléctrico del sistema energético, que hoy representa entre el 20 % y el 25 % del sistema energético general. Se necesita una variedad de tecnologías: hidrógeno, combustibles sostenibles y captura de carbono. Y todas esas tecnologías existen desde hace varias décadas. Los avances logrados han sido muy limitados.

Pensar a largo plazo

John Defterios: Sin embargo, Jesse, ¿existe una enorme brecha entre la ambición y la acción, como señaló Muqsit? Porque creo que los consumidores no esperan pagar un precio por la transición, al menos en el mundo desarrollado, y podrían llevarse una desagradable sorpresa. Ya la están recibiendo ahora por el aumento de los precios de la energía y la inflación. Y, en segundo lugar, parece que el ritmo es tan lento que no pueden confiar en él. ¿Es una observación justa?

Jesse Scott: Creo que sí. Fui a la COP26. Fue una experiencia muy dispar. Tuvimos titulares fantásticos. Casi todo el mundo dice ahora que tiene un compromiso a largo plazo de cero emisiones netas. Muy bien. Pero pasé tiempo con científicos del clima. Tenían una mentalidad de ver el vaso medio vacío. De acuerdo. Grandes palabras. ¿Dónde está el plan de acción? ¿Dónde está el impacto real en el mundo sobre las emisiones que estamos siguiendo?

Creo que, como bien dices, nos esperan muchos puntos críticos. Y en Europa, en el contexto de la guerra, hemos estado debatiendo el valor de las crisis como forma de centrarnos en la transición. Creo que hemos aprendido algunas cosas sobre cómo una crisis puede ayudarnos y también perjudicarnos.

Lo positivo es que demuestra que la energía es un asunto que los jefes de Gobierno deben tener en cuenta. No es un asunto que se pueda dejar simplemente en manos de los ministros de Energía y los mercados.

En segundo lugar, nos ha recordado que lo único que se puede hacer rápidamente es mejorar la eficiencia reduciendo el consumo, y eso tiene efectos macroeconómicos.

Sabemos que todo lo demás requiere cierta planificación anticipada. Construir nuevas infraestructuras energéticas para prácticamente cualquier tipo de combustible lleva de 5 a 10 años. Esa planificación es crucial porque, si vamos a acelerar el proceso, los fabricantes de equipos deben tener confianza para planificar un aumento de escala —por tres, por cinco— en algunas tecnologías renovables. Y no estoy seguro de que estén plenamente convencidos, dadas todas las cuestiones de la cadena de suministro asociadas a ello.

También necesitamos claridad. Se ha hablado de «hojas de ruta». Y es cierto que hay varias hojas de ruta potenciales, porque el futuro es muy heterogéneo. Así que Dev, desde una empresa, debe tomar decisiones sobre las empresas con las que hace negocios, a quién compra, a quién vende, qué equipos utiliza y si esas entidades comparten la misma hoja de ruta que él. Hay incertidumbre que, creo, requiere un poco más de orientación por parte de quienes diseñan las políticas.

Eso me lleva, por último, a pensar en algunas de las cosas que no estamos haciendo. Estoy totalmente de acuerdo en que no se trata solo de la energía eólica y solar. Podemos generar mucha energía eólica y solar. Podemos electrificar directamente muchas cargas y también hacerlo indirectamente mediante el hidrógeno de Power-to-X que he mencionado. Pero no aprovechamos suficientemente las tecnologías geotérmicas. Eso es claramente una cuestión de financiación. Su funcionamiento es increíblemente barato, pero hay que construirlas. Y eso es una cuestión de gastos de capital. Además, volvemos a tener el problema de la cadena de suministro: necesitamos aumentar enormemente el número de plataformas de perforación y cambiar los modelos de negocio sobre cómo se utilizan esas plataformas.

Así que está muy bien tener compromisos. Está muy bien debatir sobre las hojas de ruta. Pero luego llegamos a los detalles concretos y queda mucho trabajo por delante para los responsables de formular políticas y para las empresas.

Alianzas para la transición energética

John Defterios: Sí, efectivamente. Roberto, tenemos que triplicar la capacidad de aquí a 2050 para cumplir los compromisos del Acuerdo de París sobre el Clima. Parece una cuesta muy empinada. Y hoy dedicas el 100 % de tu tiempo a esta transición. ¿Te frustra su ritmo tan lento?

En los próximos 10 años queremos hacer cambios radicales. Así que necesitamos todos los elementos: financiación, legislación, etc. También necesitamos otro elemento: un cambio de paradigma en las alianzas.

Roberto Bocca, director de la Plataforma para Dar Forma al Futuro de la Energía, los Materiales y la Infraestructura, Foro Económico Mundial

Roberto Bocca: Ese es uno de los resultados de nuestro informe. Hay avances, pero son demasiado lentos. Y, como señalas, existe una enorme brecha entre las declaraciones y la acción. Quizá, contra lo que cabría esperar, hay un elemento que puede ayudar a resolverlo. Si pensamos en nuestros sistemas energéticos e industriales, se han construido, mejorado y racionalizado durante décadas y décadas, 70 años o más, para mejorar el funcionamiento de las plantas químicas, las refinerías, etcétera.

Ahora decimos que queremos hacer cambios radicales en los próximos 10 años. Así que necesitamos todos los elementos que hemos mencionado: financiación, legislación, etc. También necesitamos otro elemento: un cambio de paradigma en las alianzas. Tenemos que aceptar que parte de ese sufrimiento consiste en aceptar que necesitamos alianzas que quizá pongan en cuestión aspectos antimonopolio u otros elementos que frenan el ritmo. Porque aquí hablamos de acelerar. Así que necesitamos más cooperación entre clientes y proveedores. Necesitamos más colaboración dentro de la industria, entre industrias y entre las partes interesadas.

En el Foro apoyamos una iniciativa llamada la Coalición First Movers en la que el sector de la demanda envía señales claras —nos comprometemos a comprar productos ecológicos—, lo que ayudará al sector productivo, al de los proveedores, a reducir los costes de los componentes ecológicos y así acelerar la reducción de los costes de soluciones que hoy no son económicas.

Así que creo que este cambio de paradigma en la colaboración, incluso si estamos en una fase en la que hablamos de sus desafíos, exige intensificarla realmente en todas las industrias y sectores.

John Defterios: Dev, me gustaría conocer tu opinión sobre la falta de planificación y la dependencia excesiva, por ejemplo, del gas natural que llega a Europa desde Rusia. Ya sabes, parece que tanto los gobiernos como la industria carecen de planificación a medio y largo plazo, algo que mencioné antes. ¿Fue algo imprudente no aprovechar el potencial del gas natural de Europa oriental? Hablé del gas natural de África como combustible de transición. No digo que dependamos demasiado de él, pero ¿de verdad pensamos que era buena idea no diversificar las fuentes de energía para garantizar la seguridad del suministro?

Dev Sanyal: Llevo un tiempo en el sector, como se puede ver por el color de mi pelo. Este es mi quinto choque de precios y, en realidad, este está impulsado por la oferta. La realidad, por supuesto, es que se trata de una disrupción del suministro causada no solo por los acontecimientos de los últimos meses, los trágicos acontecimientos de estos últimos meses, sino también, francamente, por la falta de diversificación durante los muchos años anteriores. Así que creo que, al mirar atrás, hay lecciones que aprender, porque no estaríamos en esta situación si hubiéramos tenido una combinación energética más diversificada.

La verdadera pregunta es cómo avanzar. Y, como dijo alguien una vez, hay muchas maneras de avanzar, pero solo una de quedarse inmóvil. Así que no podemos quedarnos inmóviles. La pregunta es cómo avanzamos. Creo que debe haber un discurso sobre cómo crear la infraestructura para importar gas. Ha habido una dependencia excesiva del gas ruso, pero también del gas transportado por gasoductos. Así que esa es una dimensión clave, no como estado final, sino como medio para alcanzar un fin. Y, de hecho, creo que el hidrógeno representa una enorme oportunidad.

Las prioridades para la COP27 y la COP28

John Defterios: Quiero hacer esta pregunta a los cinco que estamos aquí sentados a la mesa. ¿Qué expectativas o demandas hay para la COP27 y la COP28? ¿Qué señales deben salir de estas COP para que los consumidores las respalden y la industria reciba indicaciones muy claras sobre el rumbo que seguimos?

Jesse Scott: Creo que hay dos señales. La primera es que todavía tenemos muchos modelos económicos, incluso modelos sobre descarbonización, que hacen referencia a algo llamado escenario de «continuidad sin cambios». Con el cambio climático, si no descarbonizamos, la disrupción será tan grande que no habrá continuidad sin cambios. Vemos impactos enormes, especialmente en el agua. Demasiada. Demasiado poca. En el momento equivocado. En el lugar equivocado. Inundaciones y sequías. Eso afecta a los alimentos. Y afecta a todo lo demás.

Si dejamos atrás la idea de que existe una situación de continuidad sin cambios, eso nos ayudará a centrarnos en que el futuro, como se dijo antes en la conversación, es muy distinto del pasado. Creo que aún no hemos llegado del todo a ese punto, pese a los debates sobre los objetivos.

En segundo lugar, necesitamos que se cumplan los compromisos de los que se ha hablado durante los últimos 10 años: que las economías ricas ayuden financieramente a las economías en desarrollo. Francamente, la confianza en ese proceso es ahora bastante baja en la mayoría de las economías en desarrollo. Justo antes de la COP26 hubo un gran anuncio de una alianza para la transición energética con Sudáfrica. Ahora se está trabajando mucho en ello, pero aún no se ha comprometido el dinero ni existe un plan. Espero que lo veamos en la COP27, porque se presentó como un precedente fantástico, no solo en Pretoria, sino en todo el mundo. Ahora tenemos que asegurarnos de que no se convierta en un precedente negativo por no haber dado resultados.

John Defterios: Muqsit, ¿qué esperas desde tu perspectiva en Accenture?

Muqsit Ashraf: Ante todo, creo que una de las lecciones de la COP26 fue que todas las partes interesadas clave deben estar presentes. Es extremadamente importante que estén todas para que pueda tener lugar el diálogo productivo necesario.

El segundo aspecto es que, como dije antes, no se habló mucho de la hoja de ruta. Creo que hay muchas innovaciones en marcha que debemos volver a destacar, incluidas algunas sencillas relacionadas con la eficiencia, que considero un fruto al alcance de la mano. No se hizo tanto al respecto el año pasado y debemos hacerlo mucho más en las dos próximas COP.

El tercer aspecto, como dijo Roberto, tiene que ver con la colaboración en torno a las tecnologías emergentes de vanguardia. Lo alentador de la COP26 fue la cantidad de innovaciones que se presentaron, pero no hubo realmente un mecanismo para reunir a muchas de las distintas partes y entidades que trabajaban en estas colaboraciones, ya fuera en el ámbito de las emisiones negativas o en el desarrollo de la generación de nuevos combustibles. ¿Y cómo se fomenta realmente esa colaboración? No se trata solo de pensar en la inversión, sino también de reunir a esas comunidades.

Y, por último, creo que todos debemos darnos cuenta de que existe un riesgo significativo de que superemos los 1,5 grados Celsius al menos a corto y medio plazo. Por eso debe haber un diálogo sobre la adaptación. Creo que ese tema también debería formar parte de las dos próximas COP: cómo se adapta el mundo a un posible aumento de la temperatura, al menos a medio plazo, que podría superar el límite por debajo del cual todos queremos mantenernos.

John Defterios: Dev, ¿puedes responder en un minuto? ¿Qué te gustaría que hiciera la industria de cara a Sharm el-Sheij y, después, a Abu Dabi?

Dev Sanyal: Creo que hay cuatro dimensiones que debemos considerar. Una son las transacciones. ¿Cómo mejoramos el sistema actual? Reduciendo costes y emisiones de carbono.

La segunda es la transición. ¿Cómo invertimos realmente y cómo encaminamos las empresas hacia el futuro?

La tercera dimensión es la transformación. Pasar del gas al hidrógeno sería una transformación.

Y la cuarta, que es muy importante, es el relato social: cómo hacer que resulte tangible y beneficioso para la gente, en términos de asequibilidad y acceso. Estas dimensiones son muy importantes. No creo que los factores económicos por sí solos, sin los sociales, den lugar al relato adecuado. Así que, si logramos aplicar estas cuatro T, creo que seguiremos un camino muy distinto del que hemos recorrido hasta ahora.

John Defterios: Es muy interesante, porque parece que el lenguaje de cero emisiones netas no conecta con nadie; los consumidores no lo entienden. Roberto, ¿qué opinas? Sé que buscas colaboración y que estás impulsando los límites en el Foro Económico Mundial. ¿Qué esperas de las dos próximas COP?

Roberto Bocca: Permítanme hablar de un aspecto, porque ya se han tratado muchos. Se trata de compromisos público-privados y planes claros de inversión allí donde se concentra y crecerá la mayor parte de la demanda: los mercados emergentes, el sistema industrial y los ecosistemas urbanos. Si los sectores público y privado establecen planes claros para invertir en esos ecosistemas y regiones, creo que avanzaremos mucho para lograr el cambio de paradigma del que hablamos en relación con la transición energética.

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