Las principales economías emergentes con una elevada demanda energética prevista han logrado avances significativos en la transición energética, según el último informe del Foro, Fostering Effective Energy Transition 2023.
Sin embargo, tras tres años difíciles, muchos países están centrando su atención en la seguridad energética a expensas de la equidad. Se necesita una transición más rápida e inclusiva para alcanzar un futuro energético sostenible, seguro y justo.
Pero ¿qué es la equidad energética y por qué se está estancando en todo el mundo?
Tras una década de avances, lo que muchos denominan «policrisis» ha provocado el estancamiento de la transición energética mundial, según un nuevo informe del Foro Económico Mundial, Fostering Effective Energy Transition 2023. Aunque se han logrado avances hacia una energía limpia y sostenible, están surgiendo desafíos relacionados con la equidad de la transición, especialmente en los países en desarrollo.
La brecha en los avances de la transición energética entre las economías avanzadas y las economías en desarrollo empieza a ampliarse de nuevo. Esto pone a los países en desarrollo en riesgo de perder impulso en la ampliación del acceso a energía limpia y asequible, y nos aleja aún más del objetivo mundial de cero emisiones netas para 2050.
Estas son las razones por las que la equidad energética es importante y por las que se está estancando a escala mundial.
¿Qué es la equidad energética y por qué es importante?
La idea de equidad energética se basa en principios de justicia social y parte de la premisa de que la energía asequible y fiable debe ser un derecho humano fundamental y un componente esencial para reducir la pobreza y mejorar nuestra calidad de vida.
Sin embargo, los avances recientes se están estancando, y el último informe del Foro, Fostering Effective Energy Transition, muestra que los países están centrando su atención en la seguridad energética a expensas de la equidad, lo que podría ralentizar la transición energética.
«Si bien garantizar la seguridad y la sostenibilidad energéticas es fundamental, también lo es mantener y promover la equidad energética. Esto requerirá un apoyo financiero internacional a gran escala para los países de bajos ingresos, y ese aumento es crucial para garantizar una transición inclusiva que beneficie a todas las naciones, independientemente de su situación económica», afirma Roberto Bocca, director de Energía y Materiales del Foro Económico Mundial.
El recorrido de la transición energética hasta ahora
El informe se basa en las conclusiones del Índice de Transición Energética (ETI, por sus siglas en inglés), que busca comparar 120 países en dos ámbitos: el desempeño de sus sistemas energéticos en cuanto a equidad, seguridad energética y sostenibilidad ambiental; y su preparación para la transición energética. También evalúa por primera vez el «impulso de transición» de los países, para destacar la necesidad de avanzar de manera constante hacia una transición oportuna y eficaz.
El índice muestra que 114 de los 120 países han progresado en la última década, pero, en general, esos avances se han estancado en los últimos años. Esto significa que probablemente no se alcanzará para 2030 el Objetivo de Desarrollo Sostenible de la ONU de garantizar a todas las personas el acceso a energía asequible, fiable y sostenible.
El ETI también señala una disminución de la equidad, que no solo afecta al tiempo necesario para completar la transición energética, sino que también dificulta la vida de las personas hoy. El informe indica que 75 millones de personas que habían obtenido acceso a la electricidad recientemente ya no pueden pagarla, y que es probable que 100 millones de personas vuelvan a utilizar biomasa para cocinar, un método menos saludable y más contaminante para preparar alimentos.
¿Por qué se está estancando el impulso hacia la equidad?
Los países con las puntuaciones más altas en el ámbito de la «equidad» son Omán, Canadá, Estados Unidos y Suecia; todos tienen altas tasas de electrificación, precios bajos de la energía para la industria y pocos subsidios a los combustibles. Los cuatro países con peores resultados —la República Democrática del Congo, Zambia, Tanzania y Senegal— están en África subsahariana y obtienen puntuaciones bajas en los avances en electrificación.
Las puntuaciones generales del ETI se han estancado en los últimos tres años, lo que somete a presión la equidad energética. El gráfico anterior muestra las principales perturbaciones del sistema energético durante los últimos tres años. En particular, la oferta energética se redujo en 2022, sobre todo en Europa, lo que llevó a prestar más atención a la seguridad energética. Pero, al darse prioridad a la seguridad, los precios de la energía subieron rápidamente y la equidad disminuyó.
El aumento de los precios de la energía afectó de forma desproporcionada a los hogares más pobres, que destinaron un porcentaje mayor de sus ingresos totales a la energía, lo que podría privar a los más pobres de acceso a ella. Si la inflación sigue aumentando, habrá más subidas de precios de las materias primas energéticas, lo que pondrá a los países vulnerables en riesgo de perder los avances en el acceso a energía asequible, afirma el informe.
Los subsidios a los combustibles fósiles también plantean un problema de equidad y alcanzaron un récord de 1 billón de dólares en 2022, tras un período de reducción. El año pasado puso fin a la desaceleración: los subsidios al petróleo aumentaron un 85 %, mientras que los subsidios al consumo de gas natural y electricidad casi se duplicaron.
Los subsidios a los combustibles fósiles buscan proteger a los consumidores de la volatilidad de los precios de la energía, pero pueden suponer una carga financiera para los gobiernos, que quizá tengan que elegir entre subvencionar proyectos de combustibles fósiles y otras prioridades energéticas.
¿Cómo impulsa el Foro Económico Mundial la transición energética?
El Centro de Energía y Materiales conecta a líderes para comprender las complejas transiciones que están transformando los sistemas energéticos, de materiales e industriales. Ofrece una plataforma para explorar cómo se entrecruzan la seguridad energética, la asequibilidad y la sostenibilidad.
Mediante la colaboración entre cadenas de valor y regiones, el Centro facilita vías compartidas que ayudan a sus socios a coordinarse en torno a soluciones prácticas para una transición segura, con bajas emisiones de carbono y equitativa.
¿Cómo puede ser más equitativa la transición energética?
Según los autores del informe, aunque la transición energética podría crear oportunidades económicas, si no se gestiona adecuadamente podría generar altos costos y desigualdades, especialmente para las poblaciones más vulnerables del mundo.
Garantizar que la transición energética sea coherente y equilibrada es un desafío clave, pero muy pocos países están logrando un equilibrio entre equidad, seguridad y sostenibilidad.
Los líderes deben «tomar decisiones difíciles, especialmente en las economías emergentes y en desarrollo, para apoyar un crecimiento económico que maximice el bienestar social y, al mismo tiempo, garantizar el acceso a formas de energía abundantes y diversas a precios asequibles».
Además, la transición energética debe acelerarse. El informe concluye que es necesario centrarse en impulsar una transición equitativa, que ha quedado relegada en lugar de verse favorecida por la atención prestada a una energía «segura» y «sostenible». La resiliencia debe incorporarse a la transición para mantener los avances ante las perturbaciones actuales y futuras, y los países en desarrollo no deben quedarse atrás por falta de recursos fiscales.




