La experiencia de los EAU en iniciativas de eficiencia energética ofrece un ejemplo para otros mercados emergentes y para el resto del mundo.
Su Programa de Gestión de la Demanda muestra la importancia de centrarse en sectores de alto impacto, como el entorno construido.
Un enfoque multisectorial que vincule las finanzas del sector privado con las políticas del sector público es fundamental.
La eficiencia energética es un componente esencial del desarrollo sostenible, no solo porque ayuda a reducir los impactos ambientales, sino también porque ofrece importantes beneficios económicos. A medida que las naciones se esfuerzan por reducir su huella de carbono, no puede subestimarse la importancia de las estrategias de gestión energética.
Consciente de ello, los EAU han integrado la eficiencia energética en sus objetivos de sostenibilidad más amplios y han puesto en marcha su Programa Nacional de Gestión de la Demanda (DSM, por sus siglas en inglés). A continuación se presentan algunas conclusiones clave de esta iniciativa que podrían beneficiar al mundo, en la medida en que las naciones intentan aprovechar el poder del «combustible oculto» que es la eficiencia energética para alcanzar sus objetivos energéticos y climáticos.
Un enfoque multisectorial y multimodal para la eficiencia energética
La eficiencia energética es fundamental para la estrategia de sostenibilidad de los EAU, al impulsar tanto la optimización de los recursos como el crecimiento económico a largo plazo. Al incorporar la eficiencia energética en su marco nacional, los EAU están reduciendo el consumo y el impacto ambiental, al tiempo que se posicionan como líderes en la transición energética mundial.
El Programa DSM se centra en sectores clave como el entorno construido, la agricultura, la industria y el transporte. No se trata solo de conservar energía, sino también de garantizar un futuro sostenible. Los objetivos del programa se alinean estrechamente con la estrategia de cero emisiones netas de los EAU y respaldan sus compromisos de NDC para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. El éxito radica en combinar un enfoque multisectorial con una serie de palancas estratégicas: aprovechar la tecnología avanzada, fomentar la colaboración del sector privado, promover cambios de comportamiento y mantener una dirección política clara con planificación a largo plazo.

Caso práctico: el entorno construido
El entorno construido es uno de los mayores consumidores de energía de los EAU, lo que lo convierte en un ámbito prioritario para lograr el máximo impacto en la eficiencia energética. Consciente de ello, el programa DSM se dirige estratégicamente a este sector mediante la aplicación de códigos de construcción ecológica y la rehabilitación de estructuras existentes para reducir significativamente el consumo de energía y agua. Estas medidas se alinean con el objetivo del país de optimizar la infraestructura urbana para la sostenibilidad. Por ejemplo, la rehabilitación de 423 edificios federales en el marco del Proyecto de Rehabilitación de Edificios Gubernamentales, financiado íntegramente con inversiones del sector privado, pone de manifiesto la solidez de la colaboración público-privada.
Una lección clave del Programa DSM es la importancia de seleccionar cuidadosamente sectores de alto impacto, como el entorno construido, y de estructurar los contratos para incentivar la participación del sector privado. El Proyecto de Rehabilitación de Edificios Gubernamentales muestra cómo los gobiernos pueden crear oportunidades de inversión que atraigan el compromiso del sector privado. Este modelo, en el que el sector privado financia proyectos de eficiencia energética mientras los gobiernos proporcionan apoyo regulatorio, puede replicarse en otros mercados emergentes y economías en desarrollo (EMDE, por sus siglas en inglés). Los gobiernos deben garantizar que existan políticas, marcos financieros e incentivos que fomenten la inversión del sector privado en iniciativas de ahorro energético.
Áreas de mejora
El Programa Nacional DSM ha logrado avances significativos, con reducciones iniciales de 11,2 millones de toneladas de CO2 para 2023. Sin embargo, persisten desafíos para escalar plenamente las tecnologías energéticamente eficientes en sectores como el transporte, donde los altos costos, la infraestructura limitada y las lagunas regulatorias han frenado su adopción. En la agricultura, la gestión alternativa de los recursos hídricos se ha ampliado más lentamente debido a la escasez de agua y a los costos subsidiados del agua subterránea. Superar estas barreras es crucial para el éxito continuado del programa.
Centrado en la eficiencia energética hasta 2050, el programa aspira a lograr reducciones significativas en el uso de electricidad y agua, al tiempo que se alinea con la Estrategia de Cero Emisiones Netas de los EAU para alcanzar emisiones netas cero en 2050. No obstante, para crear una estrategia nacional más cohesionada, el programa también debería desempeñar un papel en el cumplimiento de los objetivos climáticos a corto plazo de los EAU, incluida la reducción del 31 % de las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030. Al integrarse aún más con estos objetivos a corto plazo y mejorar los mecanismos financieros para apoyar la descarbonización en todos los sectores, el programa DSM puede garantizar un enfoque unificado para alcanzar los objetivos climáticos inmediatos y a largo plazo.

Subsanar estas brechas críticas también ofrecería valiosas lecciones para otros países, especialmente los EMDE, donde son frecuentes desafíos similares. En muchas de estas economías, los sectores del transporte y la agricultura también son grandes consumidores de energía, y los obstáculos para implementar tecnologías energéticamente eficientes son comparables (es decir, los altos costos de capital y la falta de infraestructura son desafíos comunes en la expansión de la adopción de vehículos eléctricos, mientras que el uso ineficiente del agua en la agricultura sigue siendo una preocupación mundial). Las experiencias de los EAU para superar estos desafíos, mediante la promoción de asociaciones público-privadas, la creación de opciones de financiación personalizadas y la implementación de reformas de políticas, pueden servir de modelo para otros EMDE.
Cinco lecciones cruciales de eficiencia energética:
1. Aprovechar la tecnología para la eficiencia
La tecnología ha sido crucial para el éxito del Programa DSM. Herramientas como los contadores inteligentes y los sistemas de gestión energética basados en IA ayudan a optimizar el uso de la energía (aunque el uso generalizado de la IA, en particular en los centros de datos, ha provocado un aumento de la demanda energética).
2. Colaboración con el sector privado
Las asociaciones público-privadas han desempeñado un papel importante en el éxito del Programa DSM, especialmente en proyectos como la rehabilitación de edificios gubernamentales, que está financiada íntegramente con inversiones del sector privado. Las futuras iniciativas se beneficiarán del desarrollo de opciones de financiación personalizadas para proyectos de eficiencia energética mediante alianzas con bancos e instituciones financieras.
3. Cambio de comportamiento
Los EAU se han centrado en promover conductas de ahorro energético mediante campañas educativas dirigidas a familias, estudiantes y empleados, con el objetivo de fomentar una cultura de eficiencia energética.
4. Política y gobernanza
Un marco de gobernanza sólido ha sido fundamental para el éxito del Programa DSM, con políticas claras y un sólido sistema de seguimiento para medir los avances y garantizar que los EAU cumplan sus objetivos de sostenibilidad energética a largo plazo.
5. Planificación integrada para lograr el máximo impacto
La planificación integrada ha sido crucial para alinear el Programa DSM con la Estrategia de Cero Emisiones Netas de los EAU, lo que garantiza la confianza en el cumplimiento de los objetivos a corto plazo y de las metas de 2050. Ayuda a involucrar a los responsables de decisiones adecuados y coordina los esfuerzos en todos los sectores, lo que mejora la ejecución exitosa de las iniciativas de eficiencia energética.
De cara al futuro, la eficiencia energética seguirá siendo un pilar central de la estrategia de sostenibilidad de los EAU. El Programa DSM, con su enfoque integral, sirve de modelo para otras naciones que aspiran a alcanzar objetivos similares. El compromiso de los EAU de duplicar la eficiencia energética para 2030, anunciado durante la COP28, refuerza su liderazgo en este ámbito. Subraya la dedicación del país a la acción climática mundial e inspira a otros países, demostrando hasta qué punto las iniciativas bien planificadas pueden contribuir a los esfuerzos de sostenibilidad mundial.

