Ante el aumento de los precios de la energía y la persistente crisis climática, las medidas de ahorro energético son nuestro «primer combustible».
Algunas medidas de eficiencia energética son muy fáciles de aplicar —como apagar los aparatos o bajar la temperatura de la calefacción—, mientras que otras requieren una mayor inversión.
Los gobiernos han reforzado los incentivos financieros y las regulaciones para facilitar esos cambios que requieren más capital, y también ha mejorado la tecnología necesaria para llevarlos a cabo.
Desde revestir edificios hasta subir la temperatura de los aparatos de aire acondicionado, presentamos cuatro ejemplos de distintas partes del mundo.
«Llamamos a la eficiencia energética “el primer combustible”».
Esas fueron las palabras de Fatih Birol, director de la Agencia Internacional de la Energía, en Davos Agenda 2022.
Ante el doble desafío del aumento de los precios de la energía y la persistente crisis climática, muchas medidas de eficiencia energética están al alcance de todos: bajar unos grados la calefacción, apagar las luces, los ordenadores y los televisores cuando no se usan, o comprar los aparatos más eficientes energéticamente.
Otras medidas requieren inversiones más sustanciales para mejorar la eficiencia energética de las viviendas y otros edificios. Sin embargo, con el tiempo pueden generar un rendimiento significativo; por ejemplo, mediante el aislamiento de techos y paredes o la instalación de paneles solares.
A raíz de la crisis del coste de la vida, los gobiernos de todo el mundo se han esforzado por introducir incentivos financieros para acometer esos cambios que requieren más capital.
En su último informe, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) sitúa las inversiones en eficiencia energética en 560.000 millones de dólares este año, un 16% más que en 2021. Desde 2020, los gobiernos de todo el mundo han destinado alrededor de 1 billón de dólares a medidas de eficiencia energética como la renovación de viviendas y edificios comerciales, el transporte público y la infraestructura para vehículos eléctricos.
Pero, en estos tiempos económicos difíciles, los gobiernos se enfrentan a muchas prioridades contrapuestas a la hora de asignar fondos.
Por ejemplo, en el Reino Unido, el programa Green Homes Grant para propietarios de viviendas fue suspendido al cabo de seis meses, y la atención se centró en apoyar a los hogares más pobres. Un año después, se ha acordado recientemente una inversión de 1.200 millones de dólares para reintroducir la financiación y ampliarla a muchos más hogares. El programa, que se desarrollará de 2023 a 2026, pretende contribuir a reducir el consumo de energía en un 15% para finales de la década.
¿Cómo impulsa el Foro Económico Mundial la transición energética?
El Centro de Energía y Materiales conecta a líderes para comprender las complejas transiciones que están transformando los sistemas energéticos, de materiales e industriales. Ofrece una plataforma para explorar cómo se interrelacionan la seguridad energética, la asequibilidad y la sostenibilidad.
Mediante la colaboración entre cadenas de valor y regiones, el Centro facilita vías compartidas que ayudan a sus socios a coordinarse en torno a soluciones prácticas para una transición segura, con bajas emisiones de carbono y equitativa.
Mejorar la eficiencia energética mediante políticas e innovación
Estos cuatro ejemplos de programas reflejan la apuesta mundial cada vez mayor por la eficiencia energética, tanto en las políticas como en la innovación.
1. Mejorar la eficiencia energética de los edificios escolares antiguos de Estados Unidos
Las infraestructuras anticuadas y los sistemas ineficientes de calefacción y refrigeración son problemas habituales en cerca de la mitad de las escuelas públicas de Estados Unidos. El programa de subvenciones Renew America’s Schools tiene como objetivo mejorar la eficiencia energética de las instalaciones de zonas rurales o con altos índices de pobreza. Además, el premio Energy CLASS pondrá fondos a disposición de las autoridades educativas locales para formar a responsables de energía que, a su vez, realizarán auditorías en las escuelas y planificarán y ejecutarán mejoras de infraestructura.
2. Chile, pionero en autobuses eléctricos de bajo consumo
Desde 2017, el número de autobuses y vehículos eléctricos en Santiago, la capital de Chile, ha aumentado hasta superar los 1.700, una cuarta parte de la flota. La estrategia gubernamental de electromovilidad para el transporte público ha convertido a Chile en líder de los vehículos eléctricos en Sudamérica y en el segundo país del mundo, por detrás de China. Las mayores inversiones iniciales se compensan con unos costes de explotación considerablemente menores, lo que convierte esta opción en una propuesta comercial atractiva: por kilómetro recorrido, el coste de la electricidad es menos de una cuarta parte del del diésel.
3. La diferencia que marcan dos grados en el ahorro energético
La normativa de la India exige que los fabricantes de aparatos de aire acondicionado fijen la temperatura predeterminada de los dispositivos nuevos en 24 °C, en lugar de los habituales 22 °C o 20 °C. Aunque los usuarios pueden cambiar el ajuste, muchos no lo hacen,y así ahorran energía. The Hindustan Times informó de que este enfoque podría permitir reducir el consumo de electricidad hasta casi una cuarta parte.
Este verano, en medio de una intensa ola de calor, España fue un paso más allá con una orden general que prohíbe ajustar los aparatos de aire acondicionado a menos de 27 °C.
4. Envolver las viviendas para reducir el consumo de energía
En la UE, muchas medidas de eficiencia energética se dirigen a las viviendas y los edificios nuevos. Sin embargo, para alcanzar los objetivos de cero emisiones netas, no basta con centrarse únicamente en las nuevas construcciones: también hay que renovar los edificios existentes. Pero adaptar los edificios antiguos con tecnologías de ahorro energético no siempre es sencillo y los avances han sido lentos.
Con muchos mandatos nacionales de renovación ya en vigor y nuevas regulaciones de la UE a punto de entrar en vigor para los edificios menos eficientes energéticamente, una startup alemana llamada Ecoworks ha ideado una solución ingeniosa: revestir el exterior de los edificios antiguos con paneles aislantes hechos a medida que se ajustan a la vivienda como un guante. La empresa también instala bombas de calor y tejados con paneles solares integrados, para que los edificios puedan generar parte de su propia electricidad.
La presión conjunta de las crisis energética y climática, y la forma en que la acción colectiva puede hacerles frente, será uno de los temas centrales de la Reunión Anual del Foro Económico Mundial en Davos, en enero de 2023.

