Esta nueva política ayudará a acelerar la revolución de los vehículos eléctricos

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  • Los vehículos eléctricos son cada vez más populares: los nuevos modelos y los incentivos atraen a los conductores y los alejan del transporte dependiente de la gasolina.

  • Los «Tres Grandes» fabricantes de automóviles estadounidenses están acelerando la producción de vehículos eléctricos y ya tienen pedidos, mientras las instalaciones de recarga aumentan en número y calidad.

  • El próximo auge del uso de vehículos eléctricos podría imponer exigencias sin precedentes a la red eléctrica, por lo que se necesita un uso responsable, además de innovaciones que permitan que los vehículos eléctricos devuelvan energía a la red.

Durante años, para la mayoría de la gente los vehículos eléctricos en Estados Unidos han sido poco más que una curiosidad: los primeros en adoptarlos procedían de unos pocos estados costeros, y la oferta de vehículos se limitaba a unos cuantos modelos y fabricantes.

Aunque las ventas totales de automóviles en Estados Unidos solo aumentaron ligeramente en 2021 —un 3,4 % respecto al año anterior—, en comparación, las ventas de vehículos eléctricos se dispararon un 85 %. La tendencia continuó en 2022: las ventas del primer trimestre aumentaron un 60 % respecto al mismo periodo de 2021, mientras que las ventas de vehículos con motor de combustión interna (ICE, por sus siglas en inglés), es decir, vehículos que no necesitan enchufarse, cayeron un 18 %. La introducción de más modelos, especialmente camionetas y SUV, no hará sino acelerar esta tendencia; se esperan docenas de modelos nuevos en cada categoría en los próximos años.

La forma en que impulsamos el transporte personal también está a punto de cambiar gracias al apoyo federal a la infraestructura nacional de recarga, a la fabricación estadounidense y a los créditos fiscales para compradores, así como a los crecientes compromisos de los fabricantes de automóviles de ofrecer más vehículos eléctricos.

Así es como los camiones eléctricos pueden ayudar a descarbonizar la industria del transporte por carretera.
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Vehículos eléctricos más limpios

Los vehículos eléctricos de batería generan las mayores emisiones durante su fabricación. Por eso, si ya conduces un automóvil reciente y de bajo consumo, cambiar hoy a un vehículo eléctrico quizá no te ayude a reducir tu huella de carbono a corto plazo, al menos hasta que el rendimiento de tu vehículo actual empiece a decaer. Sin embargo, en general, los vehículos eléctricos producen menos contaminación: hasta un 73 % y un 89 % menos, respectivamente, que los vehículos diésel y de gasolina.

El grado exacto de reducción depende de la intensidad de carbono de las fuentes de generación que sustentan la red eléctrica local. Aun así, incluso un vehículo eléctrico en Virginia Occidental —el estado de Estados Unidos que más depende del carbón— genera menos emisiones de carbono que vehículos equivalentes de gasolina o diésel.

Como parte del plan de la Administración Biden para instalar 500 000 cargadores rápidos para vehículos eléctricos en las carreteras del país antes de 2030, la Administración Federal de Carreteras anunció recientemente que los 50 estados, además de Puerto Rico y Washington D. C., han presentado planes para desplegar infraestructura para vehículos eléctricos. Si se aprueban, los estados podrán acceder a un primer tramo de 5 años de 5 000 millones de dólares para construir la infraestructura de recarga necesaria.

Para incentivar las compras de vehículos eléctricos por parte de los estadounidenses y la inversión en los fabricantes de automóviles nacionales, la Ley de Reducción de la Inflación, aprobada recientemente, establece un crédito fiscal de 7500 dólares para la compra de vehículos eléctricos nuevos fabricados en Estados Unidos por parte de compradores que cumplan los requisitos, además de créditos menores para vehículos usados. También ha reservado 20 000 millones de dólares para construir instalaciones de fabricación de vehículos limpios en Estados Unidos y apoyar a los fabricantes de automóviles que se apresuran a satisfacer la demanda. Los grupos de defensa del medioambiente y de los consumidores sostienen que, pese a sus elevados precios de venta, estos créditos y ahorros hacen que conducir vehículos eléctricos sea más barato.

Con la infraestructura de recarga a la vista y enormes inversiones en marcha, el camino está despejado para un rápido crecimiento, impulsado por la disposición de las empresas automovilísticas a entregar vehículos que, al parecer, tienen demanda.

Jim McNiel, director de marketing, TAE Technologies

Aumentar la producción

Los «Tres Grandes» fabricantes de automóviles estadounidenses ya se han comprometido a acelerar la producción, aunque tendrán que asegurarse de que los materiales de las baterías se obtengan en el país para poder acceder a los créditos fiscales.

General Motors (GM), Ford Motor Company y Stellantis (que el año pasado absorbió a Chrysler) ya han anunciado cómo se asegurarán de obtener suficientes materiales para baterías. Cada una suministrará materiales suficientes para fabricar entre 600 000 y cinco millones de vehículos eléctricos entre 2023 y 2030.

GM ya ha anunciado que lanzará una camioneta eléctrica Sierra; su Chevy Silverado, cuyo lanzamiento está previsto para 2024, ya ha recibido 150 000 pedidos del nuevo vehículo eléctrico. Por su parte, Ford presentó su F-150 Lightning con un «frunk»: un maletero en lugar del motor que incluye cuatro tomas eléctricas y dos puertos USB de recarga. Representó algo más de 725 000 de los aproximadamente 15 millones de automóviles y camionetas ligeras vendidos en Estados Unidos en 2021.

Además, Volkswagen celebró la salida de la línea de montaje de su primer ID.4 eléctrico en Chattanooga, Tennessee. La surcoreana Hyundai, la sueca Volvo y la vietnamita VinFast tienen planes para construir fábricas valoradas en miles de millones de dólares que les permitirán acceder a los mercados norteamericanos. Además, Tesla también ampliará su gigafactoría de Texas.

Gran preocupación

Con la infraestructura de recarga a la vista y enormes inversiones en marcha, el camino está despejado para un rápido crecimiento, impulsado por la disposición de las empresas automovilísticas a entregar vehículos que, al parecer, tienen demanda.

Aun así, persiste el escepticismo debido al costo, la variedad y la llamada «ansiedad por la autonomía», especialmente en las zonas con pocos cargadores eléctricos, ya que hasta ahora las baterías no ofrecían una buena autonomía y a los conductores también les preocupaban los tiempos de recarga. El vehículo y el cargador más rápidos —el Lucid Air con cargador rápido— ofrecen una autonomía de unos 300 millas en 20 minutos; lo habitual es recorrer entre 100 y 200 millas por hora de recarga.

Estos temores se están aplacando gracias a la rápida construcción de redes de recarga rápida en todo el país, con el apoyo de empresas de servicios públicos que buscan vender más electricidad. Más de 60 empresas de servicios públicos han formado la Coalición Nacional de Autopistas Eléctricas para desarrollar una red nacional de recarga rápida a lo largo de las principales carreteras de Estados Unidos. El número de cargadores rápidos disponibles ya está aumentando exponencialmente: hoy hay 6500, 500 más que a finales de junio, y siguen surgiendo nuevos compromisos a buen ritmo.

Los cargadores también evolucionan para permitir una recarga más rápida; los más potentes para vehículos de pasajeros alcanzan hasta 350 kW, el mismo consumo de potencia que una tienda de comestibles promedio. Además, las baterías de los automóviles son cada vez más potentes y ofrecen una autonomía cada vez mayor: desde una autonomía mediana de 234 millas (el 60 % de la de los vehículos de gasolina) en 2021 hasta más de 500 millas en 2022, e incluso un récord de 746 millas con una sola carga.

TAE Technologies también aborda la autonomía mediante el desarrollo, a partir de su tecnología de fusión, de una plataforma de gestión de energía que puede utilizarse en cualquier vehículo eléctrico. Primero, TAE resolvió los problemas de déficit de potencia de su reactor de fusión de quinta generación Norman, que necesita 750 MW para funcionar a máxima potencia, pero solo recibe 2 MW de la red. Lo logró desarrollando una arquitectura modular muy especializada, más escalable, versátil y eficiente que las tecnologías existentes, que puede permitir que los vehículos eléctricos sean más rápidos y recorran distancias mayores. Actualmente, TAE participa en un programa piloto con Marelli, proveedor automotriz de primer nivel.

Sobrecarga del sistema

Si millones de vehículos salen pronto a las carreteras, el aumento de la demanda podría sobrecargar aún más una red eléctrica que ya está bajo presión. También incrementaría innecesariamente los costos de la infraestructura de distribución de energía durante los periodos de mayor consumo.

El siguiente desafío es, por tanto, cómo gestionar esta carga: si los vehículos eléctricos pudieran conectarse a la red como recursos energéticos distribuidos (DERS, por sus siglas en inglés) y devolverle energía, por ejemplo, podrían ayudar a sostenerla durante los periodos de mayor consumo. Muchos fabricantes de automóviles se preparan para que sus vehículos puedan enviar energía a la red, pero esta capacidad aún no está generalizada. Actualmente, los DERS ayudan a la red de manera puntual: mediante autobuses escolares en Massachusetts y automóviles en Nuevo Hampshire y Rhode Island.

Mientras tanto, los conductores deben tener en cuenta cuándo cargan sus vehículos y aprovechar los periodos de menor consumo.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con las baterías?

La transición a los vehículos eléctricos apenas comienza, pero, dado su claro potencial y trayectoria, bien podrían convertirse en un componente fundamental de nuestros futuros sistemas energéticos y transformar la movilidad y la energía tal como las conocemos.

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