Una estrategia de TI centrada puede romper el vínculo percibido entre reducir las emisiones y sacrificar el crecimiento empresarial.
La transformación de los sistemas de TI puede impulsar la sostenibilidad tanto en las tecnologías nuevas como en las heredadas.
La digitalización puede liberar capital humano para optimizar aún más el proceso de descarbonización de tu empresa.
Uno de los mayores obstáculos mentales para adoptar objetivos ambiciosos de reducción de emisiones es el conflicto percibido entre el crecimiento empresarial y la reducción de emisiones.
Intuitivamente, nos parece lógico que el crecimiento —hacer o producir más— implique un aumento correspondiente del consumo de energía y de las emisiones de carbono. Según esta forma de pensar, reducir las emisiones significa limitar la producción o comprar energía renovable más costosa y aceptar voluntariamente un impacto negativo en los resultados. La superficialidad de este argumento explica por qué se usa tan a menudo como arma contra las políticas ambientales progresistas.
Pero no tiene por qué ser así y, como solemos comprobar, la tecnología puede formar parte de la solución. Una de las razones por las que elegí una carrera en tecnología es la oportunidad de ayudar a superar desafíos que parecen irresolubles. Por fortuna, las organizaciones pueden adoptar varios cambios de mentalidad concretos, explicables y centrados en TI para desvincular los resultados empresariales del aumento de las emisiones:
La transformación es el motor de tu crecimiento
La transformación suele intimidar a las organizaciones por la inversión que requiere y por la familiaridad de los sistemas y aplicaciones antiguos. El cambio organizativo necesario para adoptar nuevos sistemas puede resultar abrumador, y a menudo es más fácil aplazar los gastos, que pueden diferirse fácilmente como una solución rápida para mejorar el balance.
Pero a menudo se malinterpreta el verdadero coste de la sostenibilidad, especialmente en un entorno donde la reducción de emisiones es una condición para acceder al mercado. De hecho, se prevé que pronto el 90% de las empresas del Global 2000 exigirán a sus proveedores objetivos de neutralidad de carbono en TI y reducciones del consumo energético. Literalmente, tu equipo de ventas tendrá que vender la sostenibilidad de tus operaciones para cerrar acuerdos. Considerar opcional la transformación hacia una menor huella de carbono deja dinero sobre la mesa.
Por fortuna, en los entornos de TI de la mayoría de las organizaciones abundan las oportunidades fáciles de aprovechar. Por ejemplo, la mayoría de los entornos virtuales utilizan solo el 30% de la capacidad informática por la que pagan, lo que hace atractiva la optimización de la capacidad de CPU mediante modelos basados en el consumo. En general, el 40% de los servidores de los centros de datos consume el 66% de la energía de estos centros, aunque realiza solo el 7% del trabajo total. Pasarse a servidores locales más modernos y eficientes —algunos con refrigeración líquida— o a un centro de datos eficiente desde el punto de vista energético y alimentado con energías renovables es una forma sencilla de reducir los costes energéticos y las emisiones. También existe la oportunidad de reemplazar, durante el ciclo de vida de las aplicaciones, el código heredado por código optimizado para la nube, lo que ahorra energía y aporta valor a tu organización y a tus clientes al reducir las emisiones.
A este proceso, que va contra la intuición, se suma el hecho de que tus sistemas de TI heredados siguen siendo un activo clave. De hecho, pueden ayudar a que la transformación sea asequible y a reducir tu impacto ambiental mientras aumentan las ventas. Modernizar tus sistemas de TI y consolidar la infraestructura antigua puede devolverte dinero al reducir las facturas mensuales de energía y liberar el valor de los activos retirados, que puedes reinvertir en otros proyectos de tu empresa.
Adopta la automatización y la digitalización
A menudo se recurre a la intervención humana en procedimientos y procesos donde no es necesaria. Esto genera costes de dos maneras importantes: en primer lugar, hace que pasen desapercibidas ineficiencias con una alta huella de carbono que la tecnología podría detectar y corregir en tiempo real; además, desperdicia capital humano de gran valor en tareas de menor valor.
Puedes aumentar el valor de tu capital humano al liberar a tus empleados mediante la IA y el aprendizaje automático y, al hacerlo, reducir la intensidad de carbono de tu organización. La intervención manual en numerosos procesos y funciones —como el estado de las instalaciones físicas, el estado de la red, la calibración y el mantenimiento de las máquinas— representa una oportunidad perdida para aplicar la IA y el aprendizaje automático con el fin de lograr una automatización y digitalización más ágiles y con menos emisiones de carbono.
Al retirar a las personas de estas tareas, las liberas para que se centren en aquello que solo puede hacer la mente humana: la gestión del talento, el liderazgo intelectual, la innovación y muchas otras actividades que aumentan el éxito y la viabilidad a largo plazo de tu empresa. Así se duplica el valor de oportunidad de adoptar tecnologías que tengan en cuenta las emisiones de carbono.
Esto no quiere decir que sea fácil cambiar la mentalidad necesaria para adoptar las TI en favor de una organización más sostenible. Pero es posible. Basta con observar el recorrido de mi Irlanda natal. Irlanda es líder mundial en producción de energía eólica: ahora, el 30% de su energía se produce en parques eólicos.
No siempre fue así. A pesar de tener una de las costas más ventosas del mundo, los parques eólicos encontraron inicialmente una fuerte oposición entre la población. La turba y el carbón eran abundantes, baratos y conocidos. Los aerogeneradores eran costosos y extranjeros. Además, el concepto y la realidad del cambio climático no siempre eran tan tangibles como lo son hoy.
Pero allí la energía siempre ha sido notoriamente cara. A medida que los aerogeneradores empezaron poco a poco a salpicar el paisaje irlandés y los costes de la energía fueron bajando, la aceptación se disparó. Ahora, el 80% de la población apoya los parques eólicos, tanto por el beneficio económico como porque los consumidores —la población irlandesa— reclamaban cada vez más energía respetuosa con el clima. El mercado vio la transformación como una oportunidad, no como una disyuntiva. Todos deberíamos hacer lo mismo.


