Guía para descarbonizar el entorno construido

The built environment produces 40% of global emissions - which makes it a huge opportunity
The built environment produces 40% of global emissions - which makes it a huge opportunity to meet our climate goals.Image: Marc-Olivier Jodoin / Unsplash
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  • Es urgente reducir las emisiones del entorno construido si queremos alcanzar nuestros objetivos climáticos.

  • Los edificios representan alrededor del 40 % del consumo total mundial de energía y de las emisiones.

  • Desde el transporte hasta las nuevas construcciones y la rehabilitación: estas son 10 áreas prioritarias en las que quienes toman decisiones de los sectores público y privado deberían centrarse.

Tras dedicar toda mi carrera profesional al sector inmobiliario, resulta a la vez aleccionador e inquietante reconocer que los edificios representan alrededor del 40 % del consumo total mundial de energía y de las emisiones.

Sospecho que la descarbonización tendrá un profundo impacto en casi todos los aspectos de mi vida personal y profesional; sin embargo, creo que, con creatividad, innovación y el uso de la tecnología, podemos llevar a cabo la transformación necesaria. A continuación, presento una lista de cuestiones prioritarias de nuestro entorno construido en las que urge la colaboración entre empresas y gobiernos para acelerar el avance hacia nuestros objetivos comunes.

Porcentaje mundial del consumo de energía y de las emisiones atribuibles a los edificios y la construcción, 2019.Image: Alianza Global para los Edificios y la Construcción

La urgencia urbana

Las ciudades representan el 75 % de las emisiones mundiales y suelen estar entre las más expuestas a las consecuencias del cambio climático. De las 17 ciudades más grandes del mundo, 14 son costeras, lo que las hace especialmente vulnerables a los fenómenos meteorológicos extremos relacionados con el clima. «La necesidad es la madre de la invención» cobra un nuevo sentido cuando las ciudades se ven empujadas a la primera línea de la lucha por reducir los efectos del clima y mitigar sus consecuencias. Las normativas sobre construcción y funcionamiento de edificios, así como las políticas de planificación que promueven el transporte sostenible, son algunas de las áreas clave en las que ciudades con visión de futuro como Nueva York están liderando la iniciativa.

Transporte

Los confinamientos provocados por la pandemia nos mostraron los beneficios de reducir los desplazamientos en vehículo. Las emisiones cayeron un 88 % en toda Europa durante la cuarentena. Se están introduciendo restricciones —y, con el tiempo, prohibiciones— a los vehículos con motor de combustión en las ciudades para acelerar la adopción de vehículos eléctricos, a menudo empezando por la infraestructura del transporte público. La Zona de Aire Limpio implantada en Birmingham (Reino Unido) ha cambiado notablemente los patrones de desplazamiento (véase la figura siguiente). Los carriles bici introducidos en París en respuesta a la COVID se conservarán de forma permanente. La contabilidad del carbono debe ocupar cada vez más un lugar central en la formulación de políticas sobre transporte urbano.

La zona de aire limpio de Birmingham ha marcado una diferencia real.Image: Avison Young

La guerra por el talento

La pandemia también ha afectado al mercado laboral, caracterizado por la abundancia de ofertas de empleo y niveles récord de renuncias. Las credenciales ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) de las empresas tendrán un papel cada vez más importante a la hora de atraer y retener a los mejores profesionales, quienes creen cada vez más que su empleador debe tener conciencia social y ambiental. Los edificios que ocupan, las ubicaciones que eligen y las formas en que permiten trabajar a su personal tendrán un profundo impacto en la huella de carbono de las empresas. A su vez, esto influirá en que se las considere un «empleador preferido».

Construcción de edificios

En los próximos 40 años, se prevé construir cada semana el equivalente a una ciudad del tamaño de París. Dado que la producción de cemento por sí sola representa el 8 % de las emisiones mundiales totales, la forma en que diseñamos y construimos edificios nuevos debe cambiar radicalmente para alcanzar nuestros objetivos climáticos. Las mejoras en el diseño, los materiales innovadores, las nuevas técnicas de construcción y el mayor uso de la tecnología contribuyen a minimizar el impacto del «carbono a lo largo de todo el ciclo de vida» de las nuevas construcciones. El uso de gemelos digitales para regular el consumo de energía en los edificios ofrece grandes posibilidades. Dado que el consumo energético de los edificios típicos supera 3,8 veces el previsto en su diseño, la capacidad de los gemelos digitales para diagnosticar y corregir esa ineficiencia contribuye de forma sustancial a reducir las emisiones.

Rehabilitación frente a obra nueva

Quizá el mayor desafío sea el enorme parque de edificios existentes que deben seguir utilizándose, pero cuyo funcionamiento debe ser más eficiente. Rehabilitar edificios ocupados plantea dificultades prácticas para modernizar las instalaciones sin interrumpir las operaciones empresariales, además de la cuestión más difusa de la asignación de costes y la viabilidad financiera. Los primeros en adoptar estas medidas, tanto en el sector público como en el privado, ofrecen modelos que otros pueden seguir. Sin embargo, en el Reino Unido y la UE, la regulación gubernamental de las normas de construcción ya está acelerando la obsolescencia para modificar el equilibrio entre costes y beneficios. Es probable que otras jurisdicciones sigan su ejemplo. Financiar y llevar a cabo las rehabilitaciones necesarias supone un enorme desafío, pero también ofrece grandes oportunidades comerciales a quienes cuentan con las competencias y la visión adecuadas.

La ciudad de Nueva York reducirá drásticamente las emisiones de carbono con la prohibición del gas natural en los edificios nuevos.
La ciudad de Nueva York reducirá drásticamente las emisiones de carbono con la prohibición del gas natural en los edificios nuevos.
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Finanzas verdes

Es posible que la legislación tarde en afectar directamente al sector inmobiliario, pero sucesivas oleadas de fuerzas regulatorias y de mercado ya están repercutiendo en los sectores bancario y financiero sobre los que se sustenta el mercado inmobiliario. Ya sea mediante préstamos para la construcción o financiación hipotecaria, la exposición de los bancos al riesgo climático se mide, supervisa y cuantifica cada vez más. Los fondos que se dirigen explícitamente a inversiones «verdes» son cada vez más comunes; los que evitan las «marrones», aún más. Las finanzas sostenibles ya están creciendo exponencialmente y pronto afectarán al coste y la disponibilidad de deuda y capital para todos los proyectos inmobiliarios.

El dinero habla (y se mueve)

El sector inmobiliario está ligado por naturaleza a una ubicación geográfica, pero cada lugar del planeta está expuesto a una combinación propia de riesgos climáticos físicos y regulatorios. Tanto los ocupantes como los inversores están reevaluando su exposición geográfica a la luz de estos nuevos riesgos, que apenas ahora se están reconociendo y valorando debidamente. Los alquileres y los valores de capital ya se están ajustando a escala de edificio, pero hasta ahora resulta menos fácil discernir los efectos del clima sobre el valor a escala urbana y regional. Los costes del seguro de propiedad se han disparado en respuesta a los fenómenos meteorológicos extremos recientes; sin duda, esto es un indicador adelantado de cómo el cambio climático y nuestra respuesta a él están remodelando el panorama del valor inmobiliario.

Aumentos anuales de los precios de los seguros de propiedad.Image: Índice del Mercado Global de Seguros de Marsh

La visión de conjunto

Los efectos del cambio climático recaen de forma desproporcionada sobre partes del mundo y sectores de la sociedad que son los menos capaces de protegerse o recuperarse de los fenómenos climáticos. Desde perder la vivienda o el medio de vida hasta perder la vida, millones de personas afrontan una creciente ola de consecuencias sociales y económicas causadas por el cambio climático. Como lo expresó tan acertadamente el Banco Mundial : «El cambio climático es más que una crisis ambiental: es una crisis social».

Creo que todos formamos parte de un ecosistema humano, en cuyo centro se encuentran las localidades y ciudades que sirven de telón de fondo a nuestras vidas. El sector inmobiliario fue responsable de crear los edificios en los que vivimos, trabajamos y disfrutamos; pero no podemos resolver la crisis actual por nuestra cuenta. Ahora debemos contactar urgentemente con nuestros socios de otros ámbitos del sector público y privado para afrontar el desafío de descarbonizar el entorno construido en beneficio de toda la sociedad.

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