Este es el segundo artículo del blog de Philip New sobre energía. El primero: Duchas calientes, bebidas templadas y calefacción: hablemos de energía como lo hacen los consumidores está aquí.
A la gente le importa la comodidad. No le importan los kilovatios, y mucho menos los entiende. Sin embargo, al sector energético le cuesta traducir la comodidad en una oferta atractiva para los consumidores. La comunicación y el entendimiento entre el sector y sus clientes son limitados. El lenguaje que usamos para hablar de energía también lo es. Pero, si cambia la conversación, el sector podrá comprender mejor y responder a las necesidades y preferencias reales de los consumidores. A su vez, esto ofrece enormes oportunidades: nuevas opciones para los consumidores; nuevas respuestas a los retos de equilibrar la oferta y la demanda y de ampliar el despliegue de tecnologías con bajas emisiones de carbono; y nuevos modelos de negocio para el sector.
¿Cómo podemos averiguar qué es lo que la gente realmente quiere de la energía?
La tecnología. Ya ha revolucionado otros ámbitos de nuestra vida, como la comunicación, los viajes y las compras. Ahora, el hogar inteligente, que está empezando a desarrollarse, podría revelar qué experiencias valoran más los consumidores de energía. En lugar de preguntar a la gente cómo prefiere utilizar la energía, el hogar inteligente lo averiguará.
Nuestra investigación demuestra que la gente está dispuesta a compartir los datos recopilados en su vida cotidiana si eso le ayuda, a ella o a un proveedor de servicios de confianza, a elegir el nivel de servicio que prefiere. Por ejemplo, podría optar por calentar toda la vivienda a una temperatura alta durante todo el día por un precio, o calentar algunas habitaciones a temperaturas más bajas durante parte del día por otro precio. A la gente le interesa mucho saber cuánto cuesta calentar su vivienda de distintas maneras y qué opciones tienen el mayor impacto en el coste.
Si las empresas logran comprender de verdad las expectativas de los clientes y, en consecuencia, integrar, instalar y controlar sistemas con bajas emisiones de carbono para ofrecer servicios competitivos en costes y que respondan a la demanda, podrían atraer y conservar a más clientes. Esto ofrece a las empresas una gran oportunidad para desarrollar una variedad de nuevos modelos de negocio y propuestas de valor que respondan a las distintas necesidades de los clientes.
También descubrimos que la gente está abierta a la idea de que su proveedor de energía descarbonice el suministro, siempre que siga obteniendo las experiencias que desea. Dos tercios de las personas aplazan la renovación de su caldera hasta que es necesario sustituirla, y les encantaría poder confiar en otra persona para que se ocupara de ello. Las empresas que venden servicios energéticos se convertirán en un nuevo canal de comercialización de productos con bajas emisiones de carbono, en agregadores que captan ingresos por servicios a la red y en una fuente de comentarios de los consumidores que orientará el desarrollo de productos.
Energy Systems Catapult está trabajando con una muestra representativa de hogares del Reino Unido en tres ciudades, sobre la base de un ensayo inicial realizado en 2016/17. Está recopilando enormes cantidades de datos anonimizados: un millón de puntos de datos por vivienda al día. Estos datos permiten tanto a las personas —es decir, a la pequeña minoría que ya participa activamente en cuestiones energéticas— como a los proveedores de servicios hacerse una idea mucho más clara de cómo ofrecer comodidad o funcionalidad al menor coste. Proporcionan a la gente las herramientas para ejercer una elección real o elegir y encargar a otra persona que lo haga por ella.
Los gobiernos y las empresas deberán colaborar para crear mercados en los que los consumidores paguen por la experiencia energética con bajas emisiones de carbono que desean. Los incentivos y las obligaciones pueden reajustarse para aprovechar las fuerzas del mercado. Una comprensión más profunda de las preferencias individuales y de los edificios, combinada con nuevos modelos de negocio y una planificación energética local bien fundamentada, podría desbloquear importantes oportunidades para impulsar la descarbonización. Esto significa menores costes y mayor valor para los clientes. Y crecimiento económico para todos.


