Como sociedad global, nos enfrentamos a numerosos desafíos importantes, ya sea hacer frente al cambio climático, buscar nuevas fuentes de energía y seguridad, curar el cáncer o sacar de la pobreza a miles de millones de nuestros semejantes. Hay miles de personas dedicadas a resolver estos problemas en decenas de laboratorios y centros de investigación de todo el mundo. Están generando grandes cantidades de datos sobre los asuntos en cuestión; sin embargo, hemos llegado a un punto en que tenemos tantos datos que se ha creado un cuello de botella. Nos enfrentamos al clásico problema de la aguja en un pajar: encontrar los datos más útiles. Nos cuesta determinar qué datos podemos compartir y cómo hacerlo. Nos cuesta entender cómo los datos pueden plantearnos nuevas preguntas que investigar.
Este es nuestro nuevo y audaz mundo: un mundo al borde de la investigación, la innovación y el descubrimiento impulsados por los datos. En el Foro Económico Mundial en Davos, hablaremos de los desafíos que plantea trabajar con grandes conjuntos de datos y de las oportunidades casi ilimitadas que los macrodatos ofrecen para abordar problemas sociales que no conocen fronteras. Hablaremos de cómo filtrar eficazmente cantidades ingentes de datos puede ayudar a las sociedades actuales a preservar las civilizaciones de ayer. Hablaremos de cómo descifrar los datos puede ayudar a los científicos a compartir información sobre un espécimen único y difícil de encontrar, haciendo que los nuevos descubrimientos sean más posibles y frecuentes. Hablaremos de cómo comprender los macrodatos puede generar avances en el estudio del cerebro humano y ofrecer la posibilidad de que, quizá algún día cercano, un niño que quedó paralizado pueda moverse con la misma libertad y facilidad que cualquier otro.
Hay algo curioso en los datos: si se busca «datos» en la literatura, invariablemente aparece cargado de connotaciones negativas, con palabras como «sobrecarga» y «avalancha». ¡Con términos como estos, no es de extrañar que tanto científicos como académicos se muestren reacios! Pero, en lugar de resistirnos a los grandes conjuntos de datos, deberíamos acogerlos. Las empresas multinacionales están aprendiendo a trabajar con grandes conjuntos de datos y cada vez lo hacen mejor. Sin embargo, las empresas medianas y pequeñas no cuentan con esa experiencia. Aun así, las grandes empresas se beneficiarán enormemente si las empresas más pequeñas, muchas de ellas esenciales para su suministro, producción y fuerza laboral, también pueden manejar cantidades ingentes de datos. Esta facilidad para manejar datos puede dinamizar el comercio mundial.
Para hacer realidad esta visión, es necesario integrar los datos y la alfabetización en datos en los planes de estudio. Debemos enseñar a los estudiantes a utilizar cantidades ingentes de datos, tanto en los programas de educación superior como en la enseñanza secundaria. Nuestro enfoque educativo debe cambiar; de lo contrario, nuestros hijos no estarán preparados para manejar las enormes cantidades de datos con las que inevitablemente se encontrarán cada día.
Los datos crean un puente entre las disciplinas tradicionales y propician el descubrimiento y la innovación, desde las humanidades hasta las ciencias exactas. Los datos disuelven barreras y abren nuevos canales de comunicación, líneas de investigación y oportunidades comerciales. Los datos serán el motor, la chispa que cree un mundo mejor para todos.
Jan Hesthaven, profesor de matemáticas aplicadas en Brown University.
En la imagen: Un servidor en el centro de la red informática LHC del CERN en Ginebra, el 3 de octubre de 2008. Este centro es uno de los 140 centros de procesamiento de datos, ubicados en 33 países, que participan en el proyecto de procesamiento en red. Se prevé recopilar cada año más de 15 millones de gigabytes de datos producidos por los cientos de millones de colisiones subatómicas en el LHC (Gran Colisionador de Hadrones). REUTERS/Valentin Flauraud
