A lo largo de la historia, hemos asociado la energía con el consumo de recursos naturales como el petróleo, el gas natural o el carbón.
En las próximas décadas empezaremos a considerar los datos y el software como una fuente de energía.
¿Qué quiero decir con esto? El software no generará electrones, pero nos permitirá aprovechar la electricidad que ya generamos de forma más eficiente y productiva.
En lugar de construir nuevas centrales eléctricas, aprovecharemos los análisis de los controles basados en software, similares a los de los motores de búsqueda, para reducir las emisiones y los costes. En otras palabras, los datos nos permitirán utilizar la energía de forma inteligente y proactiva.
La situación es grave. Más de 1.300 millones de personas en todo el mundo que aún no están conectadas a la red eléctrica reclaman electricidad barata y fiable. En la India, el primer ministro Narendra Modi ha prometido llevar al menos una bombilla a cada hogar en los próximos 5 años. La demanda de energía seguirá creciendo con la mejora del nivel de vida en todo el mundo. En 1995, solo el 10 % de los hogares de México tenía aire acondicionado. Hoy, más del 80 % lo tiene.
Construir nuevas centrales eléctricas para satisfacer toda esta nueva demanda sería una pesadilla financiera y una catástrofe medioambiental. Necesitaremos un uso inteligente de los datos para utilizar de forma más eficaz nuestra infraestructura existente, reducir el coste y el impacto ambiental, y destinar esos ahorros a llevar electricidad a más personas en todo el mundo.
Mire el horizonte iluminado cuando vuelva a casa esta noche. ¿Quién trabaja hasta tarde en esas oficinas bien iluminadas? Probablemente muy pocas personas. De hecho, la EPA estima que más del 30 % de la energía utilizada en los edificios se desperdicia en actividades como iluminar y refrigerar habitaciones vacías. Los sensores y el software vinculados a los sistemas inteligentes de gestión de edificios pueden controlar el consumo de energía de forma discreta, lo que permite a empresas y particulares ahorrar dinero sin que ni siquiera lo noten.
La energía sobrante existe: Estados Unidos desperdicia cada año energía suficiente para abastecer al Reino Unido durante siete años. La FERC, la Comisión Federal Reguladora de la Energía de Estados Unidos, ha estimado que Estados Unidos podría evitar construir 188 GW de centrales eléctricas mediante controles dinámicos de la potencia máxima. Al igual que las aerolíneas utilizan sistemas de big data para optimizar las rutas y los horarios de vuelo, las compañías eléctricas y sus clientes pueden orquestar un flujo complejo y multinivel de electrones para que todos se beneficien.
Los análisis también evitarán el robo de energía. El robo de energía parece un delito poco conocido, pero no lo es. El Banco Mundial calcula que cada año se roban 88.000 millones de dólares en electricidad. De hecho, la electricidad es el tercer producto más robado en Estados Unidos, detrás únicamente de las joyas y los automóviles. En muchas zonas de Brasil, India y África, el robo de energía supera habitualmente el 30 %, lo que provoca riesgos para la seguridad, apagones e incendios. Los análisis inteligentes pueden utilizarse para cotejar el consumo con las facturas mensuales y con hogares en situaciones similares, con el fin de identificar a los ladrones. En Rumanía, en este momento, una compañía eléctrica ha casi triplicado el número de ladrones de electricidad que ha identificado mediante análisis.
Esto ya no es solo un sueño. Compañías eléctricas como Oklahoma Gas & Electric y Austin Energy han puesto en marcha programas que pueden reducir la demanda de energía para aire acondicionado en un 30 % o más, sin que los clientes perciban ningún cambio, salvo una factura mensual más baja, y han evitado la construcción de cientos de megavatios de nuevas centrales eléctricas. Ahora imaginen el impacto si programas como estos se implantan ampliamente en todo el mundo. Esta sencilla idea de un software que controla la energía de forma más inteligente puede ahorrar más energía que la que producen juntas todas las centrales nucleares e hidroeléctricas del mundo. Y esta es solo una de las muchas formas en que el software puede ayudar.
Los datos no encajan a simple vista con otras formas de energía, pero tenemos la oportunidad de convertirlos en un elemento integral de nuestro sistema eléctrico. Además de ser limpios, existe otra gran diferencia entre los datos y los demás recursos.
Es el único que está creciendo.
Amit Narayan es el CEO de AutoGrid Systems, Technology Pioneer del Foro Económico Mundial.
Imagen: vista general del perfil urbano del puerto de Bremerhaven, Alemania. REUTERS/Fabian Bimmer

