La COP28 demostró que la inclusión es fundamental para una transición energética justa

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  • Los debates de la COP28 destacaron la importancia de una transición energética mundial equitativa e inclusiva.

  • Reforzar la colaboración entre regiones del Norte y el Sur Globales será fundamental para alcanzar las cero emisiones netas.

  • Un nuevo informe del Foro Económico Mundial, Generar confianza mediante una transición energética equitativa e inclusiva, destaca posibles soluciones.

El año pasado, el mundo registró temperaturas récord en medio de un consenso mundial sobre la necesidad de descarbonizar los sistemas energéticos. Sin embargo, 1.000 millones de personas de las economías desarrolladas de la OCDE consumen más energía y son responsables de una mayor parte del carbono acumulado históricamente en la atmósfera que los 7.000 millones de personas del Sur Global. Como el africano promedio consume una décima parte de la energía que consume el europeo promedio y una vigésima parte de la que consume el estadounidense promedio, la transición hacia una economía con menos emisiones de carbono plantea una cuestión fundamental de equidad.

Ha pasado un mes desde que la COP28 concluyó con el anuncio del Consenso de los Emiratos Árabes Unidos. La reunión anual demostró la importancia de la inclusión para hacer frente al cambio climático y promover una transición energética justa. Al dar cabida al sector privado y a las ONG y, sobre todo, garantizar que el mundo en desarrollo estuviera representado y fuera consultado en todos los niveles de la agenda, la COP28 logró un acuerdo con avances que tendrán un impacto real y duradero en la transición hacia un mundo con menos emisiones de carbono.

Durante la reunión se alcanzaron numerosos hitos, entre ellos la creación de un fondo para pérdidas y daños; la creación por parte de los Emiratos Árabes Unidos del innovador fondo de inversión de 30.000 millones de dólares Alterra para alianzas climáticas transformadoras que financien la transición energética; compromisos concretos para triplicar la energía nuclear y las fuentes de energía renovable; y compromisos de los gobiernos para duplicar la eficiencia energética a mediados de siglo. La reunión culminó con un compromiso histórico de abandonar los combustibles fósiles en los sistemas energéticos de manera justa, ordenada y equitativa.

Reducir la brecha energética mundial

Gran parte de las deliberaciones giró en torno a cómo lograr el trilema energético de equidad, seguridad y sostenibilidad, un desafío para todos los países, especialmente desde la crisis energética de 2022. Cada uno de sus componentes es fundamental para mantener el equilibrio. Sin embargo, mientras que el invierno pasado recordó a los consumidores europeos la importancia de este trilema, el mundo en desarrollo lleva décadas afrontándolo y teme cada vez más que su futuro dependa de reducir las emisiones a costa del progreso económico. Casi 900 millones de personas siguen sin electricidad y 2.400 millones carecen de combustibles limpios para cocinar: la brecha en el acceso a energía asequible es evidente y constituye un aspecto fundamental del desafío.

¿Cómo facilita el Foro Económico Mundial la transición hacia la energía limpia?

El Centro de Energía y Materiales conecta a líderes para comprender las complejas transiciones que están transformando los sistemas energéticos, de materiales e industriales. Ofrece una plataforma para explorar cómo se relacionan la seguridad, la asequibilidad y la sostenibilidad energéticas.

Mediante la colaboración entre cadenas de valor y regiones, el Centro facilita vías comunes que ayudan a sus socios a coordinarse en torno a soluciones prácticas para una transición segura, con bajas emisiones de carbono y equitativa.

Descubre el trabajo del Centro

¿Qué es la equidad energética? ¿Y por qué se está estancando a nivel mundial?
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Reducir esta brecha es fundamental para impulsar una transición energética justa, equitativa e inclusiva. Asegurarse de que se escuchen las voces y preocupaciones del mundo en desarrollo es clave para lograr avances importantes. Al fin y al cabo, la batalla mundial contra el cambio climático se ganará o se perderá en el mundo en desarrollo: de allí procederá todo el crecimiento neto de las emisiones, porque es donde tienen lugar el crecimiento económico y el demográfico más rápidos.

Estos países deben avanzar hacia una trayectoria con menos emisiones, pero los responsables de formular políticas deben abandonar la idea de que el progreso puede lograrse reduciendo el acceso al suministro energético o simplemente recortando el consumo. Para ello, es fundamental permitir que el mundo en desarrollo alcance la plena prosperidad con una menor huella de carbono. Esto requiere soluciones concretas que garanticen un suministro eléctrico firme, incluida la carga base, para sustituir la necesidad de quemar carbón. La energía renovable respaldada por generación eléctrica a gas natural es la solución más eficaz para reducir las emisiones de carbono de forma rápida y asequible, y permite reducirlas un 70% frente al carbón. El 30% restante puede capturarse o sustituirse por combustibles aún más limpios, como el hidrógeno, cuando sea viable.

Licencia para operar

La industria del petróleo y el gas también demostró en la COP28 que puede lograr avances tangibles y formar parte de la solución. La Carta de Descarbonización del Petróleo y el Gas fue una clara señal de la intención de la industria de garantizar su licencia para operar. Alrededor de 50 empresas internacionales de petróleo y gas han firmado la carta, que exige emisiones netas cero para 2050 o antes, emisiones de metano casi nulas en las operaciones upstream y cero quema rutinaria de gas para 2030. Esto refleja el consenso entre los productores de petróleo y gas para suministrar energía de forma más limpia.

Iniciativas como estas pueden crear un círculo virtuoso de reducción de emisiones y, al mismo tiempo, garantizar un suministro energético asequible y fiable para las economías en desarrollo.

El poder de la cooperación mundial

En definitiva, el cambio de la magnitud necesaria para reducir las emisiones solo es posible mediante la cooperación mundial.

La COP28 puso especial énfasis en liberar mecanismos financieros para respetar y atender las necesidades de los países en desarrollo, cumpliendo los compromisos de financiación climática y proporcionando financiación, así como apoyo y asistencia técnica. El Reino Unido, Francia, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Europeo de Inversiones (BEI), el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD) y el Banco Africano de Desarrollo (BAfD) asumieron nuevos compromisos para ampliar las cláusulas de deuda resiliente al clima (CRDC) en sus préstamos.

Como inversor temprano y destacado en todas las formas de energía, los Emiratos Árabes Unidos también cuentan con recursos financieros y un suministro de energía solar de bajo coste para impulsar las tecnologías del futuro, como la economía del hidrógeno. Es líder mundial en inversión en energía verde y tiene previsto invertir 100.000 millones de dólares en energías renovables en todo el mundo, además de contar con un objetivo nacional claro de cero emisiones netas para 2050.

El legado de la COP28 y del Consenso de los Emiratos Árabes Unidos consistirá en garantizar la inclusión de todas las partes para lograr un cambio duradero. Su éxito dará fe de la capacidad de convocatoria de los Emiratos Árabes Unidos y de su singular habilidad para reunir al Norte y al Sur Globales y acoger la diversidad de opiniones para alcanzar un consenso.

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