Objetivos de transición industrial: preparar el éxito de la COP26

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  • La COP26 es un momento decisivo para impulsar la descarbonización industrial.

  • Avanzar en los Objetivos de Transición Industrial de Glasgow es necesario para alcanzar las cero emisiones netas globales en 2050.

  • Aunque ya se está trabajando intensamente, las conversaciones sobre el clima en Glasgow deben servir de trampolín para una acción rápida y coordinada de los gobiernos y el sector privado.

Las expectativas ante las conversaciones sobre el clima de la COP26 son enormes. La creciente preocupación pública por los fenómenos meteorológicos extremos relacionados con el clima ejerce una gran presión sobre los responsables de formular políticas para que logren resultados decisivos. Asimismo, se espera que la industria participe y asuma compromisos ambiciosos.

Pero, sin acuerdos sólidos entre los sectores público y privado para aplicar los compromisos de la iniciativa Carrera hacia el Cero, incluso una COP exitosa se quedará corta respecto de lo necesario para emprender una acción real.

Un momento decisivo para impulsar la descarbonización industrial

Si la histórica COP de París de 2015 consistió en elevar la ambición, la COP de Glasgow de 2021 debería centrarse por completo en la acción y la implementación. El Acuerdo de París estableció el sistema de Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés), que exige a los países compartir sus planes de acción climática cada cinco años con el propósito de aumentar progresivamente la ambición. Glasgow debería establecer una arquitectura que incluya acuerdos sectoriales para alcanzar cero emisiones netas y reúna a los gobiernos y las industrias con altas emisiones de carbono en una iniciativa conjunta sin precedentes para alcanzar las cero emisiones netas a más tardar en 2050.

Pero no tenemos mucho tiempo, y probablemente menos del que creemos. La COP26 ya se aplazó un año debido a la pandemia de COVID-19, un tiempo que apenas podemos permitirnos haber perdido. El último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático presenta un panorama desalentador: los impactos climáticos se aceleran más rápido de lo esperado y desencadenan una serie de puntos de inflexión irreversibles, a menos que se tomen medidas drásticas con urgencia.

Si queremos tener alguna posibilidad de alcanzar las cero emisiones netas a mediados de siglo, tendremos que reducir drásticamente las emisiones en las décadas de 2030 y 2040 en sectores como la aviación, el transporte marítimo, el transporte pesado por carretera, el hierro y el acero, el aluminio, los productos químicos, el hormigón y el cemento. Para lograrlo, tendremos que alcanzar puntos de inflexión en la década de 2020 en cuanto al despliegue a escala de las tecnologías limpias necesarias. Estos puntos de inflexión podrían ser la introducción de buques sin emisiones en el sector del transporte marítimo para 2030 o la adopción del combustible de aviación sostenible en un 10 % para esa misma fecha: compromisos que los principales actores de la industria han asumido en los últimos meses.

Esto significa que debemos planificar, asumir compromisos, diseñar políticas e invertir ahora.

El trabajo arduo ya está en marcha

Ya se está trabajando en iniciativas como la Alianza Misión Posible, Misión Innovación, el Grupo de Liderazgo para la Transición Industrial (LeadIT) y la Iniciativa para la Descarbonización Profunda Industrial (IDDI), entre otras. Estas iniciativas incorporan a empresas ambiciosas de esos sectores difíciles de descarbonizar —que en conjunto producen alrededor del 30 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero— para crear plataformas industriales que diseñen y ejecuten vías hacia las cero emisiones netas.

Emisiones de gases de efecto invernadero por sectorImage: Brookings/Quinto Informe de Evaluación del IPCC

Este trabajo consiste en identificar a los líderes sectoriales, los socios de toda su cadena de valor, los inversores y los responsables de formular políticas, y colaborar con ellos para elaborar hojas de ruta integrales con las que alcanzar las cero emisiones netas. Las hojas de ruta deben combinar proyecciones de la demanda, curvas de despliegue tecnológico, requisitos previos de política, necesidades de inversión empresarial y en infraestructura, y planes de retirada de activos, a fin de establecer trayectorias de reducción de gases de efecto invernadero basadas en la ciencia. Esto nos permitirá identificar los puntos de inflexión tecnológicos que debemos alcanzar en esta década decisiva.

A partir de estas hojas de ruta, las empresas se comprometen a actuar, con objetivos de emisiones y compromisos de inversión respaldados por el apoyo gubernamental, el desarrollo de políticas, las señales de demanda de los compradores y el apoyo de los inversores. Estas plataformas también incluyen programas para desarrollar proyectos piloto, colaborar en investigación y desarrollo, y supervisar y apoyar la implementación.

Al trabajar a escala internacional en cada sector y reunir a las partes interesadas comprometidas de toda la cadena de valor, puede hacerse realidad una visión compartida de la descarbonización que aborde las preocupaciones sobre la competitividad y las desventajas de ser pionero.

Un trampolín para una acción rápida y coordinada

¿Qué significa esto en el contexto de las conversaciones sobre el clima? Durante estas dos semanas cruciales, deberían acelerarse estos procesos, con la industria y los gobiernos colaborando para poner en marcha elementos clave de estos acuerdos sectoriales: los Objetivos de Transición Industrial de Glasgow, o los Objetivos de Glasgow.

Para garantizar que los compromisos se traduzcan en acciones y que, además, salgamos de la COP26 a toda velocidad, los objetivos necesitan cuatro elementos esenciales:

  • compromisos ambiciosos diseñados para alcanzar estos puntos de inflexión

  • planes de trabajo sólidos para su ejecución

  • hitos definidos con claridad y plazos establecidos que permitan medir los avances

  • recursos de los gobiernos, la industria y la filantropía para garantizar su ejecución

Esto está estrechamente alineado con la iniciativa Carrera hacia el Cero de los Campeones de Alto Nivel de la ONU, que invita a los actores no estatales, incluidas las empresas, a colaborar para reducir a la mitad las emisiones durante esta década.

Llegar a un acuerdo sobre los «Objetivos de Glasgow» aportaría dos ventajas claras. En primer lugar, los compromisos de los líderes de la industria para reducir las emisiones de forma ambiciosa darán confianza a los gobiernos nacionales para que también sean ambiciosos en las promesas de sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés), que en conjunto son actualmente demasiado débiles para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París.

En segundo lugar, el establecimiento de los Objetivos de Transición Industrial de Glasgow permitiría a los gobiernos salir de la COP26 con un plan de trabajo claro para lograr las reducciones de emisiones que necesitamos. En vez de dedicar años a determinar cómo implementar la siguiente fase crítica de la descarbonización global, podrían volver de la COP26 con una hoja de ruta que muestre cómo apoyar a las empresas comprometidas para que alcancen hitos bien definidos. Esto es lo que distingue los Objetivos de Transición Industrial de Glasgow de los compromisos de alto nivel anteriores asumidos por la industria.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para ayudar a las empresas a reducir las emisiones de carbono?

A diferencia de las conversaciones sobre el clima, que siguen las reglas de la ONU y exigen unanimidad, estos objetivos podrían ser acordados por un grupo de empresas líderes y gobiernos ambiciosos, siguiendo el modelo de la exitosa Alianza para Eliminar el Carbón, integrada por 41 gobiernos nacionales, 39 autoridades subnacionales y 55 empresas e inversores, en su mayoría privados. Aunque la COP26 sería el lugar y el momento lógico para llegar a un acuerdo sobre estos objetivos, si parece faltar voluntad política o impulso, la razón de ser de la iniciativa seguiría siendo válida e incluso más apremiante. Una masa crítica de empresas y gobiernos generaría impulso y, como fichas de dominó al caer, desencadenaría una reacción en cadena que llevaría a adoptar los Objetivos de Transición Industrial de Glasgow en todos los sectores.

El trabajo de la Alianza Misión Posible está muy avanzado en varios de estos sectores. Nos hemos comprometido a acordar los elementos clave de estos Objetivos de Transición Industrial (o, al menos, a desarrollarlos con más detalle) en Glasgow. Creemos que esto ayudaría a liberar el impulso necesario para encaminar la economía global hacia las cero emisiones netas en 2050.

El autor desea agradecer al Consejo Global del Futuro sobre la Transición a Cero Emisiones Netas los valiosos debates que ayudaron a desarrollar las ideas de este artículo.

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