Confianza: por qué los coches autónomos la necesitan tanto como nosotros

A self-driving car being developed by nuTonomy, a company creating software for autonomous vehicles, is guided down a street near their offices in Boston, Massachusetts, U.S., June 2, 2017. REUTERS/Brian Snyder - RTX38R84
Cars will need to be able to cooperate on the road, and the technical challenges are considerable.Image: REUTERS/Brian Snyder
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Los vehículos autónomos no solo tendrán que «ver» el mundo, sino también comunicarse y colaborar.

Los coches dependerán de cámaras, sensores e inteligencia artificial (IA) para reconocer y responder a las condiciones de la carretera y el tráfico, pero la percepción es más eficaz con los objetos y movimientos que se encuentran en las inmediaciones del vehículo.

La cámara del vehículo no captará todo lo importante en el entorno de un coche. Otro vehículo que se acerque a gran velocidad en una trayectoria de colisión podría no ser visible hasta que sea demasiado tarde.

Por eso, la comunicación entre vehículos está desarrollándose rápidamente. Nuestra investigación demuestra que los coches tendrán que poder comunicarse y cooperar en la carretera, aunque los desafíos técnicos y éticos son considerables.

Cómo funciona la comunicación entre vehículos

Las aplicaciones de la comunicación entre vehículos abarcan desde la circulación conjunta en convoy hasta los mensajes de seguridad sobre vehículos de emergencia cercanos. Los vehículos podrían avisarse entre sí para evitar colisiones en intersecciones o compartir alertas sobre peatones y bicicletas.

Estas posibles comunicaciones se describen en el Diccionario del conjunto de mensajes DSRC, que especifica mensajes normalizados de comunicación entre vehículos para todos los coches.

Este tipo de comunicación se basa en el popular estándar IEEE 802.11 de wifi, y crea la posibilidad de una «internet de los vehículos».

En un futuro próximo, los coches no solo estarán conectados a 4G, sino que también se enlazarán mediante redes entre pares cuando estén dentro del alcance, utilizando el estándar de comunicaciones dedicadas de corto alcance (DSRC).

Image: MIT

Desde distancias de varios cientos de metros, los vehículos podrían intercambiar mensajes entre sí o recibir información de unidades instaladas en la vía (RSU) sobre incidentes cercanos o condiciones peligrosas de la carretera.

Estos vehículos parecen requerir un alto nivel de IA, no solo para conducirse de forma autónoma de un punto A a un punto B, sino también para reaccionar inteligentemente a los mensajes recibidos. Tendrán que planificar, razonar, elaborar estrategias y adaptarse a la información recibida en tiempo real, así como llevar a cabo comportamientos cooperativos.

Por ejemplo, un grupo de vehículos autónomos podría evitar conjuntamente una ruta debido a los riesgos calculados, o un vehículo podría decidir dejar antes a alguien tras recibir mensajes que anticipan congestión más adelante.

Cuando los vehículos se comunican, necesitan cooperar

Se siguen investigando otras aplicaciones de la comunicación entre vehículos, incluida la forma de implementar comportamientos cooperativos.

Nuestro estudio muestra cómo los vehículos próximos entre sí en las intersecciones podrían compartir información sobre sus rutas y cooperar en sus trayectos para reducir la congestión.

Por ejemplo, los vehículos que se acercan a una bifurcación podrían calcular, basándose en las condiciones estimadas de la carretera, que en vez de girar todos a la derecha hacia el mismo tramo y dejar vacía la otra vía, sería más rápido para todos que la mitad girara a la derecha y la otra mitad a la izquierda.

Vehículos como agentes inteligentes que cooperan de forma oportunista en las intersecciones. Adaptado de la tesis doctoral de la Dra. Prajakta Desai, dirigida por Seng W. Loke. Autoría proporcionada por la autora

Esto significa que, en vez de que un gran número de vehículos congestione la ruta más corta, algunos podrían aprovechar rutas más largas pero con menos tráfico. Los vehículos podrían recorrer una distancia mayor y, aun así, llegar antes a sus destinos.

Estudios del MIT también han sugerido que la coordinación de rutas entre vehículos podría reducir la congestión general.

Los vehículos también podrían cooperar para resolver los atascos en los aparcamientos de varias plantas e intercambiar información que ayude a otros coches a encontrar plazas. Nuestro estudio muestra que esto puede reducir el tiempo que tardan los vehículos en aparcar.

Una cuestión de confianza

¿Es necesario normalizar los comportamientos cooperativos o incluso la forma en que los vehículos autónomos responden a los mensajes de otros vehículos? Esta cuestión sigue abierta.

Existen desafíos relacionados con la capacidad de los vehículos para confiar en los mensajes de otros vehículos. También hacen falta mecanismos de cooperación que desincentiven los comportamientos no cooperativos y garanticen que los vehículos no cooperen con fines maliciosos.

Aunque pueda parecer descabellado, no es inconcebible que los vehículos autónomos formen coaliciones para engañar a otros vehículos.

Por ejemplo, una coalición de coches podría difundir mensajes falsos sobre una zona de un gran aparcamiento para engañar a otros vehículos y hacer que la eviten, dejando así plazas libres para los coches de la coalición. Dos vehículos autónomos podrían cooperar y turnarse para aparcar en una plaza concreta, dificultando que cualquier otro vehículo pudiera aparcar allí.

Los vehículos autónomos capaces de cooperar éticamente entre sí y con las personas siguen siendo una posibilidad apasionante, aunque llena de desafíos.

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