Para alcanzar las cero emisiones netas en 2050 en ocho sectores difíciles de descarbonizar, se necesitará una inversión adicional acumulada de casi 30 billones de dólares.
El 43 % de esta inversión debe proceder de los propios sectores, para adaptar los activos existentes y construir nuevos activos compatibles con el clima.
El 57 % de esta inversión deberá proceder del ecosistema; es decir, se destinará a construir la infraestructura habilitadora necesaria para la electricidad limpia, el hidrógeno y sus derivados, así como para la captura, utilización y almacenamiento de carbono (CCUS).
Sectores difíciles de descarbonizar, como los del acero, el aluminio, el cemento, los productos químicos, el petróleo y el gas, la aviación, el transporte marítimo y el transporte por carretera de mercancías, han avanzado hacia las cero emisiones netas, con una reducción del 0,9 % de las emisiones absolutas entre 2022 y 2023. Esto contrasta con el aumento del 1,3 % de las emisiones mundiales relacionadas con la energía. En conjunto, estos sectores representan alrededor del 40 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero y una proporción similar de la economía mundial.
Inversión total necesaria para los sectores difíciles de descarbonizar
Sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer para alcanzar las cero emisiones netas. El Net Zero Industry Tracker 2024 estima que se necesitarán 30 billones de dólares de capital adicional en estos ocho sectores difíciles de descarbonizar para lograr la transición a cero emisiones netas. Esto representa alrededor del 45 % de la inversión incremental total necesaria para alcanzar las cero emisiones netas en 2050, según un análisis del Foro Económico Mundial y Accenture basado en datos de la AIE. Esta inversión se divide en un 57 % (17 billones de dólares) destinado por el ecosistema a infraestructura habilitadora y un 43 % (13 billones de dólares) que invertirán directamente estos sectores. Esto representa un aumento del 80 % frente a la inversión prevista en estos sectores si todo sigue igual.

Inversión necesaria del ecosistema
La inversión del 57 % procedente del ecosistema energético en general se necesitará principalmente para ampliar la infraestructura de electricidad limpia, hidrógeno y sus derivados, y captura, utilización y almacenamiento de carbono (CCUS). Se prevé que, para 2050, la electricidad limpia represente en promedio el 32 % de la combinación energética final de los sectores difíciles de descarbonizar. Aunque las inversiones en energía limpia alcanzaron los 2 billones de dólares en todo el mundo en 2024, los avances siguen siendo desiguales entre regiones, y las economías emergentes se quedan rezagadas debido al elevado coste de financiación de los nuevos proyectos. Mientras tanto, las inversiones necesarias para desarrollar infraestructura de hidrógeno limpio y CCUS superan con creces los niveles de gasto actuales. Esto preocupa especialmente, ya que actualmente solo está en funcionamiento el 1 % de la infraestructura que estas soluciones requieren para estos sectores difíciles de descarbonizar.

Medidas clave para que los sectores difíciles de descarbonizar capten la inversión necesaria para la transición a cero emisiones netas
Recurrir a fuentes diversificadas de financiación verde
Para captar el capital necesario, las empresas pueden emplear diversas estrategias, como emitir deuda verde, recurrir a fondos especiales, como el Fondo de Inversión Climática, y crear asociaciones público-privadas (APP). Actualmente, solo alrededor del 50 % de las tecnologías necesarias para la transición a cero emisiones netas de los sectores difíciles de descarbonizar están disponibles comercialmente; el 50 % restante se encuentra en fase de I+D. Para apoyar el desarrollo de nuevas tecnologías, las empresas suelen recurrir a inversiones de capital, más adecuadas para inversiones de alto riesgo y alto rendimiento. Para ampliar el uso de las tecnologías disponibles comercialmente, recurren a inversiones de deuda, más adecuadas para inversiones de bajo riesgo y bajo rendimiento. Dada la magnitud de las inversiones necesarias para alcanzar las cero emisiones netas, sobre todo en las economías emergentes y en desarrollo, es probable que la mayor parte de la financiación provenga del sector privado.
Generar rentabilidad con las inversiones en tecnologías limpias
Para movilizar las inversiones necesarias del sector privado, se necesita un sólido argumento comercial que ofrezca una rentabilidad suficiente. Actualmente, la mayoría de los sectores difíciles de descarbonizar opera con márgenes de beneficio bajos (normalmente de entre el 3 % y el 10 %), excepto el sector del petróleo y el gas, cuyo margen es mayor, de aproximadamente el 15 %. Además, los tipos de interés han aumentado en los últimos años, lo que dificulta aún más la captación de capital.
Las empresas pueden obtener beneficios financieros y reducir las emisiones si colaboran con su cadena de valor, sus clientes y los responsables de formular políticas. Entre las estrategias figuran ofrecer nuevos productos ecológicos, acceder a nuevos mercados, mejorar la eficiencia energética y asegurar financiación para la transición energética. Además, las empresas pueden mejorar su imagen de marca, la gestión de riesgos y la confianza de los clientes.
El papel fundamental de los responsables de formular políticas para facilitar la transición
Las políticas eficaces serán clave para crear un entorno propicio que permita alcanzar la ambición de cero emisiones netas y, en particular, fomentar las inversiones necesarias. La falta de coherencia en las señales de política de los gobiernos, los frecuentes cambios normativos o la ausencia de objetivos a largo plazo generan volatilidad y hacen que los inversores se muestren reacios a comprometer recursos en nuevas tecnologías e infraestructura. Para alcanzar la escala necesaria para transformar estos sectores, los marcos normativos deben permitir que las inversiones en tecnologías de bajas emisiones sean rentables. Algunas políticas que promueven con éxito las inversiones en el desarrollo de tecnologías limpias y la producción de electricidad limpia son la Ley de Reducción de la Inflación de Estados Unidos (IRA), la Política de Transformación Verde de Japón y el Pacto Verde Europeo.
Acelerar la reducción de emisiones en los sectores difíciles de descarbonizar, al tiempo que se fomenta el crecimiento económico y la creación de empleo, requiere un enfoque sistémico que vaya más allá de los esfuerzos actuales de la mayoría de los países. Para lograr el cambio sistémico necesario, se necesitan políticas habilitadoras e incentivos específicos de los responsables de formular políticas, mecanismos de financiación innovadores del sector financiero, y colaboración e innovación en toda la cadena de valor por parte de los actores industriales.
Para obtener más información sobre la inversión necesaria para la transición a cero emisiones netas de los sectores difíciles de descarbonizar, lea el informe Net Zero Industry Tracker 2024. informe

