Ucrania está avanzando actualmente hacia la descarbonización mediante una eliminación gradual del carbón.
Los recientes cambios a gran escala en su mercado energético ofrecen un ejemplo para las economías emergentes.
Una transición de este tipo requiere apertura al cambio y confianza entre los socios.
No cabe duda de que se necesitan una descarbonización acelerada y una electrificación limpia. Gobiernos y empresas de todo el mundo han elaborado planes concretos de descarbonización y han empezado a actuar.
Como parte del Grupo de Acción de la Industria Eléctrica del Foro Económico Mundial (WEF), el grupo energético ucraniano DTEK contribuye al documento de alto nivel sobre electrificación industrial y redes eléctricas para apoyar el lanzamiento de la Alianza Mundial para la Electrificación Limpia en 2022. Esto es muy importante tanto para los países económicamente desarrollados y los gigantes empresariales como para los Estados menos desarrollados que afrontan distintos desafíos económicos. Al fin y al cabo, la lucha contra el cambio climático no tiene fronteras.
Ucrania, uno de esos países en desarrollo, ya avanza rápidamente para cumplir su ambicioso objetivo de reducir las emisiones de CO2 en un 65 % respecto del nivel de 1990 para 2030. En los últimos años, Ucrania ha logrado crear las condiciones previas para cambios a gran escala en el sector de las energías renovables e iniciar una eliminación gradual de la generación eléctrica a partir del carbón. Dado su tamaño geográfico, tiene potencial para contribuir de forma significativa a la descarbonización del continente europeo. Su experiencia en la transición energética puede servir de guía práctica para otras economías emergentes:
1. Electrificarlo todo. La electricidad puede ser la base del desarrollo sostenible, si se genera de forma limpia. La demanda de electricidad crece cada año y se prevé que la demanda industrial en la UE aumente un 25 % para 2050. Si se tiene en cuenta la probable demanda adicional de celdas de hidrógeno, estas cifras podrían ser mucho mayores. Por eso, la inversión en tecnología verde debe ser una prioridad para las economías en desarrollo. Cuando hablamos de tecnología verde, no nos referimos solo a turbinas eólicas y paneles solares; también se aplica a la infraestructura. Según el Enfoque de Valor Sistémico del Foro, uno de los componentes clave de la infraestructura para la transformación energética es un sistema de almacenamiento de energía (ESS), que permite gestionar mejor la oferta y la demanda de electricidad procedente de fuentes renovables, que no necesariamente generan energía durante las horas de mayor consumo.
2. Apertura al cambio. La transición energética ha entrado en su fase activa: está ocurriendo, les guste o no a las personas. Es la única manera de poder afrontar la emergencia climática. En los 17 años de existencia de nuestra empresa, DTEK ha experimentado una enorme transformación: de ser una empresa que funcionaba principalmente con carbón a convertirse en el mayor inversor en energías renovables de Ucrania. Hace diez años, nadie siquiera soñaba que esto fuera posible.
Estar abiertos al cambio nos permitió orientar nuestras acciones para que estuvieran en consonancia con la agenda mundial. Los verdaderos líderes deben aceptar la disrupción, y eso es lo que intentamos hacer. Por ejemplo, en 2021, junto con la empresa estadounidense Honeywell, pusimos en marcha el primer ESS de Ucrania. Dimos este paso incluso antes de que se creara un marco regulatorio integral en nuestro país, convirtiéndonos en catalizadores de un nuevo mercado: pocos meses después de la puesta en marcha de nuestro ESS, otros actores anunciaron sus planes de inversión en ESS. La valentía de liderar nos permitió acelerar el proceso de transformación energética en todo el país, lo que beneficia a los consumidores y al medio ambiente.
3. Confianza. El éxito en industrias complejas solo es posible mediante una amplia cooperación. Cooperamos con éxito con socios internacionales líderes en soluciones de energía verde para Ucrania. Desde 2012, DTEK ha trabajado con Vestas en proyectos como la construcción del parque eólico de Botievska, de 200 MW, uno de los mayores de Europa central y oriental. También hemos iniciado la construcción del parque eólico de Tilihul, de 500 MW, que entrará en funcionamiento en 2022. Solo con ella puede surgir la estabilidad, que a su vez crea un entorno favorable para la inversión. Lamentablemente, Ucrania muestra cómo la falta de confianza puede amenazar las inversiones en energías renovables. La confianza tarda mucho en construirse, pero puede destruirse en un día o con una decisión de un gobierno. Ucrania tiene un enorme potencial para desarrollar las energías renovables, pero solo podrá aprovecharlo si cuenta con condiciones de inversión atractivas y previsibles
4. Invertir en talento y tecnología. La transformación energética ha cambiado la naturaleza de la competencia. En materia de electrificación, ya no es necesario competir por los recursos naturales. En cambio, las personas y las tecnologías son los recursos necesarios para garantizar la prosperidad y el crecimiento inclusivo. Los países y las empresas más prósperos plantean la competencia más intensa, sobre todo porque las personas y las tecnologías no están sujetas a la geografía, a diferencia de los recursos naturales. Una forma en que los países en desarrollo pueden competir es invertir en educación e investigación para sentar las bases del desarrollo.
5. Financiación sostenible. La popularidad de las finanzas verdes crece cada año. Se acerca un tsunami de inversión de capital con criterios ESG Los fondos de inversión que aplican criterios ESG cuentan con más de 50 billones de dólares en capital y crecen rápidamente; según The Economist, ahora se lanzan, en promedio, dos nuevos fondos ESG al día.
Un informe, elaborado por la Agencia Internacional de la Energía, muestra que en la próxima década las inversiones anuales en energía limpia en los mercados emergentes y las economías en desarrollo deberán multiplicarse por más de siete: pasar de menos de 150.000 millones de dólares el año pasado a más de 1 billón de dólares. Debemos crear condiciones de inversión que atraigan fondos para desarrollar nuevas tecnologías: hidrógeno verde, combustible de aviación sostenible, amoníaco verde y otras que permitan la descarbonización.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial respecto a la transición hacia la energía limpia?
Compartimos plenamente el enfoque del WEF: la electrificación limpia es una solución para acelerar la transición energética tanto en las economías desarrolladas como en las emergentes, y aporta valor ambiental, social y al sistema energético. Solo podremos tener éxito mediante esfuerzos colaborativos y sostenidos.

