¿Puede la energía nuclear impulsar nuestro futuro?

¿Puede la energía nuclear impulsar nuestro futuro?
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La demanda de electricidad en las economías emergentes está creciendo con mucha fuerza —entre un 5 % y un 6 % cada año, en promedio, frente al 1 % o menos en las economías desarrolladas— y seguirá aumentando en las próximas décadas. Además, muchos de estos mismos países se han fijado objetivos para mejorar la seguridad energética y evitar las emisiones de gases de efecto invernadero y otros contaminantes atmosféricos.

Es imposible depender exclusivamente del gas natural o de fuentes de energía renovable para satisfacer esta demanda. Tampoco es posible depender únicamente del carbón, el combustible fósil con mayor intensidad de carbono.

Nuestro trabajo anterior deja claro que casi todo el aumento de la capacidad de energía nuclear en las próximas décadas procederá de países emergentes. Hay tres que son especialmente cruciales: China, India y Rusia. Dentro de la OCDE, Corea del Sur es el único país del que se prevé que experimente una expansión notable. También hay muchos otros países que están considerando introducir la energía nuclear por primera vez. Aunque al evaluar cuáles podrían realmente lograrlo y en qué plazo hay que actuar con mucha cautela, ya que hacerlo requerirá mucho tiempo, conocimientos especializados y determinación.

Los países que buscan ampliar la energía nuclear se enfrentan a grandes desafíos. Las centrales nucleares tienen elevados costos de inversión inicial y largos plazos de construcción, lo que plantea problemas particulares en mercados competitivos, donde las empresas de servicios públicos afrontan importantes riesgos de mercado y regulatorios. La energía nuclear también suscita una intensa preocupación pública por una amplia variedad de cuestiones. La seguridad es la preocupación predominante: la seguridad en la operación de las centrales, la eliminación segura de los residuos radiactivos y las salvaguardias contra la proliferación de armas nucleares. Y quizá lo más importante sea la necesidad de aumentar la confianza en la competencia e independencia de la supervisión regulatoria. Si estos desafíos no se abordan adecuadamente, la proporción nuclear de la generación futura podría ser menor de lo que muchos esperan.

Nuestro mundo se enfrenta a los desafíos gemelos del cambio climático y la seguridad energética. La energía nuclear puede ser parte de la solución y creo que seguirá siendo una parte importante de la combinación de fuentes de generación de electricidad en muchos países durante las próximas décadas.

Salvaguardar los materiales nucleares

No se puede detener la transmisión del conocimiento. No hay forma de impedir que la gente aprenda a construir una central nuclear, a enriquecer uranio o incluso a fabricar una bomba. Si todas las naciones han de tener derecho a utilizar la energía nuclear, su uso debe regirse por una conducta disciplinada, tanto para proteger el medio ambiente como para resistir la tentación de utilizarla como arma. Más allá de eso, el mayor desafío consiste en aplicar esta disciplina en un mundo cada vez más inestable.

La clave para garantizarlo es controlar y gestionar los materiales que sirven de combustible nuclear, como el uranio-235 y el plutonio-239. Debemos alcanzar un consenso mundial sobre cómo gestionar estas sustancias: podría facultarse a una empresa multinacional para controlar la mayor parte del combustible nuclear del mundo, que luego arrendaría a cada país y, una vez agotado, se devolvería de forma segura. Esta última etapa es crucial, ya que algunos materiales gastados pueden utilizarse para fabricar armas nucleares.

En teoría, tal acuerdo es viable, pero corresponde a los políticos decidir si podemos alcanzar ese tipo de pacto. Para llegar a la mesa de negociación, primero debemos estabilizar Europa del Este, Oriente Medio y el norte de África; solo entonces podremos iniciar el necesario proceso de diplomacia y entendimiento. Porque no hace falta decir que esto no puede lograrse sin cooperación y consenso entre las superpotencias del mundo

El informe Perspectivas sobre la Agenda Global 2015 ya está disponible.

Autores: Fatih Birol es economista jefe y director de Economía Energética Global de la Agencia Internacional de la Energía. Armen Sarkissian, ex primer ministro de Armenia, es presidente fundador de Eurasia House International.

Imagen: La central nuclear de Gundremmingen aparece en la imagen en un día soleado, junto a una pradera florida, el 14 de mayo de 2011. REUTERS/Michaela Rehle

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