El compromiso climático formal de India ante las Naciones Unidas de cara a la cumbre de este año en París pone de relieve la encrucijada en la que se encuentra el sector eléctrico del país.
Por un lado, existe un impulso muy fuerte para generar más energía a partir de recursos renovables, como demuestra el compromiso de India de obtener el 40 % de la electricidad de fuentes no fósiles para 2030.
Pero, aunque la reducción de emisiones es importante, proporcionar electricidad a la población parece ser el asunto más apremiante, como quizá demuestra la decisión de India de no fijar un objetivo general de reducción de emisiones en su compromiso ante la ONU. En su lugar, ha optado por fijar una meta de energía limpia y por comprometerse a reducir en un tercio la intensidad de emisiones de su economía para 2030.
Dado que se prevé que India supere la población de China para 2050, uno de los retos clave es llevar electricidad a las personas que actualmente no disponen de ella. Eso supondrá ampliar sus activos de generación eléctrica existentes, así como sustituir los que se están retirando.
El presidente Narendra Modi es un gran defensor de las energías renovables. Durante su etapa como ministro principal del estado de Gujarat, supervisó el mayor programa solar de India. Pero lograr lo mismo a nivel nacional será mucho más difícil.
Intensidad económica
Las energías renovables también serán clave si India quiere alcanzar su otro nuevo objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero por unidad de producto interno bruto (PIB) en un 33-35 % para 2030 respecto a los niveles de 2005. Esto se basa en su objetivo existente de una reducción del 20-25 % para 2020. Esa política ya se considera responsable de haber animado a las empresas carboneras a cambiar su forma de pensar. Adani, por ejemplo, está creando instalaciones para fabricar paneles solares.
India ya cuenta con un conjunto de programas para impulsar estos objetivos, como la National Electricity Policy y la Integrated Energy Policy. Estas políticas se complementan con mecanismos de mercado, entre ellos los Certificados de Energía Renovable – similares a los emitidos en Australia y en otros países para fomentar la energía renovable.
Electricidad para la población
Aunque India cuenta con el cuarto sector eléctrico más grande del mundo, muchas zonas del país aún no disponen de ningún suministro. A escala mundial, el 24 % de las personas sin acceso a la electricidad vive en India. Esto, más que la economía, es la verdadera razón detrás del impulso a las energías renovables en India.
En zonas no cubiertas por la red nacional, el 18 % de la energía primaria procede de la biomasa, que es una fuente de energía muy ineficiente.
India ya tiene un objetivo de energía renovable de 41,2 gigavatios para 2017, que aumentará a 72,4 GW para 2022. A marzo de 2014, la capacidad instalada era de 29,5 GW, lo que ilustra la ambición de sus objetivos.
La mayoría de las zonas donde se necesita electricidad no cuentan con una red de distribución. La forma más sencilla de abastecer estas zonas probablemente sea mediante energía solar y eólica, aunque India también promueve la energía nuclear. Actualmente se están desplegando seis reactores con una capacidad de 4,3 GW.
Si India logra alcanzar (o incluso alcanzar en parte) sus objetivos, implicará crear nuevas redes eléctricas, muchas de ellas independientes, las llamadas «microrredes». Aunque el objetivo es disponer de una única red nacional (con US$6.000 millones reservados para ello), eso podría resultar demasiado difícil dentro de los plazos que se barajan. En cambio, el sector eléctrico tendrá una valiosa oportunidad para aprender cómo se pueden crear nuevas redes de energía renovable.
Siendo realistas, India dispone de activos de carbón y seguirá utilizándolos en el mercado interno, pero también ha manifestado su deseo de dejar de importar carbón en un plazo de tres años. Se trata de otro objetivo muy ambicioso, dado el nivel actual de importaciones de India y su necesidad de aumentar la generación eléctrica al mismo tiempo que deja de comprar carbón extranjero. Sin embargo, la decisión vuelve a estar impulsada en gran medida por la economía, con carbón nacional a US$24 la tonelada frente a las importaciones australianas a US$62 la tonelada.
A medida que India se convierte en una potencia económica mundial, necesita construir una infraestructura eléctrica fiable que suministre energía tanto a su base residencial como industrial. No es cuestión de si puede lograrlo, sino de cuándo. Eso reducirá de forma significativa las emisiones, aunque como un feliz subproducto de la agenda de desarrollo de India.
Este artículo se publica en colaboración con The Conversation. Lea el artículo original. La publicación no implica el respaldo a las opiniones por parte del Foro Económico Mundial.
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Autor: Craig Froome, Global Change Institute – responsable del Programa de Energía Limpia, The University of Queensland
Imagen: Un niño sostiene a su sobrino mientras posa bajo cables eléctricos aéreos en un callejón del casco antiguo de Delhi, India. REUTERS/Adnan Abidi
