El entorno construido tiene un papel fundamental que desempeñar en la mejora de la salud y el bienestar

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  • El entorno construido tiene un papel fundamental que desempeñar en la construcción de un mundo más saludable y sostenible.

  • Esto resulta cada vez más evidente gracias a la pandemia de COVID-19.

  • Armonizar la salud, la eficiencia energética y la resiliencia dará lugar a organizaciones más sólidas y comunidades más saludables, así como a mejores edificios.

Hace veinticinco años, la llegada de la construcción ecológica creó un mercado completamente nuevo. Hoy en día, esta industria vale un billón de dólares en todo el mundo.

Las disposiciones sobre eficiencia energética e hídrica, y sobre reducción de residuos y de gases de efecto invernadero, que sustentan todas las certificaciones de edificios, se han aceptado ampliamente como buenas prácticas en todo el mundo. Ahora más que nunca, tenemos una oportunidad enorme de comunicar al mundo entero la importancia del lugar en la protección de la salud y la seguridad de nuestras familias, en el crecimiento de nuestras empresas y en la prosperidad de nuestras comunidades. La salud y el bienestar deben integrarse en un enfoque más amplio de cambio de sistemas aplicado a los edificios y las ciudades, junto con los objetivos de cero emisiones netas de carbono y de eficiencia energética, si queremos acelerar la transición hacia un futuro saludable y sostenible.

Al mirar hacia el bienestar en el entorno construido, confío en que podemos realizar en la salud humana el mismo trabajo que hicimos por la salud planetaria, en aproximadamente la mitad de tiempo. Basándonos en una infraestructura de mercado existente y en un movimiento de sostenibilidad avanzado, el International WELL Building Institute (IWBI) defiende firmemente que no hay que elegir entre la salud planetaria y la salud humana: a gran escala, ambas son inseparables.

Nuestros entornos físicos y sociales tienen un mayor impacto en nuestro estado de salud que nuestro estilo de vida y nuestros comportamientos, nuestro acceso a la atención sanitaria o incluso nuestra genética. Dado que pasamos más del 90 % de nuestro tiempo en interiores, por lo que esos entornos tienen un profundo impacto en nuestra salud y bienestar.

Por eso recomendamos adoptar un enfoque basado en la evidencia. En particular, se ha demostrado que una mejor calidad del aire “aumenta el rendimiento de la función cognitiva de los trabajadores”. Los datos emergentes también indican que las comunidades con mala calidad del aire y mayores niveles de contaminantes PM 2,5 –a menudo barrios desfavorecidos y comunidades racializadas– han registrado tasas más elevadas de mortalidad por COVID-19. Nuestros edificios, nuestras empresas y nuestras comunidades pueden formar parte de esta lucha si los utilizamos con inteligencia.

Todo ello deja aún más claro que el cambio climático es, en muchos sentidos, un problema de salud humana: desde los costes humanos de los desastres naturales, que son cada vez más graves, hasta los cambios en la producción agrícola y la crisis hídrica asociada, pasando por la forma en que un planeta que se calienta contribuye a la aparición de enfermedades. La ‘segunda ola de sostenibilidad’ que observamos ahora se centra en el rendimiento humano y debe construirse sobre la primera ola, que se centró principalmente en el rendimiento de los edificios.

Nuestros entornos físicos y sociales desempeñan un papel fundamental en nuestros niveles de salud y bienestarImage: IWBI, CDC

El Estándar WELL (WELL) está redefiniendo ahora la sostenibilidad desde una perspectiva más centrada en las personas, con el fin de promover la salud humana a escala mundial. Sistema de calificación integral para edificios, espacios interiores y comunidades, WELL integra características de diseño con mejoras en los protocolos operativos y de políticas para ayudar a las organizaciones a inculcar una cultura de la salud. Diez conceptos generales representan las formas en que nuestro entorno físico puede influir en nuestra salud, nuestro bienestar, nuestra productividad y nuestro rendimiento. Las estrategias abordan métricas de rendimiento como la calidad del aire y del agua, la iluminación y el confort térmico, así como la forma en que un entorno puede promover una alimentación saludable, la actividad física y la salud emocional y cognitiva. Nuestro objetivo es colaborar con los principales sistemas de certificación de construcción ecológica, como LEED, BREEAM y Green Star, para que los proyectos puedan obtener fácilmente certificaciones duales de sostenibilidad y salud, al tiempo que abordan las oportunidades e imperativos locales.

En medio de esta pandemia mundial, nuestros edificios desempeñan un papel aún mayor en la promoción de la salud pública. Creemos que los edificios y quienes se ocupan de ellos –propietarios y promotores, gestores de instalaciones y profesionales de recursos humanos– pueden ser cuidadores de primera línea, capaces de funcionar por sí mismos como agentes de salud. La Fuerza de Tarea sobre COVID-19 y otras infecciones respiratorias del IWBI tiene como objetivo centrarse en este desafío inmediato, reunir y aplicar los conocimientos y la visión de cientos de líderes de sus respectivos campos y, a continuación, difundir libremente lo aprendido en un conjunto de directrices sobre prevención y preparación, resiliencia y recuperación.

Las organizaciones también reconocen que las personas son su activo más valioso, y que los edificios, tanto nuevos como existentes, y de tipos tan diversos como oficinas, escuelas, viviendas multifamiliares, centros sanitarios y edificios de titularidad pública, pueden y deben diseñarse y explotarse para favorecer el bienestar de las personas que los ocupan. En la lucha por atraer y retener al mejor talento, y para garantizar la salud y la seguridad de las personas ante una crisis, las empresas comprenden cada vez más cómo las decisiones de diseño, construcción y operación, complementadas con políticas, programas y protocolos, pueden contribuir positivamente a la salud, la felicidad, la satisfacción y la productividad de sus empleados.

Prologis, una de las mayores empresas de logística e inmobiliario industrial del mundo, aplicó las estrategias integrales de salud y bienestar de WELL junto con LEED en sus instalaciones de Washington D. C. y Tilburg, Países Bajos. Al adoptar un enfoque de cartera, han reducido los costes operativos de la empresa y de sus clientes, al tiempo que han promovido el bienestar y la productividad de los empleados. En el caso de su sede y espacio de trabajo en Ámsterdam, EDGE Technologies alcanzó los niveles más altos de logro en las métricas de cero emisiones netas, salud y bienestar y circularidad, lo que demuestra que un enfoque integrado es tanto alcanzable como rentable. Enel es la primera empresa de servicios públicos que compromete sus oficinas con WELL Portfolio, lo que demuestra aún más su compromiso con el progreso en materia ESG, tanto con sus empleados como con las comunidades a las que sirve. Y en algunas de las zonas más afectadas, comunidades enteras como el Fosun Wuhan Bund Financial Centre, en Wuhan, China, y Porta Nuova, en Milán, Italia, están reorientando su atención a construir comunidades más saludables y sostenibles en el futuro.

Las soluciones para la salud, la eficiencia energética, la resiliencia y la equidad no tienen por qué ser mutuamente excluyentes. Al armonizar estos enfoques, podemos ofrecer mejores edificios, organizaciones más sólidas y comunidades más vibrantes.

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