Equilibrar el crecimiento económico y el medioambiente: lecciones de Brasil

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  • Con más de 46% de su mezcla energética procedente de recursos renovables, Brasil se cuenta entre los líderes de la transición energética mundial.

  • Mientras Brasil avanza en su transición hacia las energías limpias, ¿cómo puede equilibrar la sostenibilidad ambiental con el crecimiento y el desarrollo económicos?

En muchos sentidos, Brasil es un líder mundial en la transición energética. Junto con un sólido sector nacional de petróleo y gas, que representa casi el 11 % de su economía, más de 46 % de la mezcla energética de Brasil se genera con fuentes de energía renovable, y Brasil también tiene la tercera mayor capacidad de generación de electricidad renovable del mundo. El año pasado, el Índice de Transición Energética del Foro Económico Mundial situó a Brasil en el puesto 45 de 115 países, impulsado por su sólido desempeño en áreas como el acceso prácticamente universal a la energía y a combustibles limpios para cocinar, un alto grado de seguridad energética y la intensidad de carbono relativamente baja de su mezcla energética.

Partiendo de este éxito, se han identificado tres oportunidades clave para la siguiente etapa de la hoja de ruta de la transición energética de Brasil:

  • Acelerar la expansión de las energías renovables no hidroeléctricas mediante iniciativas como el uso de innovadores acuerdos de compra de energía (PPA), la modernización del mercado y la sustitución de centrales térmicas de combustibles fósiles.

  • Digitalización del transporte y la distribución para abordar los desafíos de resiliencia y fiabilidad mediante inversiones fundamentales en la red de distribución y en redes inteligentes. Brasil también debería considerar la modernización de la infraestructura de la red de transporte y distribución para favorecer una mayor penetración de las energías renovables y la adopción de los recursos energéticos distribuidos (DER, por sus siglas en inglés).

  • Invertir en ciudades inteligentes y eficientes mediante el desarrollo de una red energética digital que permita la eficiencia energética, la generación distribuida y la movilidad eléctrica, así como servicios públicos como el alumbrado público, el control del tráfico, la seguridad y la gestión de la vegetación.

En la reciente Mesa Redonda sobre Energía de Brasil, una iniciativa conjunta del Foro Económico Mundial y la Empresa de Pesquisa Energética, responsables políticos, líderes empresariales y actores clave de Brasil se reunieron para analizar cómo el país puede impulsar una transición energética eficaz que equilibre las prioridades de seguridad energética, crecimiento económico y sostenibilidad ambiental. Del debate surgieron tres temas clave:

1. Modernización del mercado energético

La modernización y la desregulación de su mercado energético permitirán a Brasil aprovechar mejor los mecanismos de mercado para acelerar la transición energética. Entre las políticas anteriores que se destacaron como éxitos figuran el desarrollo de un mercado de gas natural competitivo y dinámico en Brasil y RenovaBio, la política federal de biocombustibles de Brasil, que tiene como objetivo reducir las emisiones de carbono mediante el uso de créditos de carbono negociables. El Plan Energético 2050 de Brasil, publicado para consulta pública en diciembre de 2020, se basará en estas experiencias para seguir impulsando las fuerzas del mercado, al tiempo que favorece un crecimiento inclusivo y un desarrollo sostenible.

La capacidad de energía renovable de Brasil crece rápidamenteImage: Our World in Data

2. Tecnología y digitalización

La tecnología y la digitalización serán fundamentales para que Brasil dé el siguiente gran paso en su camino hacia la transición energética. La modernización de la red de transmisión y distribución, así como la adopción de líneas de transmisión de corriente continua de ultraalta tensión (UHVDC) y de redes inteligentes, serán decisivas para integrar una proporción creciente de energías renovables variables y de recursos distribuidos, como la eólica y la solar, en la red eléctrica, al tiempo que se minimizan los costes de inversión y operación de la red y se garantiza un suministro eléctrico resiliente y fiable.

La investigación y el desarrollo en áreas como la captura, utilización y almacenamiento de carbono (CCUS) y la detección de fugas de metano serán clave para reducir la intensidad de carbono de las operaciones de petróleo y gas. Asimismo, se destacó que las innovaciones de productos y la investigación y el desarrollo en áreas que van desde los biocombustibles y el biodiésel hasta los biocombustibles para aviación son desarrollos importantes que ayudarán al sector a prosperar en una economía baja en carbono. Esto será fundamental para la transformación de Brasil en un proveedor energético de bajo coste, bajo en carbono y líder en el futuro. Por último, las tecnologías digitales que permiten una mejor gestión de la demanda energética, así como un mejor equilibrio entre la oferta y la demanda de energía, cobrarán cada vez más importancia a medida que Brasil comience a descarbonizar sus principales centros de demanda energética, como las ciudades y las redes de transporte electrificadas.

3. Innovación en la financiación

Serán los que puedan capitalizar con mayor rapidez y en mayor medida quienes resulten ganadores en la transición energética

Participante, Mesa Redonda sobre Energía de Brasil, diciembre de 2020

La financiación es un factor clave en todas las dimensiones de la transición, y Brasil se está consolidando como uno de los destinos más dinámicos para la inversión en infraestructuras sostenibles, habiendo atraído más de 56 000 millones de dólares en inversión en activos de energía limpia entre 2009 y 2018. Ejemplos como los PPA innovadores y la emisión de bonos verdes, tanto nacionales como internacionales, demuestran que la innovación y la diversidad crecen en la financiación de la inversión en energía limpia en Brasil. A medida que el mercado brasileño sigue madurando, aún quedan oportunidades de mejora. La financiación de infraestructuras por parte del sector privado, la cofinanciación y la sindicación son relativamente incipientes en el mercado brasileño actual y serán clave para aumentar la entrada total de capital, así como para mejorar el intercambio de conocimientos y experiencia técnica.

Adoptar un enfoque equilibrado de la transición energética es uno de los grandes desafíos de nuestra época, sobre todo ante los problemas sanitarios y económicos agravados por la pandemia mundial. Hacer realidad el potencial y la ambición de Brasil en la transición energética exige apostar por la innovación continua, movilizar grandes volúmenes de inversiones públicas y privadas y la participación activa de todos los actores clave. Con la próxima consulta pública del Plan Energético 2050 de Brasil, existen oportunidades para encaminar a Brasil hacia un crecimiento sostenible e inclusivo y para liderar la transición energética en un futuro bajo en carbono.

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