Kenia y Turquía han superado las previsiones en el aprovechamiento de la energía geotérmica, pero otros países en desarrollo, como Indonesia y Filipinas, se están quedando atrás en el aprovechamiento de esta fuente de energía renovable, según un nuevo análisis.
Si las naciones en desarrollo quieren llevar a cabo la expansión prevista de la capacidad de energía geotérmica, es necesario invertir 133 000 millones de dólares en el sector para 2030, según la Climate Policy Initiative (CPI), un grupo de investigación que lo informó el miércoles.
Para alcanzar el objetivo de construir 23 GW de capacidad geotérmica en los próximos 15 años (un GW equivale a la energía suficiente para abastecer 750 000 hogares) se requeriría un aumento de entre 7 y 10 veces de la financiación procedente de los gobiernos y de las entidades de financiación para el desarrollo, afirmó la CPI.
La financiación pública de los proyectos geotérmicos debería aumentar hasta situarse entre 56 000 y 73 000 millones de dólares para 2030, frente a los 7400 millones de dólares actuales, afirmó la CPI.
Considerada una alternativa importante a los combustibles fósiles, la energía geotérmica puede aprovecharse mediante la construcción de centrales de generación que aprovechen el calor natural del subsuelo.
Los expertos consideran que la ampliación de la capacidad geotérmica podría ayudar a los países en desarrollo a afrontar sus desafíos energéticos, evitando al mismo tiempo fuentes de energía que contribuyen al cambio climático.
“La geotermia tiene el potencial de desempeñar un papel importante en una transición energética baja en carbono”, escribió el miércoles en una nota informativa Valerio Micale, gestor de proyectos de la Climate Policy Initiative.
“Mientras que el despliegue de la energía eólica y solar ha despegado en los últimos años, el de la geotermia se ha mantenido estable pero poco espectacular.”
La geotermia es la fuente de energía más barata en algunos países en desarrollo con una demanda que crece rápidamente, y es económicamente competitiva con otras fuentes verdes, escribió Micale.
Una de las razones por las que los gobiernos deben invertir en esta tecnología es que los promotores suelen tener que gastar hasta el 40 % de los costes de un proyecto antes de determinar si este es viable.
Esto ha hecho que las fuentes de financiación del sector privado se muestren reacias a comprometerse, afirmó la CPI, que instó a los gobiernos a ayudar financiando los estudios iniciales de viabilidad de los proyectos geotérmicos.
Turquía y Kenia lograron superar las previsiones de los analistas en cuanto a producción geotérmica “gracias a una combinación de marcos normativos sólidos y un apoyo significativo de financiación para el desarrollo”, afirmó la CPI.
Este artículo se publica en colaboración con Thomson Reuters Foundation trust.org. La publicación no implica el respaldo de los puntos de vista por parte del Foro Económico Mundial.
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Autor: Chris Arsenault cubre la seguridad alimentaria mundial y la política agrícola para la Thomson Reuters Foundation desde Roma.
Imagen: Vista general de una sección transversal de la central geotérmica Olkaria, cerca de Naivasha, a 145 km (90 millas) al oeste de la capital de Kenia, Nairobi. REUTERS/Thomas Mukoya
